Motochorros mataron a un militar para robar el dinero de una financiera

La víctima, un sargento primero de 37 años, trabajaba como custodio privado y portaba una considerable suma cuando fue atacado
La víctima, un sargento primero de 37 años, trabajaba como custodio privado y portaba una considerable suma cuando fue atacado Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Gabriel Di Nicola
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22 de septiembre de 2018  

Nada fue al azar. Los delincuentes sabían que sus víctimas iban a llegar de un momento a otro con una importante suma de dinero. Esperaron una hora en una plaza. Fueron pacientes y no hicieron nada que llamara la atención de los peatones, comerciantes y de la mujer policía que estaba a unos 50 metros. Pero cuando el sargento primero de Caballería Javier Vilar, de 37 años, y su compañero, Gustavo Morales, se bajaron del automóvil y comenzaron a caminar hacia la financiera para la que trabajaban como custodios, los sorprendieron y les sacaron las mochilas. Hubo un forcejeo y Vilar, casado y padre de dos hijos, recibió un balazo mortal. Los ladrones escaparon con el botín y se subieron a dos motos conducidas por sus cómplices.

El brutal homicidio ocurrió ayer poco después de las 13.30 en la avenida Francisco Beiró y Cervantes, a tan solo 70 metros del lugar donde dos motochorros le habían robado a un odontólogo, hace 15 días, cuando llegaba a su consultorio después de haber retirado dinero de una financiera.

Detectives de la Policía de la Ciudad tienen en su poder imágenes grabadas por cámaras de seguridad privadas que detallan la huida de los motochorros y no se descarta que ambos hechos, el homicidio del militar y el robo al odontólogo, hubiesen sido protagonizados por los mismos delincuentes.

Fuentes policiales informaron a LA NACION que la víctima y su compañero habían retirado dinero en una oficina de la avenida Córdoba, en el centro porteño, y se dirigieron a la financiera donde hacían tareas de custodia como una actividad privada, no vinculada con sus tareas militares. Ambos custodios se trasladaban en un automóvil Chevrolet Onix gris, conducido por Ariel Gómez, de 51 años, y que trabajaba como chofer para la misma financiera.

Según relató el chofer a los uniformados que le tomaron testimonio, estacionó el vehículo en avenida Francisco Beiró y Cervantes y los dos militares bajaron para llevar el dinero a la financiera que también hace las veces de casa de cambio. Pero no llegaron.

Antes de entrar en el edificio de la avenida Francisco Beiró 511, donde funciona la financiera, Vilar y Morales fueron interceptados por dos delincuentes que los estuvieron esperando en la Plaza del Maestro, situada enfrente.

"Estaba todo planificado. Los esperaron una hora. Sabían que cada uno de los custodios llevaban una importante suma de dinero en las mochilas", dijo a LA NACION una fuente policial.

Como se consignó, Vilar y Morales no llegaron a entrar en el edificio. Apenas cruzaron la calle Cervantes fueron sorprendidos por los dos ladrones. "No se resistieron", dijo al programa Café de la tarde de LN+ la empleada de una peluquería que fue testigo de los hechos. Según las fuentes consultadas, hubo un forcejeo entre Vilar y uno de los delincuentes. El militar cayó al suelo y recibió un balazo que le ingresó por uno de los hombros con orificio de salida por una de las axilas. Murió pocos minutos después.

Los delincuentes se escaparon con las dos mochilas y con la pistola de la víctima. "Ambos ladrones corrieron por Cervantes hacia Varela y se subieron a dos motos conducidas por sus cómplices", agregaron los informantes. Uno de los delincuentes se subió a la moto antes de terminar de cruzar la avenida Francisco Beiró; el otro, presumiblemente el que mató a Vilar, tuvo que correr unos 70 metros donde lo esperaban con el rodado encendido.

Otra víctima

Paradójicamente, según pudo saber LA NACION de testigos del hecho, el conductor de la moto donde se subió el asesino de Vilar frenó para esperar a su cómplice casi en la puerta del consultorio del odontólogo víctima de motochorros.

Este hecho, ocurrido el 5 de este mes, quedó registrado por cámaras de seguridad privadas. Se ve cómo la víctima y su mujer se bajaban del automóvil y caminaban 20 metros hasta que eran interceptados por un delincuente que simulaba hablar por teléfono; armado le exige el dinero al dentista y escapaba en una moto que lo esperaba a pocos metros.

Las imágenes que tienen los investigadores del homicidio del militar también son de cámaras instaladas en casas de la calle Cervantes y registraron el momento en que escaparon los ladrones. Los detectives intentan determinar si en ambos casos hubo un entregador.

"Al igual que en el hecho donde fue víctima el odontólogo, en el robo donde mataron al militar, uno de los ladrones estaba vestido de jeans, remera y llevaba puesta una gorra visera", sostuvo un testigo que observó ambas filmaciones.

Según testigos, pocos minutos antes del robo en el que mataron a Vilar, que cumplía funciones en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, había una mujer policía que hacía tareas de prevención y patrullaje en Cervantes, entre la avenida Francisco Beiró y Varela.

"Estaba en el horario de almuerzo y escuché el disparo. Cuando salí estaba el custodio de la financiera herido en la vereda", sostuvo a LA NACION Eduardo Godoy, empleado de una academia de conductores a pocos metros del lugar del crimen.

Había ingresado en el Ejército en 1988

Javier Vilar tenía 37 años y había ingresado en la Escuela de Suboficiales del Ejército en 1998; egresó dos años después. Se desempeñaba en el Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. y su rango era de sargento primero de Caballería. Estaba casado y tenía dos hijos. Su trabajo como custodio no estaba vinculado con su función militar.

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