La actualidad de los All Blacks: un león herido que llegó enojado a Buenos Aires

Así entrenan los All Blacks en la previa del partido contra Los Pumas

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Fernando Vergara
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24 de septiembre de 2018  • 23:59

Para los All Blacks las heridas tendrán una sola cura: jugar bien y ganar. Enfocadas desde ese punto de vista, las cosas vienen de darse al revés de lo pensado. En su casa, en Wellington, Sudáfrica dio el gran golpe y los venció por 36-34 en el Rugby Championship . Resultó la primera derrota del defensor del título como local en nueve años ante un seleccionado nacional, cuando cayeron también contra los Springboks (32-29). Una fiera enjaulada, con el orgullo tocado. Así llegaron los hombres de negro a la Argentina. Ahora, del otro lado tendrán a Los Pumas , que vienen de cortar 35 años de sequía en Australia contra los Wallabies.

Pocos equipos han sido tan dominantes como los All Blacks en el rugby, una fuerza que suele arrasar al paso. De tan alta que está la vara en Nueva Zelanda, ante el primer cimbronazo aparecen las críticas de parte de los jugadores, entrenadores, simpatizantes y medios de prensa. "Nos volvimos individualistas", dijo Steve Hansen , el entrenador de los neozelandeses, tras la caída contra los Boks.

Ya pasaron 10 días del mazazo, pero el partido contra Sudáfrica sigue dando vueltas en la cabeza de los All Blacks. A secas, hablan de una de las derrotas más "oscuras" en la historia del mejor seleccionado del mundo. Llamativamente, Nueva Zelanda nunca le encontró el punto justo, se repitieron los errores y falló en la toma de decisiones en torno a las últimas jugadas del encuentro. Por caso, ya con el tiempo cumplido, Damian McKenzie cometió knock on cuando tenía un compañero con opción de pase para llegar al try y despertó la locura de los sudafricanos. "Si hubiésemos anotado en el final probablemente no estaríamos teniendo esta charla. Pero sí, es difícil cuando perdés este tipo de partidos", señaló el experimentado TJ Perenara.

Springboks 36 - All Blacks 34 2018 - Fuente: Sky Sport

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Antes de volar hacia la Argentina, Hansen tomó la palabra e hizo hincapié en los errores que se observaron en el juego. "La gestión del mismo fue nuestro mayor problema", analizó. Y los motivó, aunque sin pedirles una rápida respuesta. "No hace falta. Eres un All Black, así que tienen que salir a jugar y hacerlo mejor que la última vez. No tengo que exigirles nada, simplemente sucede", destacó el entrenador.

Por supuesto, los All Blacks no se convirtieron en un mal equipo en el lapso de una semana. Nada más lejos que eso. Pero la decepción fue grande para un elenco que no está acostumbrado a terminar de rodillas. Al punto que sostienen que la caída contra Sudáfrica es la peor desde el colapso en los cuartos de final del Mundial 2007, con la derrota ante Francia en el Millennium de Cardiff.

Así, del lado de los jugadores entienden que le deben una respuesta a su entrenador y también al público neozelandés. Y los medios de ese país argumentan que los campeones del mundo en 2011 y 2015 se jugarán contra Los Pumas algo más que un torneo de rugby: en el medio aparecen el orgullo, el amor propio, el profesionalismo. "Los All Blacks eran intocables, o al menos eso parecía", coinciden en el análisis. "Rara vez los All Blacks se han dirigido en la semana previa a un partido tan humillados como en este caso", señala un artículo de Stuff, un sitio web de noticias. "Las próximas dos semanas revelarán mucho sobre quién es realmente este equipo de los All Blacks", indica otro texto de New Zealand Herald. Semanas vitales porque al cruce contra Los Pumas hay que agregarle la visita a Pretoria, Sudáfrica, el sábado 6 de octubre.

Crédito: Silvana Colombo

Dos veces elegido como mejor jugador del mundo, Beauden Barret fue el centro de las críticas en las redes por su tarea contra los sudafricanos. Desconocido, el apertura se mostró ineficaz en la construcción del juego y falto de puntería con el pie, con cuatro conversiones erradas, dos de ellas frente a los postes. "Se aprende de estas cosas. Si se quedan adentro contigo es porque realmente duelen. Este equipo no ha tenido mucha adversidad. Cuando decimos que Beauden aprenderá de eso, creo que todos también lo haremos", aseguró Hansen.

Nueva Zelanda, que aspiraba con llegar a la Argentina con el tercer título consecutivo del Rugby Championship, tuvo que aplazar la celebración. De todos modos, siguen siendo claros favoritos para conquistar el certamen. Y ahora consideran que el cruce contra Los Pumas representa un desafío mucho más difícil en relación a lo que pueden sugerir los compromisos de los últimos años. Los argentinos llegan en alza, impulsados por su victoria en Australia. "No será una excursión como sucedió en otras oportunidades", remarca el New Zealand Herald. "Se los observa de manera más integral, renovados y reorientados con el cambio de dirección que Mario Ledesma les inspiró", agrega el artículo. "Su mentalidad es su mayor mejora", señaló Hansen.

"Los veo muy bien. Ya ganaron dos partidos en este torneo y eso es muy positivo para la Argentina. Nosotros los derrotamos recientemente en Nelson, pero fue un encuentro muy difícil. Presionaron mucho y nos complicaron. Creo que han mejorado muchísimo su juego y saben explotar nuestras fallas", dijo el medio-scrum Perenara. "Creemos que van a tener mucha confianza gracias a la victoria que consiguieron en Australia, y así debería ser. Son un gran equipo y tienen un nuevo grupo de entrenadores. Muestran un buen juego y vamos a estar atentos a lo que propongan. Los resultados exhiben que no son un elenco que se pueda tomar a la ligera. Siempre es difícil venir a la Argentina y jugar de la manera que más nos gusta. Los respetamos mucho", resaltó el hooker Codie Taylor.

Los hombres de negro arribaron a la Argentina sin varias de sus piezas, un percance que acrecentó el número de lesionados: el más importante, el capitán Kieran Read; por detrás, Brodie Retallick, Liam Squire y Joe Moody. La presión ahora recaerá sobre algunas incorporaciones más recientes: Shannon Frizell, Vaea Fifita, Karl Tu'inukuafe y Jack Goodhue. Varios de ellos formarán parte de un banco de suplentes inexperto, pero seguramente tendrán minutos de juego en el segundo tiempo. Para los All Blacks, las expectativas nunca cambian. No importan las circunstancias, siempre se les exige que ganen.

Las críticas retumban en los oídos de los hombres de negro. Para empezar a cerrar la temporada con la frente en alto y con la confianza recuperada, su mirada apunta hacia Los Pumas. Lo harán por el orgullo, por la necesidad de reivindicarse.

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