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Alvaro Martín, el relator por accidente: su historia, el origen de sus frases y su devoción por Manu Ginóbili

El periodista Álvaro Martín cree que no se volverá a repetir un jugador de las características de Manu Ginóbili
El periodista Álvaro Martín cree que no se volverá a repetir un jugador de las características de Manu Ginóbili
Diego Morini
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27 de septiembre de 2018  • 10:30

En 1991, "por un accidente total" se transformó en la voz de la NBA para América Latina. Del otro lado de la línea, desde Nueva York, el acento y la cadencia de sus palabras permiten comprender quién es el hombre que cuenta historias con una fluidez cautivante. Tiene alegría en su tono o al menos es lo que cualquier interlocutor podría recibir de él. Es preciso en el mensaje, sabe qué decir y cómo hacerlo. De Puerto Rico al mundo, Álvaro Martín, el hombre que estudió administración comercial, se graduó en Harvard Business School y era perito de empresas, se confiesa tímido y asegura que en un cóctel prefiere hacerse a un costado. Su postura no es de un hombre necesitado de estar bajo los flashes.

"Decidí independizarme en un proyecto que al final no funcionó, me reuní con un grupo a trabajar nuevamente como perito con otra empresa que tenía entre sus clientes a ESPN Internacional. Entonces el jefe de ESPN, Steve Borstein, me pidió que le hiciera un estudio del potencial de la empresa, de lo que habría que hacer y qué no. Y en medio de eso me pide que me sume a una transmisión y me coloque los auriculares para escuchar cómo era aquello. Me senté junto al relator, a quien no conocía, pero justo era una transmisión de fútbol americano y en el entretiempo el relator me da el pase: "¿Me acompaña señor Martín? ¿Cuáles son sus impresiones de la primera mitad? Y así fue mi debut. Me pareció que era una falta de respeto a la audiencia, pero había que seguir. Imagínate si era un partido de soccer, estaría como Michael Jackson tratando de comprar la cinta original para quemarla. Salí de ahí un poco furioso por lo que pasó y de repente veo a toda la gerencia de ESPN me felicitaba. Y así arrancó todo. Más que decirte que me gustaba, era que lo sentía como un gran reto. Y eso es lo que me atrae: lo difícil. Lo fácil lo hace cualquiera". La anécdota fluye, cuenta que su padre era amante de la NFL, que eso lo acercó a los fundamentos del juego y la nota con LA NACION pierde los parámetros de una entrevista para convertirse en una charla informal, pero eso se debe a que Álvaro, con 55 años, con sus formas, se encarga de que eso suceda.

Suelta una sonrisa porque recuerda otra historia y en ella está Manu Ginóbili , "una de las piezas de colección de la NBA", según la mirada de Martín. "Manu salía a tirar con Ettore [por Messina] y trataba de evitar la presión del juego que estaba por venir. Yo estaba esperando para hablar con él con mi micrófono de ESPN y mucha gente, en especial argentinos, me llamaba para sacarse una foto conmigo. Mi reacción era explicarles que había un tipo dentro de la cancha que se merecía esos pedidos; de ninguna manera yo. Yo me sentía San Juan Bautista, pero les decía que no era digno siquiera de atarle las sandalias al bahiense". Un hombre que exuda deporte ya que ha conducido para ESPN y ABC en sus versiones en español 20 finales de la NBA, 21 Super Bowls, varias Series Mundiales, varias finales de la Copa Stanley y la Copa América en 1992 y 1995.

-¿Podés darte cuenta de que en la Argentina, la referencia de la voz de la NBA sos vos?

-Ni registro de eso. Tenemos una gran fortuna junto con Carlos (Coach Morales) y es que no tenemos ningún tipo de retroalimentación. Por lo tanto, no nos afecta nada, ni lo bueno ni lo malo. Vivimos en una especie de burbuja que te permite ser vos. La exposición mediática de ESPN Deportes en los Estados Unidos no llega a muchos hogares, entonces muy poca gente me conoce en New York y eso me encanta.

-El relator en el que te convertirste, ¿surgió de algo natural? ¿lo construiste? ¿es tu forma de ser?

-Para nada lo elaboré. Me formé sin mentores. Fue un proceso de conocer el territorio en el que estaba, observar reacciones de la audiencia, lo que gusta o no gusta. Y en mi caso tuve que forjar un castellano que no fuera muy caribeño, ni muy argentino, muy mexicano ni muy nada. Existe una costumbre y un estándar y hay que saltar la valla de todos los países. Pero ya ni lo pienso y fluye.

