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Palacio Alvear: fiel testigo de la Belle Epoque porteña

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26 de septiembre de 2018  • 00:38

Siempre que su apretada agenda social se los permitía, recorrían los anticuariosy las "maisons de ventes" para comprar todo lo que les parecía apropiado para su nueva casa: pinturas de grandes artistas, tapices medievales y muebles del barroco francés. Amantes de la cultura francesa, Federico de Alvear y Felisa Ortiz Basualdo planearon minuciosamente la construcción de su residencia en Buenos Aires mientras vivían en la Ciudad Luz. Gran aficionado de la arquitectura, el proyecto del edificio lo hizo el propio Federico. Para ello instaló en una de las salas de su departamento parisino un estudio donde dibujaba planos y armaba maquetas pensando en que su residencia resultara una de las más refinadas de Buenos Aires. La propiedad se construiría sobre la entonces denominada Avenida Alvear (actual Libertador), el lugar más cotizado en la época. Con gran destreza, Alvear diseñaba a escala los muebles, las alfombras y los tapices que iba comprando y les encontraba un lugar. La inspiración la tomaba del parisino Hôtel Biron, edificado hacia 1730 por Ange-Jacques Gabriel yJean Aubert para el financista Peyrenc de Moras, y que hoy aloja el Musée Rodin. Solamente recurría a la ayuda de algún arquitecto cuando debía desarrollar aspectos técnicos y constructivos. Su pasión no era fortuita: sus padres, Carlos María de Alvear y Mercedes Elortondo, fueron los que idearon el Palacio Sans Souci, en las barrancas de Victoria.

Inspirado en el Hôtel de Biron, hoy sede del Musée Rodin en París, Federico de Alvear armaba maquetas en las que plasmaba cada uno de los detalles de su casa.
Inspirado en el Hôtel de Biron, hoy sede del Musée Rodin en París, Federico de Alvear armaba maquetas en las que plasmaba cada uno de los detalles de su casa. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

SU PRIMERA CASA

La construcción arrancó a principios de1920 bajo la supervisión de un arquitectofrancés, mientras los Alvear Ortiz Basualdoseguían en París. Tres años después, conla casa a punto de terminarse, Federico yFelisa, junto con sus cuatro hijas, volvierona Argentina. Pero no todo salió como imaginaron:Federico se llevó un gran disgustocuando encontró que el edificio lo habíanlevantado pegado a una medianera y no estabaorientado hacia la avenida tal y comoél y su mujer lo habían ordenado.Pero eso no los desanimó y, en su nuevaresidencia, los Alvear empezaron aubicar todas las boiseries, pinturas, arañas,muebles y tapices que trajeron consigo.En total, gastaron alrededor de un millóny medio de pesos, una suma considerable en aquel entonces. En muy poco tiempo, Federico y Felisa retomaron su vida social y el Palacio Alvear se convirtió en un referente obligado de las fiestas más suntuosas de Buenos Aires. Pero el gusto les duró muy poco. En seis meses, la señora de Alvear decidió vender la casa al gobierno de Italia a causa de las grandes deudas que su marido había contraído en Europa.

Las tres grandes puertas en hierro forjado vidriadas conducen a un pequeño jardin d'hiver de estilo neoclásico, en el que se destacan una consola de la época de Luis XIV y dos taburetes estilo Luis XIII.
Las tres grandes puertas en hierro forjado vidriadas conducen a un pequeño jardin d'hiver de estilo neoclásico, en el que se destacan una consola de la época de Luis XIV y dos taburetes estilo Luis XIII. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

El majestuoso hall de recepción, en cuyo centro se encuentra una imponente escalera-altar de mármol blanco que conduce a las dependencias privadas del embajador, es el ambiente más espacioso de la casa. A los costados "vigilan" dos farolas venecianas talladas en madera y doradas a la hoja.
El majestuoso hall de recepción, en cuyo centro se encuentra una imponente escalera-altar de mármol blanco que conduce a las dependencias privadas del embajador, es el ambiente más espacioso de la casa. A los costados "vigilan" dos farolas venecianas talladas en madera y doradas a la hoja. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

El Palacio Alvear cuenta, como todos los de su época, con un grand salon de recepción estilo francés. La mayor parte del mobiliario de este ambiente es de origen italiano y perteneció a los Saboya, la familia noble que reinó en Italia desde 1861 hasta 1946.
El Palacio Alvear cuenta, como todos los de su época, con un grand salon de recepción estilo francés. La mayor parte del mobiliario de este ambiente es de origen italiano y perteneció a los Saboya, la familia noble que reinó en Italia desde 1861 hasta 1946. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

¡YO SE LA VENDO!

