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Bajo la mirada de Rusia, Francisco inicia una gira por los países bálticos

La ciudad de Vilna se prepara para la visita del papa Francisco y lo espera con una gigantografía de su rostro afuera en la Catedral
La ciudad de Vilna se prepara para la visita del papa Francisco y lo espera con una gigantografía de su rostro afuera en la Catedral Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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21 de septiembre de 2018  • 16:15

ROMA.- Bajo la atenta mirada de Moscú , el papa Francisco comienza mañana una visita de cuatro días a Lituania, Letonia y Estonia, tres exrepúblicas soviéticas que lo invitaron a celebrar el centenario de su independencia de Rusia , en 1918 -al final de la Primera Guerra Mundial-, y a quienes les llevará un mensaje de aliento.

"Aún viniendo como pastor de la Iglesia católica, quisiera abrazar a todos y ofrecer un mensaje de paz, buena voluntad y esperanza para el futuro", dijo el Papa en un videomensaje que, en vísperas del viaje, envió a los siete millones de personas que viven en los países bálticos, ubicados en la periferia de Europa y acechados por el nuevo expansionismo ruso.

Será una maratón de cuatro días en la que el Papa, desde Vilna, la capital de Lituania, se desplazará a Letonia y a Estonia, desde donde regresará a Roma el martes próximo.

Lituania, donde se quedará dos días, es el único de los tres países bálticos con una amplia mayoría católica, que representa el 80% de su población de poco más de tres millones de habitantes; Letonia es mayoritariamente luterana (21% católicos), al igual que Estonia, donde también vive una amplia porción de ortodoxos a raíz de la fuerte presencia de rusos y los católicos son apenas el 0,5% de la población.

En el 25° viaje de su pontificado, Francisco se convertirá en el segundo pontífice que viaja a esta zona del mundo que Juan Pablo II visitó en septiembre de 1993, después del colapso del comunismo y a tan sólo pocos días de la retirada de las últimas tropas soviéticas. Entonces, el papa polaco que ayudó a derribar el Muro de Berlín y a la disolución de la Unión Soviética fue recibido como un héroe.

Desde esa visita triunfal, mucho ha cambiado en los países bálticos, que padecieron la dominación rusa por casi dos siglos y la violencia de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial y que ahora temen el nuevo expansionismo de Moscú. No por nada estos tres pequeños países en 2004 adhirieron a la OTAN e ingresaron en la Unión Europea , y hace unos años pasaron a formar parte de la zona euro.

Lituania, Letonia y Estonia, en efecto, se sienten amenazadas por Rusia no sólo por su historia, sino porque vieron cómo invadió impunemente a Crimea en mayo de 2014 y se preguntan si algo similar podría repetirse con ellos. En este sentido, la visita del Papa representa para ellos un reaseguro de su pertenencia en el ámbito de Europa occidental.

El Papa comienza mañana su visita a las tres ex repúblicas soviéticas
El Papa comienza mañana su visita a las tres ex repúblicas soviéticas Fuente: AFP - Crédito: Tiziana Fabi

"Mi visita coincide con el centenario de la independencia de vuestras naciones y naturalmente honrará a todos aquellos cuyos sacrificios en el pasado han hecho posibles las libertades del presente. La libertad, como sabemos, es un tesoro que debe ser constantemente preservado y transmitido, como una herencia preciosa, a las nuevas generaciones", dijo el Papa en su videomensaje.

Francisco seguramente volverá a hablar de este tema crucial durante el viaje, que tendrá varios momentos clave. El lunes, en Riga, dejará una corona de flores a los pies del Monumento de la Libertad de la ciudad, que recuerda los sacrificios de los letones durante su guerra de independencia, de 1918 a 1920: en ese mismo lugar solía levantarse una estatua ecuestre del zar Pedro el Grande.

También será un momento simbólico cuando el domingo en Vilna visite el Museo de las Ocupaciones y las Luchas por la Libertad, que se levanta en un edificio que fue la sede de la KGB. En sus prisiones subterráneas solían torturar a los presos políticos, algo que sucedió allí también cuando el lugar fue tomado por la Gestapo durante la ocupación nazi. Se estima que en ese edificio, hoy museo, más de 1000 personas perdieron la vida entre 1941 y la década de 1960.

Poco antes de esa visita a un lugar testimonio del horror, Francisco se detendrá a rezar ante el Monumento de las víctimas del gueto, una etapa agregada a último momento visto que el 23 de septiembre será justamente el aniversario de la destrucción, por parte de los alemanes, de un barrio que solía llamarse "la Jerusalén del Norte" por su floreciente comunidad judía.

En una región periférica de la Unión Europea donde la secularización es especialmente fuerte -el 70% de los estonios se proclaman sin religión-, Francisco en el viaje recordará los valores del Evangelio y la importancia de la solidaridad con los que menos tienen.

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