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Juegos Nacionales de Invierno: Nicol Gastaldi, la chica que nació en Italia y es referente del esquí argentino

Nicol Gastaldi, en los Juegos Nacionales de Invierno
Nicol Gastaldi, en los Juegos Nacionales de Invierno
Xavier Prieto Astigarraga
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22 de septiembre de 2018  • 09:21

USHUAIA, Tierra del Fuego.- "¿Con capucha o sin?", pregunta Nicol Gastaldi antes de que dispare la cámara. "Sin capucha queda mejor", escucha. No está convencida. Su rubia cabellera pasó largo rato dentro del casco en plena acción y no está óptima. Acepta ambas opciones de fotos para luego evaluar. Y elige las de la cabeza cubierta. Quiere lucir al 100%.

Como cada vez que compite en esquí alpino. Lo logró en Ushuaia, donde ganó la prueba de slalom gigante de los III Juegos Nacionales de Invierno y añadió otra medalla a una carrera exitosa, parte central de una vida que tiene algunas paradojas. Nicol nació en Italia, pero compite por la Argentina; se crió en un pueblo llano, pero su especialidad es la montaña; lleva un cuarto de siglo esquiando y bromea con que ya está "viejita", pero tiene 28 años; dice que su hermano esquiador, Sebastiano, y ella son familia en el deporte, pero subraya que son dos individuos y "cada uno es cada uno".

Y disfrutaron en pleno estar juntos en Pyeongchang 2018, sus primeros Juegos Olímpicos de invierno compartidos, después de participar ella en Vancouver 2010 y él en Sochi 2014. Sebastiano, también nacido en Piove Di Sacco, portó la bandera nacional en la cita de Corea del Sur, de la que se fue con una lesión que todavía, siete meses más tarde, lo tiene fuera de competencia. Pues a su hermana le pasó dos veces eso de romperse ligamentos -los cruzados- y operarse. "Se pierde una temporada y media; es muchísimo para nosotros. Pero son gajes de este deporte", comenta Nicol, que vino a Tierra del Fuego sin el hermano con quien comparte sus estadías en Italia.

Allá tienen familia y vivieron hasta que empezaron a cursar el primario. Hijos de Julio, un instructor de esquí que se casó con una italiana, se afincaron en Bariloche y echaron raíces ahí, por más que pasan varios meses por año en Europa. "Éramos binacionales, porque cuando estábamos en Italia competíamos por el club de allá, y cuando veníamos a Argentina competíamos como argentinos. Pero cuando se empieza a participar en carreras internacionales, hay que decidir por cuál país se compite. Y yo me siento argentina. Hacíamos el colegio acá, terminamos viviendo más tiempo acá y no íbamos a radicarnos en Italia. Decidimos eso porque es lo que queríamos", cuenta Nicol, sin rastros de otro idioma al hablar.

Piove Di Sacco, "pequeño y encantador", está a media hora de Venecia y de Padua, y a hora y media de Pozza Di Fassa, donde los Gastaldi aprendieron a andar sobre esquíes a los dos y tres años de edad. Todo muy lindo, pero ellos son albicelestes. "Yo soy como esta gente. Sí. A ver: Italia tiene sus cosas espectaculares y muchas veces la extraño, pero los argentinos... Somos latinos. Ellos también, pero donde nosotros íbamos, que está muy en el norte, son muy secos, muy fríos. Y nosotros somos mucho más cariñosos. El argentino es más cariñoso. Y eso, cuando estamos en Italia, nos falta muchísimo. La parte de la amistad, esa constante de verse que hay en Argentina, y que allá existe pero mucho menos. Extrañamos muchísimo eso. Cuando se trata de familia hay otro tipo de relación, claramente, pero es diferente. Muy diferente. Cada lugar es distinto y está todo bien; no es que uno sea peor o mejor, pero somos argentinos y si tuviéramos que elegir, no lo pensaríamos ni un minuto. Somos argentinos toda la vida", afirma la mayor de los hermanos, que le lleva un año a Sebastiano.

Después de los Simari Birkner, aún activos, los Gastaldi son la referencia familiar del esquí nacional. Pero... "Lamentablemente, todos estos deportes son muy individuales. Nosotros nos llevamos bárbaro, pero somos dos individuos. En Europa estamos juntos y eso es súper bueno, porque implica tener ahí un pedazo de la familia. Pero cada uno es cada uno", advierte. Y es por esa individualidad de las disciplinas de nieve que no se ha formado una identidad de equipo, que proyecte una rivalidad con otras provincias en los Juegos Nacionales de Invierno, que incluyen snowboard, esquí de fondo, esquí de montaña y biatlón. "Somos deportes muy distantes, no nos cruzamos durante la temporada. Creo que si nos cruzáramos más, tendríamos más identidad como equipo. Sí tenemos muy buena relación", sostiene ella, parte de un conjunto de Río Negro que ganó las dos primeras realizaciones, Caviahue 2016 y Bariloche 2017. Un dominio que quiere cortar Tierra del Fuego, ahora local. "No hay chance, no vamos a dejarlos. No, mentira... Uno se tira a fondo, siempre. Espero que gane Río Negro...", azuza con humor esa incipiente rivalidad.

Nicol Gastaldi, en Pyeonchang
Nicol Gastaldi, en Pyeonchang

Que su Argentina no obtenga en los Juegos Olímpicos de invierno resultados como los que logra en los de verano responde a la poca gente que practica estas disciplinas en el país. "Porque somos muchos menos. En la delegación de verano son 150; nosotros somos siete, ocho. Lamentablemente, el deporte de invierno es muy caro, no puede acceder mucha gente. Hasta para los europeos venir acá es recaro. Y ellos tienen allá más acceso a que les den esquíes, una montaña a media hora, otra a una hora y media, y hay gran cantidad de gente esquiando. Allá se destaca el mejor de 100, no el mejor de 10. Me encantaría que nosotros fuéramos 100 y que los 100 estuviéramos matándonos por estar en el equipo nacional. Eso subiría el nivel", analiza Gastaldi, que de todos modos tiene cierta esperanza: "Se está haciendo un trabajo súper importante acá, hay un montón de apoyo. La estructura es excelente ahora comparada con la de cuando nació el Enard. Yo viví el antes y el después, y hay una gran diferencia. Aplaudo a la gente que hizo esto; es increíble". Nicol no estaba al tanto de la nueva iniciativa del gobierno nacional de fomentar los deportes invernales con mejores infraestructura y conectividad para aumentar el turismo de extranjeros, pero la celebra.

Como a la creación de estos Juegos Nacionales, que están en su tercer año. "Son una súper buena iniciativa", opina. Por lo pronto, la honró con su holgado resultado en slalom gigante (más de 3 segundos de ventaja sobre las tres Simari Birkner). Un triunfo que le viene bien para un objetivo mayor: quedar entre las 30 primeras en la Copa de Europa, dentro de unos meses. "Es una meta súper difícil, pero accesible. Se puede", se esperanza Nicol, que ahora, "viejita" a los 28, no se plantea objetivos de ciclo olímpico sino de temporada en temporada. Por sus resultados, da la impresión de que seguirá por un buen tiempo, y quizás sea protagonista en Pekín 2022. Por supuesto, defendiendo la bandera argentina. La que siente propia.

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