La transacción sucedió una tarde en que Felisa fue invitada a tomar el té a lacasa de una amiga. Mientras transcurría la charla, la condesa Aldrovandi-Marescotti, mujer del primer embajador de Italia en Argentina, manifestó su preocupación por no encontrar una residencia donde vivir acorde con el rango de su marido. Decepcionada, comentó que ya había recorrido toda la ciudad y que solo había llamado su atención la casa ubicada en la esquina de Billinghurst y Alvear. "¿Así que le gustó esa casa? ¡Yo se la vendo!", dijo Felisa. "¿Es suya?", preguntó la mujer del embajador. "Sí, es mía", replicó la señora de Alvear Ortiz Basualdo. Una vez que Felisa regresó de aquel encuentro y le comunicó a su marido que había vendido la casa para solventar las deudas contraídas en Europa, Federico montó en cólera. Antes de vender esa maravillosa residencia que con tanto esfuerzo había diseñado, prefería vivir rodeado de pagarés vencidos e hipotecas. Pero la situación económica de la familia era realmente preocupante, por lo que Felisa no escuchó a Federico y la vendió por solo trescientos mil pesos. A las pocas semanas, compraron y se mudaron a la casa de los Quirno, en la calle Ocampo.

El corredor que une el hall de recepción con cielorraso en bóveda de cañón corrida con casetones cuadrados representa a la perfección el estilo del neoclasicismo francés.
El corredor que une el hall de recepción con cielorraso en bóveda de cañón corrida con casetones cuadrados representa a la perfección el estilo del neoclasicismo francés. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

El comedor, listo para recibir invitados, es una muestra del estilo del renacimiento italiano. Los enormes vitraux y la alta chimenea, en la que están grabados los cuernos de la abundancia, son elementos comunes en los comedores de la época.
El comedor, listo para recibir invitados, es una muestra del estilo del renacimiento italiano. Los enormes vitraux y la alta chimenea, en la que están grabados los cuernos de la abundancia, son elementos comunes en los comedores de la época. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

La sala de música, es un espacio dedicad exclusivamente al arte. En las vitrinas del fondo se exhibe la colección de platos de cerámica español
La sala de música, es un espacio dedicad exclusivamente al arte. En las vitrinas del fondo se exhibe la colección de platos de cerámica español Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

La sala de música está "coronada" por un piano de cola.
La sala de música está "coronada" por un piano de cola. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

LA PRIMERA RESIDENCIA DEL EMBAJADOR DE ITALIA

Aunque la propiedad se compró en 1924, el mismo año en que elpríncipe heredero Humberto de Saboya pisó Buenos Aires en visita oficial, los condes Aldrovandi-Marescottino pudieron recibirlo en su nuevo hogar. Parte del mobiliario para el flamante palacio -que incluía muebles y pinturas de varios museos italianos- llegó junto con el noble italiano a bordo del transatlántico San Giorgio.Inaugurado oficialmente tres años más tarde, el Palacio Alvear hoy forma parte del patrimonio nacional.La residencia, además, es un lugar que contribuye al acercamiento entre las dos naciones y un espacio en el que se estrechan los vínculos con la sociedad argentina.

La biblioteca de la residencia es utilizada por el embajador como escritorio, donde recibe, además, a políticos y diplomáticos. La mayoría de los muebles, estilo Luis XV, conviven a la perfección con la gran chimenea de mármol oscuro.
La biblioteca de la residencia es utilizada por el embajador como escritorio, donde recibe, además, a políticos y diplomáticos. La mayoría de los muebles, estilo Luis XV, conviven a la perfección con la gran chimenea de mármol oscuro. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

una de las piezas más importantes del palacio es un secrétaire con fino trabajo de ebanistería, fechado en Génova el 1 de octubre de 1861.
una de las piezas más importantes del palacio es un secrétaire con fino trabajo de ebanistería, fechado en Génova el 1 de octubre de 1861. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

En un rincón del vestíbulo se puede apreciar una chaise à porteurs -objeto que era usado para trasladar a las mujeres de la corte de un extremo al otro de los grandes palacios en los que vivían- estilo Luis XVI con detalles de ramas y filetes dorados.
En un rincón del vestíbulo se puede apreciar una chaise à porteurs -objeto que era usado para trasladar a las mujeres de la corte de un extremo al otro de los grandes palacios en los que vivían- estilo Luis XVI con detalles de ramas y filetes dorados. Fuente: HOLA - Crédito: Matías Salgado

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