Boca-River: un superclásico para hacer más movida la actualidad de los dos

Seis veces se enfrentaron Barros Schelotto y Gallardo por el superclásico, con dos triunfos para cada uno y dos empates
Seis veces se enfrentaron Barros Schelotto y Gallardo por el superclásico, con dos triunfos para cada uno y dos empates Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Claudio Mauri
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22 de septiembre de 2018  • 22:58

River visita lo que surge como el territorio favorito de Boca , no solo por la Bombonera, sino por el tipo de competencia, el torneo local que mide la resistencia y el largo aliento, variables que el bicampeón impuso con autoridad en los últimos dos años, en contraste con la inestabilidad de su rival. Es cierto que la última vez que River pasó por el estadio Alberto J. Armando, en mayo de 2017, se llevó un 3-1 que formó parte de esas reacciones tardías a las que se ve obligado por todos los puntos que cede al comienzo. Boca se repuso del golpe y enfiló al primero de los dos títulos que obtuvo con Guillermo Barros Schelotto .

El paisaje general que rodea al choque de hoy no invita a asignarle una trascendencia extrema, más allá de que un Boca-River nunca pasará inadvertido y sin dejar alguna secuela, sea futbolística o anímica. Se encuentran temprano, cuando la Superliga todavía no completó ni un cuarto de su recorrido. Estos 90 minutos no concentran la atención excluyente de ambos. Simultáneamente se ocupan de los cuartos de final de la Copa Libertadores (competencia en la que podrían toparse en la final) y los octavos de final (Boca) y cuartos (River) de la Copa Argentina, que podría cruzarlos en una semifinal.

Dos criterios para las formaciones

No están confirmadas las alineaciones, pero el último entrenamiento táctico de ayer entregó señales concretas. Marcelo Gallardo sigue sin contar con el lesionado Ignacio Fernández. El único cambio respecto del 0-0 ante Independiente será el ingreso de Enzo Pérez por el colombiano Quintero. Suma despliegue y combatividad en el medio. Barros Schelotto rota un poco más al plantel, aunque la novedad de último momento fue que Gago quedó al margen de los concentrados. En una charla, el entrenador le manifestó que prefiere que haga un trabajo de puesta a punto para volver a tenerlo en cuenta. Olaza, con una molestia muscular, le dejará su lugar a Mas. Pablo Pérez irá al banco y será titular Almendra, un juvenil que para el Mellizo es una debilidad, como en su momento lo fue Bentancur. Carlos Tevez , que hace tres fechas no fue ni suplente, jugará desde el comienzo. Barros Schelotto tendrá a su lado un par de piezas importantes para introducir variantes: Pérez y Cardona.

Dos maneras de buscar el triunfo

Gallardo suele sorprender con los planteos. Puede disponer una presión alta, con los laterales lanzados al ataque, como en el primer tiempo contra Independiente, o replegarse un poco para que el rival deje espacios en su campo. Boca es más intermitente, por momentos parece fuera de partido, pero por sus individualidades nunca deja de ser peligroso y la amenaza de gol que transmite es frecuente.

Duelos a seguir

La última vez que River fue a la Bombonera, la gran actuación de Pity Martínez por la izquierda le costó el puesto a Peruzzi. Desde hace tiempo, esa función es de Jara, que deberá dosificar su propensión de ir al ataque con la obligación de controlar a la individualidad de River más desequilibrante en el uno contra uno. Tevez, cuando se ubique detrás de Benedetto, tendrá cerca a Ponzio. Pratto no suele ser una referencia fija en ataque, seguramente obligará a salir más a Magallán que a Izquierdoz para restarle margen de maniobra. Casco medirá el buen nivel que mostró ante Independiente con la velocidad de Pavón. Maidana y Pinola conforman una zaga experimentada y contundente, todo un examen para la movilidad y la sorpresa con que Benedetto administra sus recursos técnicos. River no juega con un enganche clásico ni con alguien por detrás del centrodelantero, por lo cual los movimientos de limpiaparabrisas que hace Barrios en la zona central es un auxilio constante para la recuperación de la pelota.

El aura de tevez

No es el mejor Tevez, pero un superclásico, lejos de hacerle temblar las piernas, lo motiva especialmente. Cuando River venció 3-1 en la Bombonera él estaba haciendo fortuna en China. Desde el festejo "gallinita" en el Monumental en 2004, cuando Boca eliminó a River por la Libertadores, hasta sus dos goles en el 4-2 en diciembre de 2016, Tevez sabe lo que es dejar una huella.

El desafío de los arqueros

La seguridad y grandes atajadas de Franco Armani harán escala por primera vez en la Bombonera, escenario en el que River en esta década pasó zozobras con Carrizo y Batalla, y se sintió protegido con Barovero. Boca debe resolver la paradoja que representa que la vuelta de Rossi, el arquero de los últimos dos títulos, no le da las garantías que ofreció en nueve encuentros Andrada, operado en la mandíbula.

Vigliano, casi cuatro años después

El árbitro, que en el Mundial de Rusia estuvo a cargo del VAR, fue elegido en un sorteo con Rapallini. Su único superclásico (1-1) fue en octubre de 2014, cuando se equivocó al sancionar un penal a favor de River y expulsar a Gago en esa misma acción al interpretar erróneamente que había tocado la pelota con un brazo.

Ocho partidos: una marcada paridad en los enfrentamientos entre Gallardo y Barros Schelotto. En ocho cotejos (dos de cuando el Mellizo estaba en Lanús), cada uno ganó dos y hubo cuatro empates, con diez goles a favor para el Muñeco y nueve para Barros Schelotto

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