La Argentina descendió en un índice mundial de evolución del capital humano

Crédito: Ana Monti
Fabiola Czubaj
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24 de septiembre de 2018  • 21:51

El primer índice internacional que permite comparar cuánto evolucionaron las poblaciones en el mundo -de acuerdo con indicadores como la educación, la salud o el bienestar en plena edad productiva- coloca a la Argentina tres puestos más abajo que hace casi tres décadas. Estos datos se dan pese a que la mayoría de esos factores que describen el nivel de capital humano mejoraron entre 1990 y 2016, excepto la calidad de la enseñanza, según publicó hoy la revista The Lancet.

"Medir y clasificar a los países de acuerdo con su nivel de capital humano es fundamental para centrar la atención de los gobiernos en invertir en su propia gente", destacó Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, quien le encargó el diseño de este índice al Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud (IHME, por su sigla en inglés) de la Universidad de Washington.

Los investigadores combinaron la información para 195 países de 2522 evaluaciones internacionales estandarizadas -como las pruebas PISA de matemáticas, lengua y ciencias-; los censos nacionales y las inversiones de los gobiernos en salud, educación y desarrollo tecnológico en el tiempo; además de los resultados del estudio Carga Global de las Enfermedades, las Lesiones y los Factores de Riesgo (GBD, por su nombre en inglés) que el IHME va actualizando con datos desde 1980 de la Organización Mundial de la Salud.

Se concentraron en siete condiciones del GBD que pueden influir en los niveles de aprendizaje y productividad: retraso del crecimiento, anemia, trastornos cognitivos, peso por debajo del que corresponde a la talla, pérdida de la audición y la visión, malaria, tuberculosis y enfermedades infecciosas.

Con todos esos datos, el equipo a cargo de Christopher Murray estimó la cantidad de años que puede trabajar una persona de cada país entre los 20 y 64 años con sus máximas capacidades y lo comparó entre los 195 países. Lo hizo de acuerdo con cuatro factores: los años de escolaridad, el aprendizaje, la salud y el acceso a los servicios esenciales y la esperanza de vida, expresada a través de años o una calificación asignada de 0 a 100 en una escala en la que la máxima puntuación indica al país con mejor evolución de su capital humano. Kim lo define como "la suma total de la salud, las habilidades, el conocimiento, la experiencias y los hábitos de una población".

Desempeño argentino

De acuerdo con el equipo IHME, nuestro país descendió tres puestos en la lista de 195 países: entre 1990 y 2016, bajó del 63º al 66º puesto. Un dato que influyó esta conclusión es que los argentinos alcanzan a cubrir 42 de los 45 años potenciales de vida productiva plena esperada entre los 20 y 64 años de edad, y completan, en promedio, 12 de los 18 años de educación formal deseada (primaria, secundaria y superior). En ambos casos, un punto más que cuando estaba mejor posicionado.

En una escala de 0 a 100 puntos, nuestra población obtuvo 72 puntos en el nivel de aprendizaje, uno más que en 1990. La máxima calificación no la obtuvo ningún país: el mejor, Singapur, acumuló 98 puntos.

Y al evaluar la salud funcional, de acuerdo con las siete condiciones que pueden afectar el aprendizaje y el trabajo de una persona, el país acumuló 81 puntos, cinco más que hace casi tres décadas.

"El capital humano esperado de la Argentina creció cuatro años con respecto de 1990, de 12 a 16, pero desafortunadamente otros crecieron más. Esto hizo que cayera tres puestos", dijo Rafael Lozano, director de Sistemas de Salud y Análisis Estratégico del IHME. En diálogo con LA NACION, agregó: "Todos los indicadores aumentaron, pero lo que menos lo hizo fue, justamente, la calidad de la calidad de la enseñanza".

Para el investigador, estos datos indican que "se necesita invertir más en políticas que aumenten los años de escolaridad y que mejoren la calidad de la educación".

En el ranking general, nuestro país se ubicó detrás de Arabia Saudita y delante de Jordania. En los tres primeros puestos se mantuvieron durante esos 26 años Finlandia, Islandia y Dinamarca, en ese orden. En 2016, Holanda superó a Canadá, que pasó del cuarto al quinto puesto en ese cuarto de siglo. Y Corea del Sur reemplazó a los Estados Unidos en el sexto puesto. El país del norte cayó al 27º lugar.

"El mayor aumento del capital humano corresponde a Turquía; países asiáticos como China, Tailandia, Singapur y Vietnam muestran una mejoría notable. En América latina, se destaca Brasil", que subió 20 puestos, del 91º al 71º, según detallan los autores. "Todos esos países tuvieron un crecimiento más rápido que otros países semejantes, con menos aumentos del capital humano durante el mismo período", agregan.

Además, de Brasil, en la región mejoraron Chile, Colombia, Paraguay y Bolivia. Venezuela se mantuvo en el 82º lugar, mientras que siguieron la misma tendencia argentina Uruguay, Perú y Ecuador. Todos se ubican entre los puestos 50º y 122º de la tabla.

En tanto, el final del ranking lo conservaron cinco países africanos: Mali, Burkina Faso, Chad, Sudán del Sur y Nigeria.

"Nuestras conclusiones demuestran que existe una relación (entre las inversiones en educación y salud y la mejoría del capital humano y el producto bruto interno (PBI)) que los responsables de las políticas ignoran a propio riesgo -declaró, por escrito, el director del IHME-. A medida que la economía mundial se hace más dependiente de la tecnología digital, desde la agricultura hasta la manufactura y los servicios, el capital humano se vuelve más importante para estimular las economías locales y nacionales."

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