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La lechería busca salir del laberinto

Cristian Mira
Cristian Mira LA NACION
Alertan por la crisis en la actividad
Alertan por la crisis en la actividad Fuente: Archivo - Crédito: Shutterstock
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22 de septiembre de 2018  • 04:00

Un portazo suele ser la respuesta a una situación de tensión. En la lechería sucedió esta semana. Los representantes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) de la Mesa Nacional Lechera decidieron retirarse del foro que reúne a productores, industriales y el Estado porque consideran que no se discute el problema esencial: el precio.

"Lo que falta es precio, si no se corrige en poco tiempo se van a caer entre 400 y 500 productores más", dice Jorge Chemes, vicepresidente de CRA. Según sus cálculos, los tamberos están entre 3 y 3,5 pesos por debajo del precio mínimo que necesitan. "No pedimos ni subsidios ni créditos, la plata está adentro de la cadena", señala. "La industria y el comercio pueden pagar un peso más por litro de leche, dicen que están fundidos, pero cuando tuvieron que bajar los precios en detrimento del productor, lo hicieron", sostiene.

En el Gobierno responden que el precio de la leche en el tambo tuvo una mejora de 32,8% en un año y que a diferencia de otros momentos de la historia económica argentina en los que luego de una fuerte devaluación la actividad tardaba en recuperarse, esta vez la recomposición será más veloz. Aquello de que la lechería come en dólares y vende en pesos tendría, en esta visión, un efecto menos nocivo que en otras ocasiones. Las estadísticas del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) dicen que, a agosto, el precio en dólares tuvo una baja de 23,2% respecto de un año atrás. Falta medir la depreciación del peso en este mes.

El otro punto que cuestionan en CRA, y con el que coinciden otras entidades, es el mecanismo institucional para establecer los precios. "El Gobierno no quiere reconocer esa herramienta, tiene capacidad como para sentar a todos", opina Chemes. "Y, además, el Estado se lleva el 40% en impuestos del precio de la leche", añade.

En la Secretaría de Gobierno de Agroindustria sostienen que el Siglea ya puede tomarse como un precio de referencia en la cadena. Y respecto de la institucionalidad, esta semana pusieron en marcha un acuerdo de Buenas Prácticas en la cadena. Creen que allí podrían empezar a resolverse los problemas de los plazos de pago prolongados o las capturas de mayor proporción de precios por parte de la industria o el comercio, entre otros. La actual administración no se siente cómoda con la intervención del Estado en el sector privado. Prefiere buscar el consenso entre los integrantes de la cadena, una y otra vez.

Algunos ruralistas, como los de CRA, creen sin embargo que habría que "institucionalizar el mercado" con valores de referencia como los que hay en granos y carne. "Son problemas estructurales que no vienen de hace tiempo, nunca se ordenó la cadena", reconoce Chemes.

Una salida podría ser el mercado externo, aunque no todos coinciden en su impacto. Hay números que parecen ratificar esta visión. Hasta julio pasado, según datos de OCLA, las exportaciones de lácteos medidas en dólares habían crecido 18,5% respecto de un año atrás con un valor de 443,7 millones de dólares. En toneladas, el crecimiento fue de 26,3 por ciento en comparación con 2017.

La depreciación del peso de los últimos dos meses podría darle más sostén al escenario exportador. Para la dirigencia rural los beneficios del comercio exterior "recién se van a ver el año que viene", afirma Chemes, que cree que la industria debería tener una actitud pro exportadora y no decir solamente "vamos a exportar cuando sobre leche".

Mientras tanto, productores e industriales enfrentan una coyuntura crítica por las elevadas tasas de interés y la caída de la actividad económica del mercado interno. "El tambo mediano y chico está liquidado", dice el vicepresidente de CRA.

Con un dejo de esperanza, en el último informe de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste se expresa: "en lo inmediato, pareciera que lo único que podemos esperar son buenas condiciones para el pasto en esta primavera, para poder bajar costos y atenuar pérdidas, aunque sea unos pocos meses. Y eso es muy bueno, pero no alcanza". En el laberinto están todos, pero la salida no se ve cercana.

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