Tiger Woods, una máquina de fabricar birdies en la increíble tarde del Tour Championship

Tiger Woods está cerca de ganar después de su último en el PGA Tour en 2013
Tiger Woods está cerca de ganar después de su último en el PGA Tour en 2013 Fuente: AP - Crédito: John Amis
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22 de septiembre de 2018  • 23:20

Fue un arranque demoledor. Si en varios pasajes de la temporada, chispazos, Tiger Woods había demostrado que el gigante se despertaba, en el recorrido de ida del sábado -el más duro- en el Tour Championship, el último de los cuatro playoffs de la FedEx Cup , fue un una máquina casi perfecta de la que llovieron seis birdies en los primeros siete hoyos. Descomunal. Llegó así a sacarle cuatro golpes de ventaja a Justin Rose , que aunque tenga las mejores chances para quedar en el primer puesto en la temporada y llevarse los 10 millones de dólares por ello, se habrá preguntado en ese momento por qué si estaba jugando tan bien, Tiger se le alejaba. Por qué justo ahora se limpia de dudas y dolores el mejor golfista de los últimos 25 años.

Después, el californiano bajó a la Tierra y el inglés sintió que volvía a estar en carrera para ganar el torneo que se juega en el West Lake Golf Club de Atlanta, Georgia. Un bogey en el cierre de los primeros nueve y otro en la vuelta, más un birdie, le dieron los números finales a Tiger: 65 (-5) y un total de 198 (-12), para llegar a la última jornada con tres golpes de ventaja sobre Rose (201, -9), que el sábado, al que llegó igualando la primera posición, terminó con 66 (-4).

Woods está solo ahora primero, pero Rose sigue acompañado. El norirlandés Rory McIlroy volvió a bajar el par de la cancha (67, 68 y 66) y se ubica en su misma línea. Para muchos, McIlroy será el domingo una presencia más inquietante para Woods que la del inglés: saldrán juntos desde el tee del 1.

De los tres mencionados, es Rose el que tiene las mejores posibilidades de quedarse con la FedEx Cup y sus 10 millones, por primera vez en su carrera. Ahora figura segundo y Bryson DeChambeau, el primero, se encuentra en el fondo del leaderboard en Atlanta, compartiendo la 27ª ubicación. Tiger aparece 20º y le quedan esperanzas de conseguir por tercera vez la copa, con una combinación de clasificaciones que incluyen la suya como primero en East Lake. En cambio, McIlroy, ganador de la FedEx en 2016, tras ganar este mismo torneo, figura 17º y está lejos del objetivo.

Los cinco primeros hasta ahora en la clasificación, DeChambeau, Rose y los estadounidenses Tony Finau (6º en el torneo), Dustin Johnson (9º) y Justin Thomas (9º), pueden quedarse con el premio mayor.

Con todo, al público en el campo, a los que lo siguieron por televisión y a los que escribieron en las redes sociales, poco les interesan las clasificaciones y los millones en danza. Para ellos la electricidad parte de un solo polo, el de Tiger Woods.

Comentó Finau: "Increíble. Veía el tablero que decía '-6' en los primeros siete hoyos y no podía creerlo. Había practicado con él el martes. Te das cuenta al pegar algunos putts que va a hacer ruido". Todos los jugadores oyeron el rugir de la gente ayer, por lejos que estuvieran de donde jugaba Woods.

"Sí, fue un gran comienzo", admitió Tiger, todo sonrisas. "¡Dios!, metí algunos buenos putts. Me dejé buenas posibilidades y las aproveché. Salvo el del 3, todos fueron en subida; sentí que la pelota iba a dónde quería".

Esta vez, el ganador de 14 Majors fue más preciso que los días anteriores al buscar los fairways y el putter funcionó de maravilla. Como en aquellos buenos tiempos.

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