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Los últimos seis elefantes callejeros de Nueva Delhi, obligados a abandonar la ciudad

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21 de septiembre de 2018  • 17:42

NUEVA DELHI.- Sin ser consciente de las pasiones que despierta a su paso, el imponente Heera, uno de los seis últimos elefantes callejeros presentes en Nueva Delhi, cruza con paso tranquilo y pesado un barrio de la capital india.

Las autoridades locales ordenaron que los elefantes fueran confiscados, tras años de presiones por parte de los defensores de los animales, que acusan a sus propietarios de maltratarlos en esta megalópolis de hormigón, muy contaminada.

Actualmente la principal preocupación es dónde ubicar a estos elefantes que han sido domesticados durante años
Actualmente la principal preocupación es dónde ubicar a estos elefantes que han sido domesticados durante años Fuente: AFP

Sin embargo, queda encontrar dónde ubicar a estos colosales animales domesticados, que serían incapaces de sobrevivir solos en la naturaleza. "Están apartados de su medio natural", explica un alto responsable del departamento forestal. Aún así, la "falta de alimento, de agua, de refugio y de cuidados veterinarios podría exponerlos a enfermedades".

Hace medio siglo, Nueva Delhi contaba con más de 200 elefantes. Estos poderosos mamíferos son muy preciados a la hora de celebrar procesiones de boda o en los templos hindúes, adonde los fieles acuden en busca de bendiciones a través de ellos. El dios Ganesh, además, es un hombre con cabeza de elefante.

El dios Ganesh durante una procesión religiosa Hindú el 20 de septiembre de 2018
El dios Ganesh durante una procesión religiosa Hindú el 20 de septiembre de 2018 Fuente: AFP - Crédito: Chandan Khanna

Pero en la actualidad la ciudad es un gigantesco laberinto urbano de 20 millones de habitantes, repleta de vías rápidas con decenas de miles de vehículos. Se trata de un entorno todavía menos habitable para un elefante que para un humano.

Mukesh Yadav, el cornaca de Heera, cuida de los elefantes desde chico. Recuerda con una nostalgia especial la época en que los elefantes y los hombres vivían juntos. "Antes, la gente sentía un verdadero amor por los elefantes. Un solo pueblo podía tener hasta 20 elefantes", contó.

"Los llevábamos a los campos y pasearse libremente por la jungla. Los presentábamos orgullosamente en bodas y fiestas. ¿Y ahora viene el gobierno reclamando que son de su propiedad?", comentó, indignado.

Para Mehboob Ali, el dueño de Heera, la domesticación de elefantes es una tradición antigua heredada de los ancestros. "Mi familia tiene elefantes desde hace seis generaciones", explica. "Son como miembros de nuestra familia y han estado a nuestro lado en los buenos y en los malos momentos. No podemos vivir los unos sin los otros".

El destino de los elefantes

Según la prensa local, las autoridades se enfrentan a un rompecabezas. Confiscar a los elefantes es una cosa, pero reubicarlos es otra. Los responsables esperan alcanzar un compromiso como el hallado recientemente para una elefanta reubicada en la propiedad de lujo de un rico empresario de la ciudad.

Allí cuenta con su propio terreno, una cabaña con ventiladores y humidificadores, un confort de cinco estrellas en comparación con el de sus congéneres pobres, que se lavan en Yamuna, el río que bordea Nueva Delhi y que es uno de los más sucios del planeta.

Los propietarios de los elefantes, que niegan tratarlos mal, están furiosos por las constantes inspecciones y aseguran que las asociaciones para la protección de los animales los acosan. "Se comportan como si hubiéramos robado esos elefantes, cuando en realidad nos pertenecen", dijo, irritado, Mehboob Ali.

Los activistas sostienen que detrás de los argumentos de patrimonio cultural y de las tradiciones se esconde la explotación comercial de estos animales
Los activistas sostienen que detrás de los argumentos de patrimonio cultural y de las tradiciones se esconde la explotación comercial de estos animales Fuente: AFP

Esos animales de colmillos de marfil representan el compromiso de toda una vida para Mukesh Yadav, el guardián de Heera. "Amaba tanto a los elefantes que incluso decidí no casarme. Tuve la sensación de que debía dedicar mi vida al servicio de este animal sagrado", confesó.

Para los activistas ecologistas, los argumentos del patrimonio cultural y de las tradiciones no hacen más que esconder la explotación comercial, mucho más sombría de esos animales, especialmente durante la temporada de matrimonios.

Hace cincuenta años Nueva Delhi contaba con más de 200 elefantes callejeros
Hace cincuenta años Nueva Delhi contaba con más de 200 elefantes callejeros Fuente: AFP - Crédito: Sajjad Hussain

Por su parte, el cofundador de Wildlife SOS, Kartick Satyanarayan, instó a solucionar de una vez por todas las lamentables condiciones de vida de los elefantes de las calles de Delhi. "Si la gente supiera los métodos brutales empleados para capturar, domesticar y llevar a esos elefantes a la ciudad, nunca más querrían verlos por aquí", señaló.

"¿Qué elegiría usted: la alegría de ver un elefante retozando en el barro y recorriendo la jungla o ver a una criatura martirizada y cautiva en las calles de Nueva Delhi, en el exterior de un templo o de un circo?", concluyó Satyanarayan.

Agencia AFP

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