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El paro más obvio y del que casi todos se aprovechan

Claudio Jacquelin
Claudio Jacquelin LA NACION

Claudio Jacquelin: el paro menos discutible

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25 de septiembre de 2018  • 09:01

Nunca en los 1018 días del gobierno de Mauricio Macri el sindicalismo tuvo una situación política, económica, social y laboral más propicia para realizar un paro general . Por eso, no podrá sorprender que se concrete el masivo acatamiento que los convocantes auguran. Y no sólo por la adhesión de los decisivos gremios del transporte. Fotos previsibles, pero no necesariamente perdurables.

Tampoco pudo sorprender a nadie el tono de los discursos del acto en la Plaza de Mayo. La excepción fue Pablo Micheli , con su exabrupto de exigir que el Gobierno cambie su política económica o se vaya. El resto de los dirigentes recurrieron a las críticas ideológicas a la administración nacional y expresaron fuertes reclamos en defensa del salario y de las fuentes de trabajo, pero nadie más salió a incendiar con sus palabras ni con sus acciones.

Los márgenes son estrechos para los excesos, fuera del núcleo radicalizado de la izquierda, a la que los convocantes al paro no representan ni, sobre todo, controlan. Hay desazón y angustia en la sociedad, pero las encuestas revelan que la preocupación y el objetivo de la mayoría es evitar que la situación empeore

Los márgenes son estrechos para los excesos, fuera del núcleo radicalizado de la izquierda, a la que los convocantes al paro no representan ni, sobre todo, controlan. Hay desazón y angustia en la sociedad, pero las encuestas revelan que la preocupación y el objetivo de la mayoría es evitar que la situación empeore. El límite es preciso. La desesperación y la indignación no priman. Angustia y temor son los sentimientos que dominan en los sectores más afectados, real o potencialmente, por la crisis.

El paro responde, en este contexto, a necesidades que se dan en dimensiones muy diferentes, tanto gremiales, como políticas.

Por un lado, opera la situación del Gobierno, producto de la crisis, que lleva hasta a los sindicalistas más dialoguistas a sumarse a los reclamos, a riesgo de quedar de espaldas a sus representados y a buena parte de la sociedad. El descenso de la imagen y aceptación de Macri y de su administración continúa registrándose en todas las encuestas, pero en ningún caso aparece en cuestión la gobernabilidad. Las dos cosas importan.

No faltan condiciones objetivas para que los gremios y la oposición se manifiesten contra la gestión macrista. La pobreza está en aumento. El Indec admitió el alza del desempleo. Y la pérdida del poder adquisitivo del salario rondará este año los 8 puntos, aunque la secretaría de Trabajo dice que no superará los 5 puntos. Ese es el promedio, empujado muy probablemente por el sector privado. Para los trabajadores del sector público puede ser más duro. Por eso, fueron los fogoneros de la protesta el estatal Pablo Micheli y los docentes Hugo Yasky y Roberto Baradel .

Por otro lado, se da la necesidad de los dirigentes de recrear su protagonismo político que está en constante retroceso. A lo que hay que sumarle algunas situaciones individuales, como las complicaciones judiciales de Hugo Moyano , que son determinantes. No es casual, que ni él ni Pablo, el más exaltado de sus hijos, hayan eludido el atril ayer, aunque sus aportes fueron decisivos para lograr el éxito de la movilización.

En la Casa Rosada y en Trabajo están convencidos de que el día después, la unidad que se dio en la huelga volverá a ser la división en la acción gremial y política. Y no descarta a sacarle algún provecho al conflicto. No sólo porque descomprime el malestar social

Por último, aparece el objetivo de preservar la unidad de la CGT , que nadie da por asegurada después de la protesta.

El rol de la política

La política también juega su partido. Sergio Massa , acompañado por Facundo Moyano , se reunió con Pablo Moyano (camioneros), Omar Plaini (Caniliitas), Sergio Palazzo (bancarios) y Hugo Benítez (textiles), y Carlos Acuña (estaciones de servicio).

El equipo del tigrense subió a las redes un video de la reunión en el que se expresa con duras críticas al Gobierno y apoya la protesta gremial. Funcionarios de la Jefatura de Gabinete, donde no abundan los librepensadores, viralizaron el video y remarcaron la coincidencia de Massa con los Moyano. Lo mismo hizo la agencia estatal de noticial Télam .

El kirchnerismo tuvo en el acto de la Plaza de Mayo varios representantes y sus dirigentes manifestaron su adhesión unánime al paro y a las críticas más duras contra el Gobierno. Tampoco nada que sorprenda.

El Gobierno, como podía preverse también, cuestionó la medida casi formalmente y evitó romper puentes. En la Casa Rosada y en Trabajo están convencidos de que el día después, la unidad que se dio en la huelga volverá a ser la división en la acción gremial y política. Y no descarta a sacarle algún provecho al conflicto. No sólo porque descomprime el malestar social. En su viaje por Estados Unidos, Mauricio Macri podría encontrar en las imágenes del paro una ayuda para su búsqueda de apoyo financiero internacional. Aunque resulte paradójico. Para el mundo el pasado cuenta.

Tal vez, al final el reclamo les sirva a todos. O a casi todos. En la economía se siguen esperando mejores noticias

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