Cuestionario Sehinkman: Cristina Pérez

Diego Sehinkman
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30 de septiembre de 2018  

Fuente: LA NACION - Crédito: Juan Pablo Soler

Hace 16 años es la conductora, junto a Rodolfo Barili, de Telefé Noticias a las 20, el noticiero del prime time de Telefé. Y hace tres años conduce en Radio Mitre Confesiones, de lunes a viernes, de 22 a 23, junto a Gonzalo Sánchez. Con ustedes, Cristina Pérez...

-"¡Era por abajo, Palacio!". Si pudieras volver atrás un momento de tu vida, una "jugada" donde erraste la decisión, ¿cuál sería y cómo la deberías haber definido?

-Si no estás locamente enamorada, es no. Podemos llenarla de nombres, tenemos un montón (risas).

-Escribile una breve carta a tu ego. Contale qué pensás del tamaño que desarrolló (o no desarrolló). Indicale qué esperás de él.

-Querido ego: te necesito mucho, pero te necesito realista. Si perdés la capacidad de ser realista, terminamos siendo Cristiano Ronaldo mirándose en la pantalla y pifiándole al gol. Si perdés el realismo, ya no sos un ego inteligente: sos un ego tonto, o sea, casi un no ego, ¡así que ayudame! Y una cosa más: no les prestes atención a los que te hacen mala prensa. Es porque quieren tenerte y a veces no pueden (risas).

-¿Por qué creés que te contratan?

-Creo que mi don irresistible es la pasión y una capacidad de trabajo incansable, y más allá de que soy una persona con mucho carácter y bastante, si se quiere, rebelde, soy muy noble y franca. A la larga esos son valores que se aprecian en un trabajo porque el otro sabe que vos lo das todo.

-Buscá una foto tuya de la infancia. Con tu experiencia actual, ¿qué recomendación le darías a aquella de la imagen?

-El otro día, cuando cumplí años, sin querer me fijé qué foto mía tenía en mi cuarto. Y encontré una de cuando tenía 22 o 23, de shorts, botas de goma y mochila en la montaña, un día que había ido a hacer enduro en Tafí del Valle, Tucumán. La mire y dije: "No tenés que dejar de ser nunca eso que estaba ahí. Mantené ese impulso de rascacielos que tenías a los 23". ¡Lo mío es casi Peter Pan, lloro!

-Si la personalidad fuera una aplicación del celular y uno pudiera "actualizarse", ¿qué mejoras vendrían en una nueva versión de vos misma?

-Sería una especie de Lara Croft (risas). La nueva Cristina Pérez tendría un día de 30 horas para sumar aventuras. Creo que el tiempo es el valor más preciado en este momento de la historia, vale más que la plata. En una mejor versión de mí misma mantendría el motor de la Ferrari, pero controlaría mejor las velocidades para no acelerar donde no tengo que acelerar. Soy demasiado ejecutiva y a veces quiero adelantar los tiempos que requieren de plazos que no son los míos, me sobregiro y por ahí eso hace que sea poco contemplativa en mis exigencias con el entorno. Si bien mejoré mucho con los años, ese es un tema, la sincronía. A veces hay que bajar un cambio.

-Ejercicio de poder real: si te nombraran ministra o secretaria de algún área, ¿cuál sería el primer cambio concreto y posible que implementarías?

-Lo primero, siempre, es tener a mi lado a alguien que sepa que es crítico conmigo. Supongamos que fuera canciller. En Cancillería lo primero que haría es buscar claridad en los objetivos de política exterior, setear esos objetivos y buscaría cumplirlos. ¿Por qué Cancillería? Porque tengo una mente globalizada. Otras áreas no me generan tanto interés. Me estresaría ser vocera, al igual que ministra de Comunicación y, aunque me gusta la cultura, no tendría la capacidad. Pero estamos en un plano hipotético. No tengo vocación política.

-Un recital o concierto inolvidable:

-Se me vienen a la cabeza tres: uno, el primer recital de mi vida, Soda Stereo a los 15 años en Tucumán. Dos, Turandot en la Royal Opera House. Y tres, Madonna, una vez que vino a la Argentina y dio el show con 40 grados de fiebre. La esperé sentada en el campo una hora y media hasta que salió y la rompió a pesar de que estaba destruida. Entonces pensé: "Esto no es un recital, es un manifiesto de la corona que tiene esta mujer".

-Un momento de felicidad inolvidable:

-Una vez que me dormí en los brazos del hombre que amaba.

-Un papelón inolvidable:

-Una vez que lo llevaban detenido a Cavallo. Yo estaba al aire y en vez de decir que lo llevaban con el chaleco antibalas, dije que lo llevaban con el chaleco de fuerza (risas). ¡No sé quién estaba más loco! Me subió un calor.

-Completá la oración: "Dentro de un grupo (laboral o social) mi rol suele ser el de..."

-A mí me gusta ser como un capitán sin cinta, ese que no tiene el título. Me gusta motivar, arengar, pero sin tener el poder. Soy la que le pide más al equipo.

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