Francisco admitió que el escándalo de los abusos sexuales aleja a los jóvenes de la Iglesia

Dijo comprender la indignación por esos hechos "monstruosos" y señaló que la Iglesia se dio cuenta de que debe enfrentar el flagelo de otra forma
Dijo comprender la indignación por esos hechos "monstruosos" y señaló que la Iglesia se dio cuenta de que debe enfrentar el flagelo de otra forma Fuente: Reuters
Elisabetta Piqué
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25 de septiembre de 2018  • 19:40

ROMA.- Duró 57 minutos y el tema del escándalo de abusos sexuales volvió a tener presencia hoy en la tradicional conferencia de prensa que Francisco concedió en el vuelo que lo llevó de regreso al Vaticano de su maratón de cuatro días en los países bálticos.

Como había hecho horas antes en Tallin, capital de Estonia y última etapa de una gira que lo llevó también a Lituania y Letonia, ante una pregunta el Papa admitió que los jóvenes se alejan de la Iglesia indignados por el escándalo de abusos sexuales, algo que definió como "monstruoso". También puntualizó que en los últimos tiempos la Iglesia cambió porque se dio cuenta de que debe enfrentar este flagelo de otra forma.

"Los jóvenes se escandalizan por la hipocresía de los grandes, se escandalizan por las guerras, por la incoherencia, por la corrupción. Y en esto entra también el tema de los abusos sexuales", reconoció. "Hay una acusación a la Iglesia, todos sabemos y conocemos las estadísticas, no las voy a repetir. Pero aunque hubiera sido solo un cura que abusara de un niño o una niña, esto es monstruoso, porque ese hombre fue elegido por Dios para llevar a ese niño o niña al cielo. Yo entiendo que los jóvenes se escandalizan por esta corrupción tan grave", dijo.

Al aludir a quienes denuncian que "la Iglesia no hace lo que debería hacer para limpiar esta corrupción", el Papa -que convocó a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo a una reunión sin precedente sobre el tema en febrero próximo-, evocó el informe recientemente salido a la luz en Pensilvania, Estados Unidos. Y destacó que la mayoría de los abusos ocurrieron allí hace 70 años.

"Después, en tiempos más recientes, han disminuyeron [los casos] porque la Iglesia se dio cuenta que debía luchar de otro modo y puso todo su empeño en esto", agregó.

"En otros tiempos estas cosas se encubrían. Se encubrían en casa cuando un tío violaba al sobrinito, cuando el papá violaba al hijo. Se encubría porque era un vergüenza muy grande. Era el modo de pensar del siglo pasado", dijo. Y, como recordó en otras oportunidades, subrayó la importancia de "interpretar un hecho de la historia con la hermenéutica de la época en la que ocurrió, no con la hermenéutica de hoy".

El Papa concluyó su gira por los países bálticos en Tallin y emprendió el regreso al Vaticano
El Papa concluyó su gira por los países bálticos en Tallin y emprendió el regreso al Vaticano Fuente: AFP

Como ejemplo de esto, recordó que si bien el Vaticano tuvo la pena de muerte hasta 1870, después cambió al crecer la conciencia moral sobre el tema. Al retomar el caso de Pensilvania, destacó que cuando la Iglesia tomó conciencia de las proporciones del escándalo de abusos, se esforzó para cambiar. Señaló, por otra parte, haber avalado en los últimos tiempos muchas condenas realizadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y reiteró que jamás firmó un indulto "después de una condena, porque sobre eso no se negocia".

En una conferencia de prensa en la que quiso hablar mayoritariamente de su experiencia en los países bálticos, que lo impactaron por cómo resistieron a décadas de opresión bajo la Unión Soviética y el régimen nazi, el Papa también defendió el histórico "acuerdo provisional" que la Sante Sede firmó con China para la designación de obispos, el sábado pasado. Este fue duramente criticado por sectores que acusaron al Papa de haber "vendido" la Iglesia católica "subterránea" al gobierno comunista.

Ante una pregunta, Francisco se hizo cargo de este giro que marcó un acercamiento luego de casi 70 años entre la Santa Sede y China, que interrumpieron sus relaciones diplomáticas en 1951. "Yo soy el responsable. No es una improvisación, es un camino [de diálogo] verdadero", dijo. Por otro lado, destacó que llegar al acuerdo no fue nada fácil, sino que hicieron falta años de negociaciones, y que no es perfecto. "Saben que cuando se hace un acuerdo de paz las dos partes pierden algo, esta es una ley", expresó.

Francisco reconoció que para los fieles de la denominada Iglesia "subterránea" o clandestina, controlada y perseguida por las autoridades, iba a ser difícil digerir el acuerdo, que significó la unificación del episcopado. "Pienso en la resistencia, en los católicos que sufrieron. Es verdad y ellos sufrirán. Siempre en un acuerdo hay sufrimiento", indicó.

Como el acuerdo provisional prevé que los obispos aún sean nombrados a través de un sistema controlado por Pekín y que el Papa sólo tendrá la última palabra y un leve poder de veto, Francisco recordó que hay antecedentes históricos. "No nos olvidemos que en América Latina durante 350 años fueron los reyes de Portugal y de España quienes nombraban a los obispos", evocó. " Lo que hay es un diálogo sobre los eventuales candidatos, pero nombra Roma, nombra el Papa, esto es claro", explicó.

Aunque no hubo tiempo para preguntas acerca del escándalo por la carta del exnuncio Carlo Maria Viganò, que acusó al Papa de encubrir a un excardenal abusador -junto a decenas de otros funcionarios del Vaticano-, Francisco aludió al j'accuse. "Una anécdota simple y un dato histórico: cuando salió ese famoso comunicado de un exnuncio apostólico los episcopados del mundo me escribieron diciéndome que se sentían cercanos y que rezaban por mí. Los fieles chinos también me escribieron y la firma era del obispo de la Iglesia tradicional católica y del obispo de la Iglesia patriótica, juntos los dos: para mí fue una señal de Dios".

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