Edipcia Dubón: "Enfrentar a un régimen criminal exige imaginación"

La exdiputada nicaragüense confía en la capacidad de resistencia de la sociedad para acelerar la salida del poder de Daniel Ortega
Ramiro Pellet Lastra
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22 de septiembre de 2018  

La exdiputada nicaragüense Edipcia Dubón sufrió en carne propia la represión del gobierno de Daniel Ortega , que la despojó de su banca en 2016 por el solo hecho de presentar una alternativa democrática a un régimen cada vez más autoritario.

La resistencia creció desde entonces y luego el estallido de las protestas en abril pasado reclaman el fin de la era Ortega. "Enfrentar a un régimen armado y criminal exige imaginación y capacidad de resistencia", dijo Dubón a LA NACION durante una reciente visita a Buenos Aires.

-A usted la echaron del Congreso hace dos años por ser crítica del régimen. ¿Fue demasiado vanguardista? ¿La sociedad prefería mirar para otro lado?

-Fuimos más de 20 los diputados despojados de nuestros escaños. Fue parte de una embestida en contra de la oposición que incluyó la ilegalización de la alianza opositora que se disponía a participar en las elecciones de noviembre de 2016, para imponer el fraude. A esa altura el régimen de Daniel Ortega tenía claro que la mayoría de la población estaba en contra y no quería correr ningún riesgo.

-¿Qué pasó con la economía, que ahí parecía florecer?

-Uno de los mayores éxitos de Ortega fue hacer creer afuera que la población estaba contenta y que la economía era exitosa. Pero al asumir en 2006, el subempleo de la fuerza de trabajo era del 33% y pasó al 50%. Los trabajadores de la economía informal pasaron del 65% al 80%. Otro de los éxitos del régimen fue "esconder" a la comunidad internacional su naturaleza represiva. Fue más bien fue la comunidad internacional, y no los nicaragüenses, la que miró para otro lado.

-¿Cuáles son los principales sostenes de Ortega?

-El régimen de Ortega se consolidó en 11 años con 4500 millones de dólares de la cooperación petrolera venezolana que le permitió acumular no solo poder político, sino también poder económico. Su principal sostén es el ejército ilegal que organizó, formado por policías disfrazados de civil, expolicías y exmilitares.

-¿Cómo se puede forzar la salida pacífica de Ortega? Los dictadores, por definición, rara vez se van por su cuenta...

-Efectivamente, Ortega no pretende irse por su cuenta. Por ende los nicaragüenses estamos determinados a forzar su salida de manera democrática, lo que significa utilizar los espacios, instrumentos y medios democráticos posibles. Para nosotros esto es un reto, pero también es un reto para la comunidad internacional.

-¿Por qué cree que funcionará la presión internacional?

-La economía de Nicaragua es extremadamente vulnerable. De hecho, junto a la resistencia interna y las presiones de la comunidad internacional, el tercer factor es el deterioro económico, que Ortega no está en condiciones de contener.

-¿Cómo se mantiene la revuelta?

-Hay dos factores que atizan el fuego. El primero es la represión, que en vez de infundir temor aumenta la indignación. El segundo es el deterioro de la economía, que lo obligará a adoptar medidas que golpearán incluso a quienes lo apoyan. Enfrentar a un régimen criminal exige imaginación y capacidad de resistencia. Como no hay una conducción centralizada, el régimen no puede descabezar el movimiento social.

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