Signos de una reactivación que se impone frente a una nueva realidad

Gerardo Alonso Schwarz
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24 de septiembre de 2018  

El impacto en cada una de las ciudades de frontera de la nueva realidad macro depende también del tamaño de las que tienen del otro lado de la frontera. Por ejemplo, Posadas es mucho más grande que Encarnación y, entonces, la mayor reactivación llega porque los argentinos dejaron de cruzar el puente.

Que la mayor reactivación se dé en los alimentos, los productos de limpieza y de perfumería se explica porque esos productos no solo quedaron más baratos, sino que son de buena calidad. También se nota una reactivación en el sector de la gastronomía y en atención de la salud; los servicios tendrán una mejoría por el nuevo tipo de cambio.

Que la indumentaria en general y la tecnología sigan siendo más convenientes en países como Chile, Bolivia o Paraguay no solo se explica porque sus aranceles externos son más bajos, sino porque tienen una menor estructura de costos logísticos. En la Argentina, es muy caro "nacionalizar" un producto: traerlo al puerto, bajarlo y llevarlo a los centros de consumo. Esos aspectos también suman de manera significativa.

Claramente hay una reactivación del consumo en las ciudades de frontera, que ya empieza a notarse. Por el momento, la causa principal no es tanto el arribo de los extranjeros como el freno a la salida de los argentinos.

En cuanto al turismo receptivo, hay que tener en cuenta dos fenómenos. Uno está relacionado con los visitantes de los países limítrofes, que son los que reaccionan más rápido al mejor tipo de cambio para ellos. Los fronterizos son los primeros en llegar; ya lo vimos, por ejemplo, en Bariloche, durante las vacaciones de invierno. Buscan aprovechar rápidamente los bajos precios en dólares para su bolsillo.

Otra historia es la de quienes viajan desde más lejos y donde el esquema es más complejo. El tipo de cambio es un elemento más que tienen en cuenta, pero no el único. Estos viajeros suelen evaluar, también, aspectos como la sostenibilidad del turismo, la conectividad entre los principales centros urbanos sudamericanos y no solo dentro de la Argentina, las condiciones de seguridad, la infraestructura del transporte interno y las comunicaciones, la capacitación de los recursos humanos para atender sus necesidades, la calidad de servicios y los convenios entre países por la documentación.

Ya hay indicadores de un impacto del ajuste del tipo de cambio en el estilo del consumo interno que se inició antes de la crisis generada con la corrida. En los dos primeros meses del año hubo una desaceleración en el gasto de los argentinos en el exterior. En marzo, directamente, el número bajó. Para los argentinos que no viajen al exterior también pesará que la suba del dólar no se traslada a los precios.

Economista jefe región NEA del Ieral

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