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El legado del Maestro Tabárez en Uruguay: ganarse el respeto con acciones y palabras

Christian Leblebidjian
El Maestro Tabárez y la selección de Uruguay, una relación inquebrantable
El Maestro Tabárez y la selección de Uruguay, una relación inquebrantable Crédito: DPA
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21 de septiembre de 2018  • 23:59

Oscar Tabárez no es un hombre de muchas palabras, pero dice lo justo y necesario. Eso afirman casi todos los jugadores que fueron dirigidos por él. No necesita alzar la voz para hacerse respetar, aunque más de una vez el fútbol lo sacó del eje. Es imposible que un DT no se enoje mientras desarrolla su profesión, el tema es cómo canaliza ese momento. Tras perder Uruguay 2-0 con Francia en el Mundial de Rusia, el Maestro dio una clase en la conferencia de prensa: "Nos faltó lo que le falta a cualquier equipo cuando pierde: jugar mejor que el rival. Nos superó y nos ganó bien. Hay que felicitarlos". Cuando muchos hubieran buscado excusas en el arbitraje o en vaya a saber qué, Tabárez tuvo altura para asumir la derrota y también para respaldar a sus jugadores: "Es imposible recibir un gol y no cometer un error (tras la pregunta por la falla del arquero Muslera en el remate de Griezmann que finalizó en el 2-0). Solo no se equivoca el que no hace nada. Recibí a todos los futbolistas y les dije: 'la mirada bien alta'. De mi parte ningún reproche porque sería desconocer lo que pienso que es el fútbol y el intento de mejorar se hace cuando se continúa en algo". Y en el mismo instante dejó un mensaje esperanzador: "Las derrotas duelen, claro. Pero lo positivo es lo que venimos intentando desde hace tiempo, y de vez en cuando hemos logrado algo. Lo único que se terminó un sueño, pero después vienen partidos de preparación, la Copa América, la Eliminatoria. Van a venir otros sueños".

Seguro Tabárez cometió errores como entrenador desde marzo de 2006, pero lo que valoran en Uruguay renovándole el vínculo hasta el 2022 es un legado que va más allá de si la pelota entra o no en el arco contrario. Claro que todos compiten para ganar, pero primero está el proceso, la forma de conducir, formar y educar, sus conocimientos futbolísticos y luego (como una consecuencia de eso) las estadísticas a favor en las Copas Américas y en los Mundiales. Y de ninguna manera el Maestro hubiese conseguido lo que logró si no se hubiese ganado el respeto desde la forma de ser, la forma de entrenar, de mostrarles a sus futbolistas que su mensaje es consecuente con los hechos y que las reglas pueden ser iguales para todos. Y también recibe el respeto de sus jugadores, porque desde figuras como Suárez, Cavani, Muslera o Forlán, Abreu y Lugano (antes) respaldaron su rol priorizando el "nosotros" por encima del "yo".

En la Argentina las partes están divididas y protagonizaron más de un papelón en el último Mundial. El tema viene de arrastre: desde el mismo tiempo que comenzó el ciclo de Tabárez (marzo de 2006) hasta la fecha, en la selección pasaron 9 entrenadores: Pekerman, Basile, Maradona, Batista, Sabella, Martino, Bauza, Sampaoli y Scaloni. Encima, todavía los dirigentes no definieron ni el perfil de entrenador que pretenden contratar para la futura selección. El legado del Maestro Tabárez en Uruguay, en cambio, está ahí, a la vista (y el respeto) de todos.

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