Suscriptor digital

Marcelo Gallardo comenzó a ganar el superclásico antes de ir a la Bombonera

Gallardo, otra vez vencedor en la Bombonera
Gallardo, otra vez vencedor en la Bombonera Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco
Franco Tossi
(0)
24 de septiembre de 2018  

El desenlace del superclásico y el resultado final es apenas una parte de la historia. Una página de un capítulo que se comenzó a escribir mucho antes del domingo 23 de septiembre. Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Gallardo empezaron a trazar estrategias varios días antes de la gran cita. Y no se relajaron nunca, porque hasta minutos antes del comienzo del choque entre Boca y River , los entrenadores acomodaron sus fichas para no dar ni un ápice de ventaja.

Por el lado millonario, el Muñeco se mostró demasiado relajado el viernes último. Cuando decidió que la práctica fuese a puertas abiertas, el DT ofreció un guiño y comenzó a manejar la pelota como lo hacía cuando era futbolista. Porque sentó frente suyo a 13 futbolistas, algo que dejaba a la vista tres nombres para un solo lugar: Enzo Pérez, Juan Fernando Quintero y Camilo Mayada. El técnico riverplatense tenía todo claro, pero eso generó desconcierto en la vereda de enfrente.

Resumen del triunfo de River sobre Boca en el Superclásico - Fuente: Télam

07:03
Video

Por eso es que ni bien desembarcó Boca en la Bombonera, el Mellizo empezó a desesperarse pidiendo en la intimidad que algún colaborador averiguase si la formación del rival estaba confirmada. Fue Ariel Pereyra, su ayudante de campo, el que cruzó la puerta varias veces para cumplir con la misión. Sin embargo, nunca lo consiguió. No se detuvo la búsqueda y un allegado al plantel logró obtener el dato que necesitaban los Mellizos: el nombre de Enzo Pérez armaba el dibujo de los de Núñez.

Guillermo no optó por ese estilo de misterios, pero tampoco dejó a la vista sus cartas definitivas. Con absoluta seriedad en las horas previas al gran duelo, remarcó las dudas de Darío Benedetto y Edwin Cardona, pero el Pipa fue titular y el colombiano jugó más de un tiempo: Gallardo ya tenía prevista las opciones.

Llegó la hora de encontrarse. Un cordial y amistoso saludo los unió a metros de uno de los bancos de los suplentes. Cuando se separaron, continuaron con sus pendientes: darle un comienzo formal a un duelo que ya había comenzado desde hace días.

Si el entrenador de Boca estuvo muy activo, más de lo normal, protestando cada jugada dudosa que Mauro Vigliano no sancionaba, es porque su equipo estuvo muy lejos de plasmar lo que él imaginaba. Gritó hasta más no poder: "¡Dos penales! ¡Dos penales!". Se retiró con bronca en el entretiempo por una jugada en la que pedían penal sobre Pavón y una mano de Leonardo Ponzio adentro del área, acaso la más clara. Al técnico millonario, en cambio, se lo vio reclamando con énfasis la no expulsión a Edwin Cardona tras un golpe sobre el rostro de Enzo Pérez que el juez apenas decidió sancionar con amonestación.

Dio la sensación de que con la lesión muscular de Gonzalo Martínez, Gallardo ni se inmutó: hizo ingresar a Quintero, a quien mandó a la derecha para que Lucas Pratto se traslade a la izquierda. Un movimiento que a Guillermo lo confundió por completo: su decisión de sacar de la cancha a Leonardo Jara para que Nahitan Nández fuera el lateral derecho, le simplificó las cosas a la visita. Porque si bien Cardona le dio algo más de fuerza a los ataques, el uruguayo empezó a quedar muy lejos de la zona en la que más le gusta jugar. A la vez de que Cristian Pavón no pesó por la derecha como lo había hecho por la izquierda, antes del ingreso del colombiano.

Fue clave la lectura de Gallardo en el primer cuarto de hora del complemento. Y puede que hayan sido fundamentales esas acciones para que su conjunto sentencie la historia. Porque, primero, notó que Enzo Pérez ya estaba sufriendo en lo físico y decidió el ingreso de Bruno Zuculini, para pararse cerquita de Ponzio y renovar una dupla pensada en las batallas de la mitad de la cancha. Y, enseguida, entendió que debía reemplazar a Lucas Pratto, también agotado, por Ignacio Scocco, un cambio ganador: Nacho, en una de las primeras que tocó, le rompió el arco a Rossi.

Fue en el momento preciso. ¿Por qué? Con ese importante grito le dieron la bienvenida al partido a Mauro Zárate, con el que Guillermo quiso darle mayor frescura e individualidad a la ofensiva xeneize en lugar de Carlos Tevez. Y aunque son dos jugadores de estilos diferentes, el cambio de puesto por puesto en el ataque no fue motivo de preocupación para los jugadores del conjunto de Núñez.

Ni que hablar cuando Barros Schelotto mandó a la cancha a Sebastián Villa (ingresó en lugar de Darío Benedetto), con la idea de lastimar heroicamente sobre la franja derecha, en el final del partido. Con esa decisión, Zárate debió pararse entre los centrales Maidana y Pinola. En consecuencia, se sintió incómodo y sin espacios, algo que ya había sufrido en los partidos ante Estudiantes y ante Huracán. En esos duelos le costó entrar en contacto con el balón.

El superclásico lo ganó River por 2-0 y con autoridad. Probablemente porque Gallardo leyó mejor el partido que el Mellizo. Pero el asunto es que se advirtió que el Muñeco comenzó unos dos días antes a quedarse con el juego.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?