Su padre le decía que las ovejas no eran negocio, pero él hizo un emprendimiento exitoso y se consagró en la Rural

Jorge Linares debutó y ganó en la última edición de la Exposición Rural de Palermo
Jorge Linares debutó y ganó en la última edición de la Exposición Rural de Palermo
Mariana Reinke
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28 de septiembre de 2018  • 11:14

Como en todos las jornadas, pasado el mediodía, Jorge Linares tomó la ruta 8, de Pergamino rumbo al paraje Mariano H. Alfonso. En esos 25 kilómetros que separan la ciudad del campo de su padre, la cucarda en la guantera de su camioneta le traían un déja vu, una y otra vez, del momento en que le entregaron a su oveja el Gran Campeonato en la última edición de la Exposición Rural de Palermo. Ese instante en el que fue premiado, por primera vez, en la Rural, será irrepetible.

Su cabaña de ovejas se llama "Don Jerónimo", nació hace cinco años y está en plena zona agrícola del país, donde están las tierras más productivas para hacer soja. Pero la historia de su vinculación con la producción se remonta a cuando Jorge tenía ocho años y su padre decidió comprar un campo. Allí la vida de Jorge cambió por completo, con la pasión por la cría de gallinas, pollos, vacas, cerdos y una pequeña majada de ovejas.

Ni bien cumplió 18 años, debió abandonar sus actividades para ir a la universidad en La Plata, donde estudió licenciatura en administración de empresas. Igual, quería regresar al campo de Alfonso.

Y la vuelta llegó, con una idea fija: ordenar el rodeo de ovejas. Como primer cometido eligió la raza que iba criar definitivamente: Hampshire Down (cara negra). Comenzó a comprar carneros y en 2012 adquirió 25 borregas puras de pedigree.

Hoy, su stock se compone por 250 madres rodeo general, 70 hembras de pedigree y ocho carneros para echar al plantel.

Su rodeo general de 250 madres produce corderos que los comercializa en Pergamino
Su rodeo general de 250 madres produce corderos que los comercializa en Pergamino

En el comienzo de su emprendimiento, Linares no contó con el apoyo de su padre, que se mostraba reacio a la actividad ovina, porque decía que no le veía futuro. "Las ovejas no son negocio, mejor comprá vacas", le decía su padre. Sin embargo, Jorge, "cabezadura" como él se define, siguió con su intuición.

El logro en Palermo

En diálogo con LA NACION, Linares contó cómo fue la experiencia en Palermo en las que sus expectativas eran casi nulas, "pero fue debut y gran campeonato".

"Después de tanto luchar, no podía creer lo que vivía. Cuando el jurado inglés levantó la vista y miró mi borrega, tuve un pálpito y dije algo bueno puede pasar", recordó, emocionado.

Para él, ese fue el momento de recordar todo el sacrificio realizado. "Con mi familia en las tribunas, el jurado encaró para donde yo estaba y eligió a mi borrega como gran campeona", contó.

Linares le dedica medio día a su pasión por las ovejas)porque por la mañana trabaja en su profesión y a la tarde va al campo para ocuparse de la cabaña. Desde que llega al establecimiento no para: prepara las raciones de alimentos, cuida la sanidad del plantel, selecciona los animales, entre otros menesteres, siempre con la asistencia de Andrés González.

A medida que fue pasando el tiempo, entendió el negocio. Porque a la comercialización de corderos le sumó la venta de animales con genética e incrementó su ganancia.

Según Linares, el negocio de las ovejas es redondo. La Gran Campeona en Palermo se vendió muy bien: $100.000. Parte de la producción la vende como genética (borregas y carneros) y otro tanto comercializa para consumo en carnicerías de Pergamino.

"La oveja es el mejor negocio que hay en el campo: en una hectárea en la zona núcleo uno puede producir soja, maíz y criar cualquier tipo de ganado", indicó. Y agregó: "La ventajas competitivas que tiene el ovino son considerables: tiene una inversión inicial baja y una renta mejor porque en una hectárea natural (sin pasturas) donde solo se puede tener una vaca, yo tengo 15 ovejas".

Con miras en la próxima exposición de Palermo, Linares está en busca de seleccionar sus corderos
Con miras en la próxima exposición de Palermo, Linares está en busca de seleccionar sus corderos

Para el cabañero, estas son las cifras: una vaca da un ternero y tiene un valor de $10.000. En cambio, el ovino, con 15 corderos que valen $1500 a retirar del campo, da $22.500. "Si se hacen pasturas (para producir), el negocio se duplica", destacó. El 40% de las ovejas da mellizos. También dice que la oveja deja buenos números frente a la soja.

Linares ya piensa en el próximo Palermo y, de a poco le pone el ojo a algunos corderos para empezar a cuidarlos.

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