El mayor escándalo olímpico: a 30 años del doping de Ben Johnson en los Juegos de Seúl

Ben Johnson en los Juegos de Seúl
Ben Johnson en los Juegos de Seúl
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24 de septiembre de 2018  • 15:25

Fráncfort/Toronto, (dpa). - Treinta años después, la matrícula del coche del exatleta canadiense Ben Johnson sigue recordando los diez segundos más emocionantes de su vida, pero también sus peores días: BEN979.

Sin embargo, la marca de 9,79 segundos que logró Johnson el 24 de septiembre de 1988 en los Juegos Olímpicos de Seúl , un récord mundial asombroso para la época, ya no existe en realidad en los registros oficiales. Tres días después, su triunfo fue anulado por doping y la victoria en la carrera de 100 metros fue otorgada a su archirrival Carl Lewis .

Aquella final sigue siendo recordada hasta el día de hoy como "la carrera más sucia" de la historia olímpica. No solo por el doping de Johnson, sino porque años después se descubrió que seis de los ocho sprinters habían utilizado sustancias prohibidas. Los únicos que quedaron a salvo fueron Lewis y su compatriota estadounidense Calvin Smith.

Johnson denunció que alguien del entorno de Lewis había colocado algo en su muestra, pero sus aseveraciones nunca pudieron ser comprobadas. En cambio, ya es un hecho indiscutible que "Big Ben" fue provisto con el anabólico estanozolol por su entrenador Charlie Francis antes de su presentación en Seúl y que el canadiense se dopó durante seis años de su carrera.

"Todo el mundo me señaló como un tramposo, pero no fui el único que hizo trampa", diría Johnson años después. "Todos lo sabían, pero yo fui el único que fue señalado. Fue duro".

A su regreso en 1991 tras la sanción por doping, Johnson ya no pudo volver a su anterior nivel. En los Mundiales de 1991 en Tokio apenas participó en los relevos y en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona quedó eliminado en las semifinales de los 100 metros.

Tras un nuevo doping en una carrera en 1993 en Montreal, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) lo suspendió de por vida por reincidente. En las estadísticas del ente rector del atletismo, sin embargo, el fornido sprinter sigue teniendo su lugar. Aunque entre sus logros apenas se mantiene el bronce olímpico de 1984.

El caso del canadiense marcó un quiebre en la lucha contra el doping. No es que el consumo de sustancias prohibidas no fuera un tema en el atletismo entonces, pero su positivo en Seúl llevó el tema a las primeras planas de todo el mundo.

Hoy, a sus 56 años, Johnson sigue residiendo en Toronto, donde el atleta asegura vivir feliz y sin remordimientos: "Ya he pagado mis culpas e intento hacer las cosas bien", afirmó recientemente Johnson, que llegó a colaborar en la concientización del doping entre los niños.

Ahora, sin embargo, prefiere el bajo perfil. El sitio web "ben979.com" se actualizó por última vez hace cinco años y su empresa "Ben.979 Enterprises", que ofrecía servicios de entrenamiento personal y productos deportivos en la ciudad de Markham, al norte de Toronto, ya no existe.

"A Ben Johnson le va bien más allá de lo que escriban o digan sobre él", afirmó el atleta sobre sí mismo en "12-App". El viejo Ben Johnson ya no existe más, asegura. Hoy, su vida se resume en unas pocas actividades: "Buena comida, buen sexo y viajes. No tengo despertador, es el creador el que me despierta".

Por Andreas Schirmer (dpa)

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