-"Ingresar a la chiquita", "Desde tercera dimensión", son frases que tienen tu marca registrada ¿Tuviste alguna referencia de alguien para formar tu perfil como relator?

-Nada en particular. Hay muchas frases que me adjudican y reconozco que no son mías. Había un relator en Puerto Rico que se llamaba Manuel Rivera Morales, que era folclore. Ama el básquet, lógicamente, pero era un personaje foclórico al que le habían dado un micrófono. Ese hombre tenía ocurrencias maravillosas. Me crié y me formé escuchando a ese hombre relatar básquet. Y alguna de las frases que uso son de él. Las demás me vienen a la cabeza, es espontáneo. Hay veces que alguien me para en un estadio y me pide que le diga alguna frase, pero como soy tímido y le escapo a la exposición, le digo: "Adelante, dímela tu esa frase. ¡Ah! Te sale mejor que la original. Así salgo adelante y todos contentos". Trato de no repetirme y de no usar las mismas muletillas, porque en un par de años eso ya va a sonar aburrido.

-¿Este retiro de Ginóbili va a hacer que la NBA le queda un poco lejos a la Argentina?

-Ver a un jugador criollo como lo hacíamos con Manu será algo irremplazable. Yo dudo que veamos a un jugador brasileño, mexicano, argentino, de cualquier nacionalidad latinoamericana, que reúna las condiciones de Manu. Creo que hay que darse cuenta que la Generación Dorada fue muy especial y que en nuestras vidas no se va a repetir. No vas a ver a otro como Ginóbili, incluso entre los estadounidenses. Me quedaba pensando: "¿Qué otro jugador reúne ciertas cualidades que tenía Manu respecto a la lectura de juego, a su sangre fría, a su poder de anticipación respecto de lo que pedía el partido?" Y la verdad es que mi lista se quedó en blanco. Así que la expectativa de renovar esa ilusión de ver algo igual, olvídate, eso no va a pasar. La otra cosa que me parece que no se ajustó, es que la NBA no aprovechó la presencia de Manu en el mercado argentino a full. Era para haber llevado un partido aunque sea a un predio de esquina, a una canchita de tenis, aunque hubieras perdido 1.000.000 de dólares. Me parece que no advirtieron cómo eso hubiera activado el mercado NBA en la región. Y otra cosa que hubiera hecho, era darle a la TV Argentina los partidos de San Antonio, con relato en español, gratis. Para hacer más profundo el lazo. Porque era realmente era difícil ver a Manu si no estaba en ESPN o si no tenías tu NBA League Pass.

-¿Habrá más jugadores argentinos en la NBA?

-Hay un plan de la NBA de captar talentos desde el comienzo de la formación. Eso va a llevar un tiempo, pero hay un proceso en marcha. Así que creo que sí va a haber otros argentinos en la NBA, quizá no titulares, sino como parte de una rotación o en el lugar que un equipo lo requiera. En ese contexto no comprendo cómo es que una ciudad como Buenos Aires no tiene un pabellón multiusos. Es que tiene una cantidad de talento deportivo que no está acompañado por la estructura adecuada. En cuanto se tenga un espacio adecuado para un espectáculo deportivo de nivel, la NBA irá a la Argentina, incluso, sin argentinos. De cabeza que lo hace. Lo malo es que ya se terminó la carrera de Manu. Pero no tengo dudas que la NBA lo va a hacer. Lo que va a provocar que el argentino se conecte con el producto NBA. Y eso es un legado de Manu Ginóbili y de la generación que participó de la NBA. Ellos tocaron la puerta y la reventaron y así despertaron el interés del monstruo.

-¿Qué sensaciones te deja esta configuración de NBA con Golden State Warriors dominando todo?

-Hay una configuración tan exacta como tu pregunta. Ya no está Cleveland como el otro polo, pero... ¿quién quita a Warriors de una final de la NBA?, ¿Quién se atreve a decir que alguien más le va a ganar?. Lo único que puedo decir es que Golden, como está armado hoy, es un accidente de una serie de factores que quizá no se repitan más. Primero, una cantidad de dinero tremendo por contratos televisivos y el no del sindicato de jugadores al ingreso escalonado de esa plata. La catarata de billetes le permitió encajar el contrato de Durant [Kevin]. No sé cómo van a sostener ese grupo, en especial cuando le toque a Klay Thompson su día de pago, porque siempre va a haber uno de ese grupo que va a tener que conceder. Ya Durant lo hizo para poder contratar, por ejemplo, a Iguodala. Y cada año va a suceder algo similar y el equipo va a tener que pagar más y más impuestos. Y ojo, porque Houston que también ha gastado una cantidad tremenda de lana, por poco les da el susto. Entonces, quizá alguien no se anime a escribir con tinta que Golden será el dueño. Pero no es fácil pensar lo contrario.

