Se apaga la estrella del príncipe saudita que quiso ir por todo

Sus apuestas políticas que hace unos meses eran calificadas como "audaces" ahora parecen más bien precipitadas y temerarias
Sus apuestas políticas que hace unos meses eran calificadas como "audaces" ahora parecen más bien precipitadas y temerarias Fuente: AP
Ricard González
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23 de septiembre de 2018  • 18:20

TÚNEZ.- El ascenso al poder del príncipe heredero de Arabia Saudita , Mohamed Ben Salman, podría ser tan fulgurante como estrepitosa su caída. Sus mismas apuestas políticas que hace unos meses eran calificadas como "audaces" por una parte de la prensa occidental, ahora parecen más bien precipitadas y temerarias. En todos los frentes, el económico, el político y el diplomático, el príncipe, más conocido por sus iniciales MbS, ha sufrido un revés tras otro. En los mentideros de Medio Oriente, algunos analistas incluso apuntan que peligra su futuro como monarca del país, una vez fallezca su veterano y achacoso padre, el rey Salman Ibn Abdelaziz, de 82 años.

La estrategia de MbS para gobernar el país se basaba en una vieja fórmula: lanzar una serie de reformas económicas y sociales para modernizar el país, controladas siempre desde palacio, al mismo tiempo que incrementaba la represión de todos aquellos sectores que podrían serle hostiles. Incluidos, los príncipes rivales dentro de su dinastía. Y todo ello, al mismo tiempo que aplicaba una agresiva política exterior destinada a elevar el perfil de potencia regional del país árabe, marcando su autonomía respecto a su tradicional protector, Estados Unidos. Con su "revolución", el príncipe Ben Salman quería apelar directamente a su generación, es decir, al 70% de la población con menos de 30 años -MbS tiene 32-.

En el centro de su proyecto, la llamada "Visión 2030", un conjunto de reformas económicas liberalizadoras que debía preparar el país para sostener su nivel de vida una vez se agoten las reservas de petróleo. Su medida estrella, y con la que financiar la transición, era la salida a la Bolsa de ARAMCO, la petrolera estatal, considerada la empresa con un mayor valor estimado de todo el mundo. Sin embargo, MbS parece haberse retractado, quizás porque el plan hubiera requerido hacer públicas las cuentas de la compañía, exponiendo la fortuna que los príncipes saudíes se embolsan para llevar su desenfrenado estilo de vida.

El príncipe de 32 años lanzó una serie de reformas económicas y sociales para modernizar el país, controladas siempre desde palacio
El príncipe de 32 años lanzó una serie de reformas económicas y sociales para modernizar el país, controladas siempre desde palacio Fuente: AP

Además, las inversiones extranjeras no están llegando en el volumen esperado, algo lógico después del llamado "incidente del Ritz Carlton" del año pasado, cuando decenas de empresarios fueron retenidos en el lujoso hotel acusados de corrupción sin las garantías judiciales mínimas. El príncipe Salman prometió a los jóvenes una economía más dinámica y con mayores opciones de empleo. Sin embargo, de momento, el desempleo juvenil tiende al alza. "Hay obstáculos económicos estructurales que no se podían superar con la misma rapidez con la que MbS subió al poder", concluye la profesora Madawi al-Rashid en un artículo en Newsweek.

En la esfera social, con su decisión de permitir la apertura de salas de cine y de eliminar la retrógrada norma que impedía a las mujeres obtener el carné de conducir, Salman obtuvo el aplauso de la prensa internacional y de buena parte de la juventud saudita con ansías de cambio. Sin embargo, ello le granjeo la enemistad de la poderosa jerarquía religiosa wahabita, cuyo papel ha sido clave para legitimar el gobierno de los Saud desde la fundación del Estado en 1932. A la vez, al encarcelar a todo tipo de opositores, desde liberales y defensores de derechos humanos, a islamista moderados, ha alienado a aquellos sectores que podrían salir en su defensa si en algún momento escala la tensión con la jerarquía wahabita, hasta ahora, más bien sumisa.

Permitir que las mujeres puedan conducir fue una de las reformas que realizó Ben Salman este año
Permitir que las mujeres puedan conducir fue una de las reformas que realizó Ben Salman este año Fuente: AP

Para sustituir el vacío ideológico dejado por el wahabismo, el líder saudí -se cree que es él, y no su padre, realmente quien toma las decisiones- quiso echar mano del nacionalismo. Y nada mejor que una guerra para excitar las pasiones identitarias de sus correligionarios. La debilidad del enemigo, Yemen, el vecino pobre del sur, parecía augurar una victoria rápida. No obstante, los huthies han demostrado una tenacidad inesperada y, tres años después, la aventura saudita se ha convertido en un avispero. Según el think tank Brookings, el esfuerzo bélico le cuesta cada mes a las arcas saudíes entre 5000 y 6000 millones de dólares. Encima, el otro conflicto provocado por Ben Salman, con el vecino Qatar, tampoco tiene visos de terminar en victoria.

En su lista de enemigos no falta buena parte de la dinastía saudita, pues ha ido apartando por la fuerza a todos los príncipes de los diversos clanes familiares que le podían hacer sombra. Su falta de escrúpulos ha hecho saltar por los aires la gestión consensual de la corona que había prevalecido entre los Saud durante la mayor parte de su reinado. Y es de esperar que, si la estrella de MbS continúa languideciendo, sus agraviados adversarios tarde o temprano saquen los cuchillos. Según al-Rashid, no cabe esperar una revolución pronto, pero si la legitimidad de Ben Salman sigue erosionándose, la implosión de su reinado es segura, y podría arrastrar al régimen entero.

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