Suscriptor digital

Boca-River, los puntajes del ganador del superclásico: la clase de Palacios y el golazo de Pity Martínez, en lo más alto

La formación titular de River en la Bombonera
La formación titular de River en la Bombonera Fuente: FotoBAIRES
Andrés Eliceche
(0)
23 de septiembre de 2018  • 21:00

River se fue de la Bombonera con la felicidad en el cuerpo, después de ganarle a Boca otra vez el superclásico. Igual que la última vez que jugaron aquí, el equipo de Gallardo abrió el resultado con un golazo de Pity Martínez e, igual que cuando jugaron en marzo en Mendoza por la Supercopa, lo cerró con un grito de Ignacio Scocco. Aquí, el análisis individual de los jugadores visitantes, que celebraron el 2-0 en la sexta fecha de la Superliga.

Táctica: 4-4-2

Franco Armani (7): su primera gran intervención fue a los cinco minutos, cuando sacó un remate de Benedetto que se le metía por arriba. Algo dubitativo en los centros, en todo lo demás exhibe una imagen de invulnerabilidad infrecuente. Al final desvió un cabezazo de Mas que se le colaba en un ángulo.

Gonzalo Montiel (4): el más flojo del equipo. Sufrió con Pavón en el primer tiempo, que lo retrató en cada amague, y con Cardona -aunque algo menos- en el segundo. Su mejor aporte fue un ataque, ya que se proyectó con asiduidad.

Jonatan Maidana (6): en la primera jugada Benedetto lo dejó marcando el aire, pero de ahí en más jugó un partido serio, siempre concentrado y atento. Es la clase de futbolistas que pparece disfrutar del roce, y en ese sentido se batió toda la tarde con el 9.

Javier Pinola (6): igual que Maidana, debió marcar a Benedetto cuando caía a su sector. Intentó jugar la pelota casi siempre, incluso apremiado, y por arriba resultó impasable.

Milton Casco (6): igual que el miércoles ante Independiente, tuvo un nivel parejo de principio a fin. A su buena proyección habitual le está sumando una mejor disposición para la marca. Incluso cuando debió verse cara a cara con Pavón.

Enzo Pérez (5): alternó buenas acciones con otras en las que falló con la pelota. Se entregó a fondo, poniendo la pierna en cada cruce, hasta que se cansó. Lo reemplazó Zuculini a los 16' del segundo tiempo.

Leo Ponzio (6): cuando peor la pasó River en la Bombonera, en el inicio del segundo tiempo, mantuvo al equipo de pie. Se mueve en la cancha con la naturalidad de quien sabe qué va a pasar en cada momento. Otro buen aporte del capitán a la causa. Asterisco: cometió penal con su mano tras un remate de Tevez, que Vigliiano no cobró.

Exequiel Palacios -la figura del partido- (8): "Era un chico, ahora es un hombre", dijo hace algunas semanas Gallardo. El chico, que todavía tiene 19, jugó su partido consagratorio en un superclásico subido a su capacidad para dar siempre el pase correcto y leer muy bien los distintos momentos del juego. Su futuro es difícil de predecir si mantiene este crecimiento.

Gonzalo Martínez (8): hasta que una lesión muscular lo sacó de la cancha, a los 22 minutos, había hecho todo bien. Incluso un golazo de zurda calzando una pelota de aire. Cada arranque suyo era peligro de gol o foul. Se fue con bronca, aunque al final del partido era uno más en el festejo feliz. Volvió a anotar en este estadio.

Lucas Pratto (7): tiene la capacidad de jugar el partido que le piide Gallardo: retrocede para tapar al lateral, se faja con los centrales, pivotea... Eso lo aleja del gol, tanto que no tuvo ninguna oportunidad clara. Pero le rinde al colectivo. Lo reemplazó Scocco a los 18' del segundo tiempo.

Rafael Borré (7): sin una posición fija, se exprimió en cada pique hasta desfondarse. Es peleador, tanto que no les hizo fácil ninguna salida a Izquierdoz y Magallán. Participó del segundo gol y al final dio la ssensación de que se extralimitó en el festejo, cuando el partido terminó.

Ingresaron:

Juan Quintero (5): contrastó mucho su ingreso con el nivel que había tenido Pity Martínez: no resolvió ninguna jugada bien en esos minutos del primer tiempo. En el segundo se acomodó mejor, pudo conducir algunos ataques y creó la jugada del segundo gol.

Bruno Zuculini (6): entró cuando River sufría, y ayudó a Ponzio más de lo que lo estaba haciendo Enzo Pérez. Se movió bien en el centro de la cancha, la zona que Boca intentó dominar en ese tramo con Zárate y algunas diagonales de Cardona.

Ignacio Scocco (7): metió un derechazo inolvidable a poco de haber reemplazado a Pratto, que sentenció el partido. Un golazo que suma al que ya le había hecho a Boca en marzo, dos datos que lo hacen crecer en la consideración del hincha de River. Después se equivocó en algunos pases y sufrió una falta de Cardona que Vigliano no sancionó: era penal.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?