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Flashback: El último gran concierto de Elvis Presley

Andy Greene
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25 de septiembre de 2018  • 12:26

Elvis Presley salió de gira hasta el final de su vida, tocando su último recital en el Market Square Arena en Indianápolis, Indiana, cerca de dos meses antes de su muerte el 16 de agosto de 1977. Pero con un puñado de excepciones, los recitales de sus últimos años eran asuntos tristes y descuidados en los que un Presley drogado e hinchado luchaba por recordar las letras y terminar la noche sin colapsar. Hubo breves momentos de esplendor, como sus interpretaciones de "Unchained Melody" cerca del final, pero casi todo lo que hizo en los últimos tres años de su vida es triste y difícil de ver.

Algunos fans de Presley pueden objetar esto, pero para muchos, su último momento de verdadero brillo fue el 14 de enero de 1973, cuando millones de personas prendieron el televisor para ver su concierto especial Aloha From Hawaii Via Satellite. En ese momento, Presley llevaba cuatro años tocando en vivo constantemente, pero nunca había tocado un solo recital fuera de Norteamérica. La demanda de verlo era extremadamente alta en Europa y en gran parte de Asia, y Presley estaba ansioso por confirmar los recitales, pero su manager el Coronel Tom Parker (nacido como Andreas Cornelis van Kuijk en Holanda) estaba en Estados Unidos sin los papeles adecuados, y temía que lo deportaran si atravesaba la frontera de Estados Unidos.

El furor que generó el viaje del Presidente Nixon a China en 1972 inspiró a Parker a organizar otro evento que captara la atención del mundo, usando tecnología satelital para mostrarles a todos los mercados del planeta que habían esperado casi 20 años en vano para ver a Elvis Presley en carne y hueso. El show tuvo lugar en el Honolulu International Center y contó con varios clásicos de Presley ("Hound Dog", "Blue Suede Shoes") junto con otros éxitos más nuevos ("Suspicious Minds") y covers que ya eran emblemas de sus recitales en vivo ("My Way", "Steamroller Blues").

Uno de los momentos destacados ocurrió temprano, cuando lanzó "Burning Love", un éxito de apenas meses atrás que se transformó en su última canción en llegar al Top 10 en la lista de los Hot 100. Presley había bajado de peso para el show, y todavía conservaba un dominio absoluto del escenario y de su voz. Tenía sólo 38 años, y parecía destinado a quedarse durante muchos años más. Pero la adicción de Presley a los calmantes y las pastillas para dormir le pasaron factura en los meses posteriores a Aloha From Hawaii: hubo varias hospitalizaciones y muchos intentos de limpiarlo, pero ninguno funcionó.

Si Elvis hubiera vivido, el mundo podría hipotéticamente haber experimentado los placeres de un disco de Elvis estilo New Wave, un Elvis parado junto a Bob Dylan y Michael Jackson en las sesiones de "We Are The World", un Elvis junto a los Traveling Wilburys en 1989, un Elvis trabajando con Rick Rubin en los 90 en un disco de regreso despojado de American Recordings. Hoy tendría 83 años, y podría seguir de gira. Tristemente, Aloha From Hawaii se destaca como el último documento de una época en el que el futuro aún parecía brillar para Elvis Presley.

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