"Si no hay plan B, no habrá tregua", advirtió la CGT

La central reiteró que espera un "cambio del rumbo económico"; en el triunvirato no hay consenso sobre los próximos pasos
La central reiteró que espera un "cambio del rumbo económico"; en el triunvirato no hay consenso sobre los próximos pasos
Lucrecia Bullrich
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26 de septiembre de 2018  

Conforme con el alto acatamiento y la diversidad en la participación del cuarto paro contra el gobierno de Mauricio Macri , la CGT volvió a reclamar ayer "un cambio de rumbo" en la política económica y a advertir que profundizará las protestas, pero evitó adelantar sus próximos pasos.

Por ahora, las advertencias quedaron en el discurso. "Dicen que no hay alternativa ni plan B, pero si no hay plan B tampoco habrá tregua con el movimiento sindical", rompió el hielo Juan Schmid, triunviro de la CGT y primer orador de la conferencia de prensa que la conducción de la central dio poco después de las 14, cuando promediaba la jornada de paro.

También Héctor Daer avisó que la CGT reforzará las protestas. "Que nos digan cuál es el camino y adónde nos quieren llevar, porque si no, la CGT va a estar al frente de las medidas que sean necesarias para que este gobierno entienda que tiene que revertir su política económica", advirtió.

Por otro lado, Daer destacó la fuerza del paro y la adhesión de gremios y centrales sindicales que no integran la CGT, además de organizaciones sociales y piqueteras.

A diferencia del gremialismo combativo (ver aparte), la hoja de ruta de la CGT para las próximas semanas no está definida. La falta de un plan de acción claro tiene que ver con la interna que atraviesa a la central. En la conducción de la CGT convive un ala dura, encarnada por el portuario Schmid, un aliado de Moyano que en la práctica está más cerca del sindicalismo enfrentado con Macri y desconfía de cualquier ofrecimiento del Gobierno en tiempos de alianza con el FMI, con los "Gordos", representados en el triunvirato por Daer, y los autodenominados "independientes", que creen que no es tiempo de tensar más la cuerda con la Casa Rosada y menos de anunciar otro paro nacional.

Ayer quedó expuesto una vez más el reclamo por la reapertura de las paritarias a partir de la fuerte devaluación del peso y la inflación. "Las paritarias se tornan insuficientes frente a un programa que cada vez deteriora más el valor de nuestra moneda. Lo que ganamos en la paritaria lo perdemos al otro día en el supermercado", advirtió Schmid.

Carlos Acuña, por su parte, se quejó de que al Gobierno "lo único que le preocupa es calmar el ánimo del sector financiero". "¿Cuándo se van a ocupar de calmar el hambre, el desempleo y la pulverización de los salarios?", se pregunto. En línea con Schmid, Acuña, hombre de Luis Barrionuevo y jefe de los estacioneros, cerró: "Esta CGT se pone al frente de los justos reclamos del pueblo argentino".

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