La historia de Owen Franks, el All Black que jugó más de 100 partidos y no marcó ni un punto

Owen Franks, pilar de los All Blacks, en el gimnasio del Cenard
Owen Franks, pilar de los All Blacks, en el gimnasio del Cenard Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Fernando Vergara
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25 de septiembre de 2018  • 18:58

El pilar Owen Franks tiene un registro que sería la envidia de cualquier jugador de rugby del mundo, porque hace un puñado de semanas superó los 100 partidos en los All Blacks , el mejor equipo del planeta rugby. Pero además, Franks ostenta otro récord que nadie quiere tener: jamás marcó ni un punto para los hombres de negro. ¿Romperá la marca frente a Los Pumas en el Rugby Championship ? Pieza clave en el engranaje de los hombres de negro, el primera línea es uno de los exponentes más experimentados en la excursión neozelandesa en la Argentina.

Franks, que rara vez habla en público y escapa a ser el centro de atención, sonríe cuando le mencionan la particular estadística en sus 102 encuentros. Sus compañeros toman el hecho como algo gracioso: "¡Owen está orgulloso de su récord!", remarcan. "Fuera de broma: si él no marca, nunca estamos preocupados. Es dedicado, siempre da el 120 por ciento y subió el nivel de este equipo sin tener que decir demasiado", dice el entrenador Steve Hansen. "Franks es un punto de referencia para nosotros", añade el capitán Kieran Read.

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Dentro de los jugadores con más caps que no anotaron puntos en sus seleccionados, Franks, de 30 años, lidera el rubro, seguido del australiano James Slipper (86 partidos), el italiano Salvatore Perugino (83), el portugués Luís Pissarra (75) y el galés Luke Charteris (74).

El pilar de 1,85 metro y 118 kilos hizo su debut en el seleccionado negro en 2009 frente a Italia y se consagró campeón del mundo dos veces. En Crusaders, donde además fue campeón en 2017 y 2018, también es un emblema: acumula 146 partidos en el Super Rugby. Así, Franks arribó a Buenos Aires como uno de los jugadores más respetados de este plantel neozelandés.

Para empezar a hablar de su historia, vale una aclaración: aunque el dato resulte curioso, su principal tarea no es la de marcar puntos, sino la de ayudar a que el scrum sea recto y sólido, entre otras cuestiones. Esa es su obsesión: vive pensando en el scrum, se va a dormir soñando con esa formación y trabaja para que esa faceta del juego neozelandés mantenga la supremacía sobre el resto. De hecho, en su paso por la Argentina, fue uno de los primeros temas que abordó, en la previa del cruce del próximo sábado. "Su scrum (por el de Los Pumas) es uno de los mejores del mundo. Nunca los voy a subestimar en ese aspecto, porque hay momentos en los que no parecen dominantes, y en el próximo juego pueden ganarle a cualquiera en el mundo. Siempre los trataré con respeto".

Franks festejó el centenario el 25 de agosto, en la victoria de Nueva Zelanda por 40-12 sobre Australia. De esa manera, se convirtió en el decimocuarto jugador en la historia del mejor equipo del mundo con mayor cantidad de compromisos. Un par de semanas antes, el segunda línea Sam Whitelock había llegado a esa cifra. En la excursión por la Argentina, son los únicos exponentes con 100 partidos o más en el seleccionado.

Con casi 10 años en el más alto nivel, son muy pocas las ocasiones en las que Franks se ausentó de un encuentro con los All Blacks, lo que da una prueba de su consistencia y fiabilidad. El pilar jugó en los siete partidos en la Copa del Mundo 2011 y seis en la de 2015, donde levantó el trofeo en ambas citas. En su posición, apenas un jugador disputó más partidos que él con la camiseta negra, Tony Woodcock (118). Y tiene más números por los cuales sentirse orgulloso, dejando de lado la ausencia de puntos en el ingoal rival: con 21 años y 186 días, Franks fue el tercer pilar más joven en ser seleccionado para los All Blacks, apenas por detrás de Mark Irwin y Kent Lambert.

De los 102 encuentros que acumula Franks en su espalda, en 92 fue titular. Los números, claro, son demoledores: 88 victorias, 11 derrotas y tres empates. Entre los 421 tries que anotaron los All Blacks con Owen en la cancha, apenas uno fue mediante try penal. "Siento que Owen es el mayor profesional en este equipo. Él da el ejemplo, y es enorme para nuestro plantel", consideró Scott Barrett. Su hermano Beauden Barrett, dos veces elegido el mejor jugador del mundo, tampoco duda: "Es el miembro más profesional que tenemos". Aaron Smith se suma a los elogios: "Se puede aprender mucho de un tipo así, alguien que tampoco habla demasiado. Dice mucho más con sus acciones y eso es un verdadero testimonio".

Admirado, respetado y considerado una leyenda del rugby de su país, el pilar derecho elevó el listón de los All Blacks en términos de "actitud profesional", consideró Hansen. Y le destaca su fuerza y su técnica. "Desde el principio de la carrera de Owie, le encantaba el scrum. Le encantaba el scrum y le encantaba el scrum. Es un grandísimo jugador", agrega el entrenador.

Metódico, Owens se cuida no solo en las comidas, sino que además hace hincapié a diario en el stretching, una serie de ejercicios suaves y mantenidos que sirven para preparar los músculos para un mayor esfuerzo. "No lo llamaría yoga, tampoco pilates. Hago estiramiento, porque no me involucro en la parte espiritual. No sé los nombres de las poses ni nada por el estilo. Es realmente útil cuando uno se va volviendo viejo y las articulaciones se ponen más duras", bromea. Hansen reveló una intimidad: "No mucha gente iría a su propio casamiento y conseguiría que su esposa tuviera un batido de proteínas en su bolsillo". Franks siempre sonríe: "Me tomo el tema de la comida muy en serio".

Antes de ingresar en la adolescencia, Owen y su hermano Ben le dijeron a su padre Ken que querían jugar en los All Blacks. En realidad, casi todos los niños de ese país le dicen eso a sus padres en algún momento, pero su papá los alentó. "No fue que yo los empujara a hacerlo. Hay que desearlo y ellos lo deseaban con fuerza. Nos fuimos poniendo objetivos cortos, semana tras semana", contó Ken en el libro Legado, de James Kerr. "Íbamos al gimnasio, hacíamos movimientos técnicos. Cuando cumplieron 18 ya levantaban más peso que los jugadores de los All Blacks de esos tiempos. Nunca se durmieron en los laureles", confesó el padre.

Ben, de 34 años, disputó 49 caps con los hombres de negro, fue campeón del mundo y en 2015 se marchó a jugar en el rugby inglés. "No estaría aquí si no hubiera sido por Ben y todas las grandes cosas que hizo por nuestra familia. Yo lo miraba, buscaba copiarlo y siempre me dije: 'si no puedo ser Ben, con ser la mitad de bueno de lo que es él, será suficiente'", confiesa el menor de los Franks. "Ser un hombre de negro era un sueño que tenía desde chico. Me siento afortunado de ser un All Black, que me paguen para jugar a este deporte y ser profesional", asegura.

Ben relativiza la particular estadística de su hermano. "El hecho de no marcar puntos es curioso, pero sé que no lo desvela. Su trabajo está en el scrum, en ponerle ritmo a la delantera de los All Blacks. Otros jugadores como Beauden Barrett están para anotar puntos, esa es su función. ¿O acaso alguna vez han visto a Beauden empujar en un scrum?".

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