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Mauricio Macri saludó a Trump y cenó junto Lagarde en su gran agasajo en Wall Street

El presidente Mauricio Macri y la titular del FMI Christine Lagarde, juntos en la mesa
El presidente Mauricio Macri y la titular del FMI Christine Lagarde, juntos en la mesa Crédito: Presidencia
Rafael Mathus Ruiz
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24 de septiembre de 2018  • 20:52

NUEVA YORK.- Primero, saludó a Donald Trump. Luego, cenó junto a Christine Lagarde en el gran agasajo que le dio la elite global en Wall Street. Al cierre de un día arduo, en el que defendió su gestión ante inversores en una maratón de reuniones, Mauricio Macri se arropó en el respaldo internacional del que goza su sello político.

Mauricio Macri compartió mesa con Christine Lagarde en Nueva York - Fuente: Twitter

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Macri llegó tarde a su cena: antes, había ido, antes, a la tradicional recepción diplomática de bienvenida que ofrece el presidente de Estados Unidos. Allí, Macri y la Primera Dama, Juliana Awada , saludaron a Trump y a su esposa, Melania Trump, en el cocktail en el lujoso hotel Lotte New York Palace. Ambos recorrieron luego medio Manhattan hasta el salón Cipriani, en pleno Wall Street, a la cena de gala del Atlantic Council, donde fue agasajado junto a la primera Ministra de Noruega, Erna Solberg, y el fundador y CEO de Chobani, Hamdi Ulukaya. La gala incluyó un homenaje al difunto senador republicano, John McCain.

Macri llegó una hora y media después de iniciada la ceremonia. El Presidente y la Primera Dama Juliana Awada ingresaron al majestuoso salón Cipriani, donde lo aguardaban más de 400 invitados, entre ellos, Lagarde , sentada en su mesa. Lagarde se puso de pie, lo saludó con un abrazo y doble beso francés. Unos segundos después, repitió el mismo ritual con Awada, con quien charló unos segundos mientras Macri continuaba la ronda de saludos. Después, Macri y Lagarde hablaron y degustaron el ojo de lomo con verduras codo a codo.

La cena de gala en el Cipriani, donde Macri fue agasajado con el premio Ciudadano Global, reunió a la elite global y le otorgó al Presidente el más pomposo reconocimiento durante su gira por Nueva York por el giro político que imprimió en la Argentina hace ya casi tres años, y que marcó el fin del populismo que dejó más de una década de gobiernos kirchnerista. Afuera del salón, una docena de manifestantes argentinos protestaron el premio detrás de unas vallas.

Lagarde lo esperó junto al embajador argentino, Fernando Oris de Roa, quien ocupó la silla de Macri mientras el Presidente estaba en la recepción de Trump. Detrás, en otra mesa, se sentaron los funcionarios de la comitiva presidencial.

La titular del FMI se vuelve a encontrar con el mandatario en plena renegociación del acuerdo
La titular del FMI se vuelve a encontrar con el mandatario en plena renegociación del acuerdo Fuente: LA NACION

El Atlantic Council decidió homenajear a Macri con una majestuosa cena y el premio Ciudadano Global por su "dedicación incansable" y su "pragmático enfoque para las políticas, compromiso con las reformas económicas y la revitalización y renovación de las relaciones con socios internacionales".

El agasajo le permitió a Macri y al resto de la comitiva presidencial descomprimir tras un día cargado de reuniones con inversores, que había empezado muy temprano: el Presidente dejó el hotel Langham poco después de las 6 de la mañana para su primera reunión. Durante todo el día, en reuniones con ejecutivos y entrevistas con los medios, Macri tuvo que defender su gestión y el manejo de la crisis, además de responder a las dudas que reinan aquí sobre la continuidad de su proyecto político.

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En Cipriani, después de ese día áspero, Macri pudo regodearse en un clima distendido de los elogios y un público afín, y cerrar la noche con un abrazo a sus dos principales espaldas internacionales: Trump y Lagarde. Distendido, se dio espacio para varias bromas.

La primera dama Juliana Awada, junto a la titular del FMI Christine Lagarde
La primera dama Juliana Awada, junto a la titular del FMI Christine Lagarde

"El optimismo está en el centro de su agenda", dijo Adrienne Arsht, filántropa y benefactora del programa del Atlantic Council para América latina, al presentarlo.

Luego de que varias personalidades bromearon en los discursos de la noche con que tenían un "enamoramiento" con Lagarde, Arsht tomó la posta y dijo que tenía un "enamoramiento" con Macri. Le dedicó varios elogios también a Awada por su respaldo al arte, una pasión compartida, indicó.

Macri subió al podio, envuelto en un aplauso de pie, aceptó el galardón -un premio que reconoce el liderazgo y el compromiso, y busca inspirar líderes-, y dijo que lo tomaba como un reconocimiento para todo el pueblo argentino por evitar que el país se convirtiera "en otra Venezuela".

Antes de comenzar su discurso formal, Macri bromeó con que a Arsht le había faltado destacar sus dotes de bailarín, y al llamar a Lagarde por su nombre, "Christine", dijo que habían empezado una "gran relación hace unos meses", y que esperaba que, pronto, "todo el país tenga un enamoramiento con Christine".

Luego de las bromas, Macri pasó al discurso que había preparado. Fue escueto, y estuvo centrado en la Argentina y el G20: Macri no hizo referencia directa a ningún tema concreto de la agenda global, como si lo hizo Solberg, quien, además, le dedicó unas palabras a McCain -un ícono norteamericano-, algo que Macri no hizo.

"Lo tomo como un reconocimiento para todo el pueblo argentino por el coraje que hemos mostrado para detener el proceso de convertirse en otra Venezuela. Así que gracias a todos los argentinos", dijo Macri, al recibir el premio. "Desde el comienzo de mi gobierno, hemos apostado a la integración estratégica y las relaciones maduras con el mundo", afirmó.

Macri agradeció el respaldo del mundo a la Argentina -ensayó un aplauso a la sala al soltar esa frase que no prendió-, y luego recorrió los mantras que han guiado a su presidencia: la reinserción de la Argentina en el escenario global, la reducción del déficit fiscal -una de sus obsesiones, que tuvo una mención explícita-, y su incesante intento por seducir a la inversión extranjera.

Macri dijo que la Argentina es un lugar único en oportunidades, y que los argentinos "estamos haciendo nuestra tarea".

"Estamos resolviendo los problemas estructurales de los últimos 15 años, como el déficit fiscal, la ausencia de reglas de juego y la falta de independencia del poder judicial", afirmó el mandatario. Antes del final de su mensaje, que duró poco más de cinco minutos, le dejó a la elite dos invitaciones: al encuentro de líderes del G-20 , a fines de este año, y a invertir en el país, otra de sus obsesiones. "Están todos invitados a invertir en nosotros", dijo.

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