De arco a arco: los objetivos que buscarán cumplir Armani y Pratto en su primer superclásico en la Bombonera

Fuente: Archivo
Juan Patricio Balbi Vignolo
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23 de septiembre de 2018  • 08:00

De una punta a la otra de la cancha habrá dos historias especiales que tendrán una particular atención en el superclásico del domingo. Uno de los protagonistas de lujo intentará que el arco de River no reciba goles. El otro buscará que la valla de Boca sea vencida al menos una vez. Franco Armani y Lucas Pratto vivirán una tarde especial en la Bombonera, escenario en el que buscarán lograr un punto de inflexión.

A los 31 años, al arquero de River le llegará uno de esos momentos con los que siempre soñó: jugar en la cancha de Boca con la camiseta del máximo rival, club del que es hincha desde que empezó a patear una pelota en Casilda, Santa Fe. Los pasos previos de su carrera -Ferro, Deportivo Merlo y Atlético Nacional- lo fueron llevando hacia otros terrenos, al tal punto que el domingo será su primer juego oficial en ese escenario.

Meses atrás, el 22 de mayo, se sentó en el banco de suplentes de la selección argentina en el amistoso ante Haití, previo al Mundial, pero no tuvo minutos y tan solo debió conformarse con hacer los ejercicios precompetitvos. Por eso, será un momento especial en el que volverá a poner a prueba su nivel -lleva 19 vallas invictas en 30 partidos y le marcaron solo cuatro goles en los últimos 20 juegos- y que le traerá recuerdos únicos: el único superclásico que disputó fue el del 14 de marzo en Mendoza por la Supercopa Argentina, siendo figura absoluta del triunfo 2-0 de River para quedarse con el título.

Las vueltas del destino y la presión del técnico Marcelo Gallardo para sumarlo a su plantel depositaron a Armani en Núñez, pero tiempo atrás estuvo cerca de arribar al Xeneize, recomendado por el colombiano Óscar Córdoba. A fines de 2016, justo después de alzar la Copa Libertadores con Atlético Nacional, hubo conversaciones específicas de números con dirigentes por la negociación de su pase, pero no llegaron a buen puerto y, en enero, Boca terminó sumando a Agustín Rossi.

Pretendido también por San Pablo, Puebla, Tigres, Racing, Flamengo y hasta sondeado por Juventus, el hoy arquero millonario pudo cumplir su sueño y vaya si lo aprovechó: en su primer semestre se transformó en el pilar más importante del equipo, con números asombrosos y atajadas de primer nivel que lo depositaron en la selección argentina. Su desafío en el superclásico será revalidar el presente.

A casi 100 metros de él, Pratto tendrá una motivación especial. El delantero de 30 años lleva nueve goles y nueve asistencias desde que llegó al Millonario en enero en el pase más caro de la historia del club (11,5 millones de euros, con la posibilidad de que sean 13,5 si se cumplen ciertos objetivos deportivos) y acumula 140 festejos en toda su carrera. Pero aún tiene una cuenta pendiente: nunca le pudo convertir a Boca, su ex club (lo enfrentó cinco veces con Vélez y una con River).

El paso del Oso por el Xeneize fue distinto a lo que él hubiera querido. Hincha y habitué de la Bombonera en su juventud, hizo parte de las inferiores allí y su chance llegó en 2009 tras dos pasos a préstamo por Tigre y Lyn Oslo de Noruega, pero nunca tuvo continuidad debido a la presencia de Martín Palermo como titular. Así, solo pudo jugar dos partidos en el Torneo Apertura de aquel año: 17 minutos en la derrota 2-1 como local ante Independiente y siete en el empate 0-0 con Huracán de visitante. En ambos ingresó por Nicolás Gaitán.

Su carrera siguió (Unión, Universidad Católica, Genoa, Vélez, San Pablo y Atlético Mineiro) y la vuelta a la Ribera nunca se produjo, pese a distintos rumores. Hoy, para el atacante es un caso cerrado. "No le doy mucha bola a eso y no me pongo a pensar tampoco. Sé lo que pasé en Boca: estuve dos años y en ese momento en mi posición estaba Palermo, el mayor goleador de la historia del club, entonces no tenía chances y me fueron dando a préstamo. No tengo una identificación con Boca porque jugué unos minutos en dos partidos y nadie se acordaba de mí. El club que me dio el lugar fue Vélez, y conseguir campeonatos y una identificación tan grande con ese club es lo que hace que mi respeto sea hacia Vélez. Por eso yo no volvería a Boca y sí a Vélez", contó en una entrevista con Diario Olé en febrero.

Será el segundo superclásico oficial en la carrera de Pratto, quien en 2006, jugando en la quinta división con los colores azul y oro le marcó un gol a River en una victoria 4-0. Ahora, buscará dar vuelta la historia de su juventud y festejar con los colores rojo y blanco frente a las tribunas que alguna vez supo visitar para lograr lo que sería un paso más que trascendente en su relación con el hincha. La consideración del DT ya la tiene asegurada: Gallardo lo respalda como nadie y confía ciegamente en su potencial. En sus pies, tendrá una chance única.

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