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El paro menos discutido y del que casi todos se aprovechan

Claudio Jacquelin
Claudio Jacquelin LA NACION

Columna de Claudio Jacquelin

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24 de septiembre de 2018  • 21:06

A continuación, los principales conceptos:

  • Nunca en los 1018 días del gobierno de Mauricio Macri el sindicalismo tuvo una situación política, económica, social y laboral más propicia para realizar un paro general
  • Los verdaderos impulsores de esta medida marcaron la jornada previa y marcarán el tono en el día de la huelga. Casi todos los segmentos en los que está partido el sindicalismo están unificados detrás de una acción. Pero es probable que vuelvan esas fragmentaciones
  • No faltan condiciones objetivas para que los gremios y la oposición se manifiesten contra la gestión macrista; la pobreza está en aumento
  • El Indec admitió el alza del desempleo. Y la pérdida del poder adquisitivo del salario rondará este año los ocho puntos, aunque la secretaría de Trabajo dice que no superará los cinco puntos. Ese es el promedio, empujado muy probablemente por el sector privado
  • Para los trabajadores del sector público puede ser más duro, por eso fueron los fogoneros de la protesta el estatal Pablo Micheli y los docentes Hugo Yasky , Roberto Baradel . Luego, está el sector de Sergio Palazzo, y Hugo Moyano
  • Por otro lado, se da la necesidad de los dirigentes de recrear su protagonismo político que está en constante retroceso. A lo que hay que sumarle algunas situaciones individuales, como las complicaciones judiciales de Hugo Moyano, que son determinantes
  • No es casual que ni él, ni Pablo, el más exaltado de sus hijos, hayan eludido el atril
  • La CGT se sube a esto en un contexto con situaciones laborales y sociales en baja. La situación es propicia para un paro, pero no da para ir más lejos
  • Hay que ver la imagen que tiene la sociedad de la dirigencia gremial: el 66,5% no le tiene confianza. Es una representación limitada y cuestionada
  • Además hay que sumar la situación política del sindicalismo, que tiene un notable retroceso. Nadie hizo un escándalo porque la cartera laboral haya pasado de ministerio a secretaría
  • Estamos ante una situación económica y social compleja, pero hay un límite que no es tan extenso como los gremialistas pretenden
  • Hay una representación variada y existen fragmentaciones entre los movimientos sociales que reciben ayuda del Ministerio de Desarrollo Social
  • Los reclamos tienen que ver con la preservación del empleo y la preocupación de los salarios. La situación no es de gravedad extrema como para que permita cualquier tipo de reclamo
  • Algunos necesitan elevar su voz, aunque sean buenos interlocutores del Gobierno
  • Este paro a todos, en algún punto, les viene bien
  • En la Casa Rosada y en Trabajo están convencidos de que el día después, la unidad que se dio en la huelga volverá a ser la división en la acción gremial y política
  • Y no descarta a sacarle algún provecho al conflicto. No sólo porque descomprime el malestar social
  • En su viaje por Estados Unidos, Mauricio Macri podría encontrar en las imágenes del paro una ayuda para su búsqueda de apoyo financiero internacional. Aunque resulte paradójico; para el mundo el pasado cuenta
  • Tal vez, al final el reclamo les sirva a todos. O a casi todos. En la economía se siguen esperando mejores noticias

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