Postulantes "poliamor"

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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23 de septiembre de 2018  

"Sería un honor que un gobierno gorila como este me lleve preso".

(De Hugo Moyano)

Que a Hugo Moyano le signifique un honor que el "gobierno gorila" de Macri lo meta preso revela, en principio, tres cuestiones:

1- que, según su entender y el de varios compañeros de ruta política, la Justicia -esta y la de antes- es dependiente del Poder Ejecutivo.

2- que está cada vez más cerca de Cristina Kirchner después de haber dicho que su gobierno perdió el rumbo, que él no era un gusano para arrastrarse hasta ella, que el Indec mintió y que la "sintonía fina" se parecía a la flexibilización laboral.

3- que no teme ir preso porque, lo manden donde lo manden, va a encontrar muchos compañeros en la cárcel con los cuales pasar el rato.

"Estamos trabajando para hacer un frente", dijo Moyano en agosto pasado al reencontrarse con Cristina después de siete años y a solo 24 horas de que estallara el escándalo de los cuadernos. Habrá que ver si es una alianza electoral o defensiva.

En rigor, el peronismo en general está tratando de armar algo que todavía no se sabe bien qué es ni con qué cuenta, pero se deduce que no va a tener mayores problemas para elegir candidatos para las próximas PASO, si es que el Gobierno no decide ahorrarse la parva de plata que cuestan esos comicios y empuja al PJ a resolver su interna sin ensayo.

Un año es lo que falta para esa instancia. Lo que en otro país es un lapso breve, acá es una eternidad. La cantidad de cosas que pueden pasar en 12 meses en la Argentina es inmensurable. Lo bueno es que postulantes no nos van a faltar. Hace pocas horas, en Brasil, hablaban de Fernando Haddad, el segundo de Lula -preso por corrupción y otras cositas- como el candidato "accidental". Lula ya fue. Lo dijo la Justicia.

¡Accidental! Qué buena categoría después de haber probado nosotros los candidatos testimoniales, los procesados, los multiprocesados, los arrepentidos, los soplones, gauchitos, ficcionales, surrealistas, negadores seriales y los "mejor malo conocido que bueno por conocer".

Hemos tenido, incluso, candidatos fusibles, esos que no terminaron un mandato y se postulan para otro; los candidatos tontos: ni siquiera saben hacerse los tontos; los crónicos: se presentan siempre aunque los ignoren las encuestas, y podríamos tener "candidates" si la Real Academia Española lo aceptase y Pérez-Reverte dejara de hacerle piquetes.

Ni qué decir, ahora que el término se puso de moda, de los candidatos "poliamor", esos que hoy están con uno, mañana con otro y, con varios, todo el tiempo que pueden.

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