-¿Qué pensás del proyecto LeBron James y los Lakers, con todo lo que reunieron en ese equipo?

-Vamos a nombrar las cosas por su nombre: lo que rodea a LeBron en ese equipo de Lakers es un adefesio. Es un andamiaje pegado con goma de mascar. ¿Te acuerdas de las películas de Tarzán cuando él tomaba las lianas y cruzaba media selva de liana en liana?. Bueno: yo veo a Lebron de esa forma. No funcionaba la cosa en Cleveland y se fue a Miami. En los Heat se acababa el combustible y volvió a Cleveland porque estaba dispuesto a abrir la billetera, gastar una cantidad récord de dinero y contratar a mis amigos. Así que cuando se acabó esa fiesta volvió a saltar y está en Lakers, donde volvió a exigir cómo quería que fuesen las cosas aunque no salió todo como pretendía. Me sorprende que él aceptara que armaran un equipo que no le garantiza llegar a una final; es otro Lebron, mucho más sereno, menos ocupado por dirigir las cosas tras bambalinas y más concentrado en sus negocios. Ya no tiene que demostrar nada y me parece que fue a un lugar que, entiendo, él lee como un sitio importante para su carrera post jugador. La mezcla de entretenimiento y tecnología que está creciendo en Los Ángeles es determinante para LeBron.

Para una jugada épica, un relato épico - Fuente: NBA Latam

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-Este nuevo Spurs, sólo con Popovich como referencia de la época de gloria, ¿alcanza para reconstruir a San Antonio?

-No creo que se parezca en nada a lo que se hizo en las últimas 16 temporadas. Hay talento como para llegar a playoffs, aunque no está asegurado que lo consigan. No porque sea flojo como equipo o no haya química, sino porque el Oeste está más salvaje que nunca. Popovich tiene que estar sumamente dolido con el episodio de Kawhi Leonard , porque lo de Leonard fue tan contrario a lo que él trató de inculcar en ese equipo. Me parece que Pop, más allá de ganar o perder, va a querer demostrar que sí hay cultura. Que los valores de los Spurs no se han cambiado para nada y que él puede hacer relevante a un grupo con el que no ha tenido tradición ni tiempo compartido. Será un año bien interesante. Entiendo que tratará de volver a las bases de sus Spurs. Es la reconstrucción de una cultura cuyos cimientos fueron resquebrajados por la salida de Kawhi Leonard.

-Cuando te tomás un rato y te sentás a tomar un café, ¿te ponés a pensar todo lo que viviste en tu carrera?

-No le dedico mucho tiempo a lo que fue. Cuando tengo un momento de introspección pienso en qué afortunado soy. Lo que me ha tocado disfrutar de este deporte es increíble.

-Dentro de esa fortuna, ¿está haber visto durante 16 temporadas a Manu Ginóbili?

-Totalmente. Un jugador que te desafiaba como relator, no sólo tomaba desprevenida a la defensa rival, sino a un compañero y muchas veces al relator y al analista, porque quizá se estaban tomando un mate y Manu hacía un pase imposible. Y vos te das cuenta que ya era tarde, que no había tiempo de rebobinar y pensás "Manu te agarró con los calzones en los tobillos y te hizo quedar mal". Verlo jugar fue algo muy especial, muy grato. El que haya sido argentino o latino me parece que no era lo más destacado, sino el carácter y la personalidad para jugar. Era ejemplar. Manu era un tipo muy sensato, era el sueño de cualquier coach, porque resolvía las cosas de manera perfecta. Y además, era muy cuidadoso con su vida personal, siempre alejado de conflictos, y eso hacía advertir lo bien que lo educaron en su casa. Yuyo y Raquel merecen un premio, todo lo que gane Manu ganó se lo tiene que entregar a sus padres, porque lo educaron de una manera ejemplar. Ese tipo de fenómeno no lo vamos a ver más. No queda incluso hoy un jugador en la liga que se le parezca.

Manu Ginobili con Yuyo y Raquel
Manu Ginobili con Yuyo y Raquel

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