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Claudio Biaggio es docente y estratega: pasa de los juveniles a los veteranos para el partido con Nacional

Claudio Biaggio, frente a un nuevo examen en la Copa Sudamericana
Claudio Biaggio, frente a un nuevo examen en la Copa Sudamericana Fuente: FotoBAIRES
Ariel Ruya
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25 de septiembre de 2018  • 07:19

Claudio Darío Biaggio tiene 51 años y nació en Santa Rosa, La Pampa. Escurridizo delantero y goleador del bajo perfil, construyó su carrera en 18 equipos; en los últimos años, con la prepotencia del sudor en la frente en conjuntos del interior profundo, en Río Cuarto y Olavarría. San Lorenzo siempre fue su mejor carta de presentación -fue campeón en el Clausura '95-, pero sus buenos viejos tiempos de pantalones cortos también los exhibió en algunos rústicos campos de juego de Uruguay. Una temporada en Peñarol, dos etapas en Danubio -en cuatro años- y un fugaz paso por Juventud de las Piedras lo convierten, de algún modo, en un oriental del corazón. En la antesala del choque de hoy entre San Lorenzo y Nacional, por el desquite de los octavos de final de la Copa Sudamericana en el pintoresco Parque Central -el Ciclón se impuso en el primer partido por 3 a 1-, el Pampa acepta el afecto de los montevideanos.

"Siempre voy a estar agradecido a Danubio. A la gente y a los dirigentes que vinieron a darme una camiseta. Se me vinieron muchas cosas a la cabeza de todo lo que viví en el club", comenta, lejos del bullicio que despierta su figura, entre el paciente largo plazo y las urgencias de todos los días. Sereno, creador de una fortaleza en las estructuras juveniles, los tiempos no suelen ser los mismos en la máxima competencia. Con apenas 7 puntos en seis partidos en la Superliga, instalado en los octavos de final luego de la controvertida serie frente a Deportes Temuco -pasó por una decisión reglamentaria, luego de perder los dos partidos-, el Ciclón se sostiene entre caudillos, promesas y la mano de su conductor, siempre a un costado de la escena. Con una excepción: la explosión de júbilo colectiva luego del emotivo triunfo por 3 a 2 sobre Patronato, del viernes pasado, con un zurdazo extraordinario de Franco Mussis, que 361 días después volvió y marcó, recuperado de la rotura del ligamento cruzado anterior y del colateral externo de la rodilla izquierda.

Sin embargo, rara vez pierde la compostura. Ni siquiera cuando se sintió incómodo -dentro y fuera de la cancha-, en aquella excursión por Chile. Lógico en las decisiones, se inclinó por un grupo de jóvenes frente al conjunto de Paraná, que incluyó la presentación de un pibe de 16 años, Matías Palacios, la debilidad de Pablo Aimar en el seleccionado de menores. Hubo otros productos del semillero, apenas más experimentados: Elías Pereyra y Marcelo Herrera -defensores, de 19 años- y Adolfo Gaich, un delantero, de la misma edad y autor de un tanto. La prioridad es Nacional, es la Sudamericana. Para este desafío, crece en edad y sapiencia. La misma camiseta, otra fisonomía. Cuatro ejemplos para graficar la estructura: Nicolás Navarro tiene 33 años, Fabricio Coloccini, 36, Ariel Rojas, 32 y Pablo Mouche, 30. Biaggio, de docente a estratega, espera por la recuperación de Nicolás Blandi, el goleador, que se recupera de una lesión en el recto anterior de la pierna derecha.

El resumen del triunfo en el Nuevo Gasómetro

El Parque Central tiene una capacidad para unos 28.000 hinchas. Y estará repleto. Nacional tiene un ataque potente, conocido y. experimentado. Tabaré Viudez (29, ex River), Sebastián Fernández (33, ex Banfield) y Gonzalo Bergessio (34), un símbolo azulgrana de otro tiempo. "Es una final contra un rival importante. Vamos a buscar el partido, a ser protagonistas", cuenta Biaggio, que no siempre prefiere el pragmatismo; suele cambiar sobre la marcha. Nacional no atraviesa un buen momento. Tras un auspicioso comienzo con cinco victorias seguidas en el Clausura, donde figura tercero detrás de Peñarol, el líder, su nivel de juego declinó. El sábado pasado, le ganaba por 1 a 0 a Liverpool, pero el encuentro fue suspendido por el granizo que cubrió la cancha y lastimó a varios espectadores. El clima jugó en su contra.

El ganador de esta llave jugará en los cuartos de final con el vencedor de la serie entre el brasileño Fluminense y el ecuatoriano Deportivo Cuenca. Pero para aquello faltan 90 minutos. Biaggio no suele espiar el futuro. Prefiere tener los zapatos sobre la tierra, firme, jovial y experimentado, según la ocasión.

Por: Ariel Ruya

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