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Paul McCartney y su eterno romance con el éxito

Javier Navia
Javier Navia LA NACION
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30 de septiembre de 2018  

El 9 de mayo de 1964, el trompetista Louis Armstrong hizo historia. Ya la había hecho hacía casi cuarenta años, cuando llevó el sonido del viejo Storyville de Nueva Orleáns, primero a Chicago y luego al mundo. Pero la década del 60 ya no formaba parte de la Era del Jazz, y mucho menos él, cuyo estilo había sido barrido por la revolución del bebop en los años 40. Armstrong era una gloria, pero a los 63 años tenía más éxito en el mundo que en su país. Sin embargo, aquel día, para sorpresa de la industria de la música y contra todos los pronósticos, desbarrancó de los charts a los mismísimos Beatles, que en febrero de ese año habían visitado Nueva York desatando la beatlemanía, y colocó a su álbum Hello, Dolly! en lo más alto del Billboard. Fue la última vez en la historia que un álbum de jazz escaló al número uno de ventas. Nunca un artista de esa edad había llegado a ese lugar.

Hace dos semanas fue uno de aquellos jóvenes ingleses que habían visto interrumpida, en 1964, su catarata de éxitos en manos del veterano Armstrong quien sorprendió a la industria de la música: a los 76 años, Paul McCartney volvió a encabezar el Billboard con su nuevo álbum, Egypt Station: hacía 36 años que un disco suyo no se situaba en el número uno de ventas.

Resulta extraño hablar de "venta de discos" en plena era del streaming. Sin embargo, para confeccionar los charts la industria ha elaborado un novedoso y algo polémico índice, que combina ventas reales de discos físicos con otros dos indicadores: los tracks descargados, es decir las canciones individuales por las que los usuarios pagan (TEA, por Track Equivalent Albums) y las escuchas en streaming (SEA). Aunque este índice a veces arroja resultados controvertidos (debido al streaming, Thriller, de Michael Jackson, dejó de ser el más "vendido" de la historia, reemplazado por los grandes éxitos de The Eagles), en el caso de lo nuevo de McCartney 147.000 de los 153.000 "álbunes vendidos" corresponden a ventas reales. Podrá pensarse que los fanáticos adquieren sus discos con un afán coleccionista que deja en segundo plano la calidad musical de cada álbum, pero no hay duda de que su popularidad es indeleble. Su aparición en el Carpool Karaoke de James Corden fue uno de los videos más viralizados del año, y cada actuación espontánea suya -el mes pasado sorprendió con un show en vivo en plena Grand Central Station de Nueva York- congrega multitudes.

El éxito de Sir Paul confirma que la edad no es un límite para el arte -algo muy obvio en la mayoría de las ramas del arte, pero no así en la música pop-. Seguramente el artista más importante vivo, sigue haciendo historia y desafiando paradigmas, nos sigue sorprendiendo y logra conmovernos. ¿Hay acaso indicador mejor que todo esto para medir la vigencia de un artista?

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