Por la incertidumbre, la provincia resigna obras por $5000 millones

Son trabajos nuevos que esperaban continuar en 2019, pero hoy no saben si contarán con fondos
Son trabajos nuevos que esperaban continuar en 2019, pero hoy no saben si contarán con fondos Fuente: Archivo
Marcelo Veneranda
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22 de septiembre de 2018  

El gobierno de María Eugenia Vidal estima que este año resignará obras por $5000 de los $32.000 millones que tenía presupuestados. La razón principal no pasa tanto por el ajuste del gasto nacional y provincial ni por la reasignación de partidas que se derivaron a fines sociales. La incertidumbre es el factor determinante: las obras que no se ejecutarán son, en su mayoría, obras nuevas que Cambiemos esperaba continuar el año próximo. Pero hoy en La Plata no saben si los fondos para completarlas existirán en 2019.

"Una obra hidráulica o una ruta que hoy necesitaría un peso para arrancar implica contar con siete pesos para continuarla en 2019. Y todavía no sabemos si los vamos a tener. La gobernadora ha sido clara desde el primer día: nosotros no empezamos obras que no estemos seguros de si vamos a terminar", resumen en Cambiemos.

La incertidumbre no es menor: las fuentes de la gobernación más optimistas estiman que en 2019 el presupuesto para obras provinciales podría alcanzar los $20.000 millones. Es un tercio menos de lo presupuestado este año, y eso sin contar la devaluación del peso y los costos dolarizados de la construcción. Las voces más pesimistas creen que apenas habrá $10.000 millones para obras en 2019.

El ajuste es notorio si se lo contrasta con las expectativas que manifestó la propia Vidal tras las elecciones de 2017. Eran otros tiempos: Cambiemos no solo se afirmaba políticamente en todo el país, sino que miraba con optimismo la curva ascendente de la economía.

El plan de obras que la gobernadora dio a conocer en ese entonces mostraba que, contra el 3,7% del presupuesto total que Daniel Scioli había destinado a obras en 2015, Vidal había dirigido el 6,2% en 2016 y el 7,2% en 2017, iba a alcanzar el 7,5% este año y el 8% en 2019.

También destacaba que, en cuatro años, Vidal iba a superar en un 40% toda la obra hecha por Scioli en dos mandatos, para solucionar, además, el 25% de la deuda de infraestructura de la provincia, calculada en 32.700 millones de dólares.

Traducido en dinero: Vidal pretendía que los $32.000 millones para obras presupuestados este año se elevaran por encima de los $45.000 millones en 2019. Y eso sin contar las obras financiadas por la Nación. Según las estimaciones que LA NACION recogió en tres dependencias provinciales, los números actuales son otros: Vidal terminará ejecutando obras por unos $25.000 millones en 2018 y deberá conformarse con entre $10.000 y $20.000 millones el año que viene.

La preocupación excede lo electoral: pese al ajuste, el volumen de obras iniciadas y que siguen en ejecución le permitirían a Vidal contar con un surtido cronograma de inauguraciones en medio de la campaña. La preocupación central pasa por la economía real: cerca de la gobernadora saben que cada obra que no comienza son puestos de trabajo directos e indirectos que se pierden y que, en este contexto recesivo, valen doble.

De los $32.000 millones para obras inicialmente presupuestados para 2018, $22.000 millones correspondían a la "inercia": las obras iniciadas en 2016 y 2017 que siguen en ejecución. Unos $2000 millones a obras de los ministerios de Seguridad y Educación (básicamente, cárceles y escuelas) y a un remanente del FMI, el fondo de infraestructura municipal de 2016. Otros $4000 millones eran de obras financiadas por organismos multilaterales y una suma similar era la que se pretendía destinar a "obra nueva".

Este último concepto es el más afectado: hasta ahora se iniciaron obras nuevas por unos $500 millones y la meta es llegar a $1900 millones en diciembre, básicamente por la inversión en guardias hospitalarias, centros de atención primaria (CAPS) y el trabajo en villas del Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (Opisu).

Las obras financiadas por créditos internacionales agregan un inconveniente: por cada dólar presupuestado, la provincia debe poner de sus arcas un 20%.

"Cuando tengamos el presupuesto 2019 sabremos qué obras vamos a iniciar. Todas las que ya empezamos las vamos a terminar, aunque la renegociación de precios pueda extender los plazos", señalan en La Plata.

El panorama nacional e internacional no ayuda. La Casa Rosada recortará obras en 2019. En La Plata prenden velas al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich , el más optimista de los funcionarios nacionales con obras en la provincia.

En paralelo, la Nación trasladará a la provincia el costo de subsidios por al menos $25.000 millones, mientras Vidal busca aumentar la partida del Fondo del Conurbano en $19.000 millones (ver aparte). Con los mercados hoy cerrados, la gobernación debe afrontar vencimientos de deuda por unos $60.000 millones, que buscará refinanciar.

De cómo se combinen todos estos factores, más la pericia de Vidal y sus ministros para negociar tanto con la Casa Rosada como con el peronismo bonaerense, se definirá la suerte de la infraestructura bonaerense para los tiempos que vienen.

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