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Fui a conocer un club de mujeres lleno de secretos en Salamanca

Alma Sensei se reúne en un palacete construido en 1910, en Salamanca, el barrio más top de Madrid.
Alma Sensei se reúne en un palacete construido en 1910, en Salamanca, el barrio más top de Madrid. Crédito: Gentileza
Denise Tempone
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28 de septiembre de 2018  • 00:12

En el corazón de Salamanca, el barrio más caro de la capital española, Alma Sensei reúne a una elite de empresarias y mujeres influyentes de la ciudad, para establecer vínculos estratégicos. ¿Cómo funciona este club femenino que solo ocasionalmente, permite la entrada de "algunos hombres buenos"? Fui a conocerlo y te lo cuento:

Salamanca es a Madrid, lo que Recoleta es a Buenos Aires. Así me habían descrito la zona en la que el primer Club privado de Mujeres de la capital española, abrió sus puertas hace tres años. Efectivamente, no es necesario caminar mucho para percibir el espíritu fifí, o como le dicen por acá, de "señoras fetén" del barrio más "pijo" (pudiente) de España. Pero sí es necesario caminar bastante para terminar de recorrer sus tiendas de superlujo y comprender las dimensiones ¡y las cifras! que se manejan por estos lados. A pocas cuadras de la glamorosa calle Serrano, Alma Sensei, un club cuyo comité de admisión elige únicamente mujeres, acepta abrirme sus puertas para contarme su razón de ser y por qué en el viejo continente, espacios como este funcionan tan bien.

Una cofradía femenina

La historia de Europa (bueno ¡del mundo!) está llena de cofradías masculinas: hermandades religiosas, políticas y deportivas que nos excluyeron a las mujeres de sus templos, recintos y clubes. En respuesta a eso, en los últimos años, un movimiento llamado "Women Only" creó en casi todas las capitales europeas, al menos un par de clubes sociales, gimnasios y hasta hoteles de dominio femenino. En la era #MeToo, esta tendencia, que se había expresado en siglos pasados gracias a la iniciativa de algunas líderes feministas, volvió a manifestarse con más fuerza también entre las clases más pudientes, quevolvieron a recordar el valor de contar con espacios de socialización estratégicos. La tendencia es actual: este mismo año sin ir más lejos, nació en Inglaterra The Allbright Club, el club femenino que pronto abrirá su segunda sede en Londres y que a diferencia de Alma, no acepta a ningún hombre, ni bueno ni malo, en sus huestes.

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Denise Tempone

Llegar a Alma Sensei es entrar a un palacete construido en 1910, una mansión que revela una lección que Europa entiende hace siglos: que lo sensual no quita lo poderoso y que puede, de hecho, resaltarlo. Los 1700 metros cuadrados de esta casona se encuentran decorados con colores pasteles, texturas suaves, y destilan fragancias deliciosas. Entre los items más deslumbrantes, en mi recorrido me cruzo con una enorme lámpara colgante de plumas pendiendo de un cielo raso que parece cubierto de crema chantilly. Quiero tocar cada tapizado, sentarme en cada sillón y o simplemente perderme con la vista en el magnífico empapelado que envuelve la sala de descanso. Es la idea: todo en Alma es irresistiblemente kinestésico, sedoso, mullido, delicioso. Lo "femenino" incluso como cliché, es una insignia de orgullo.

La importancia del secreto

Si antes los "clubes para chicas" eran objeto de burlas y se representaban a través de imágenes de mujeres tejiendo crochet, hoy pocos se animarían a reírse de la iniciativa de agrupar a una elite de empresarias, figuras políticas, mujeres influyente o camino a serlo, en las zonas más caras de los epicentros culturales. Las creadoras de Alma Sensei lo saben. Eso me asegura Ana Villar, la encargada de relaciones públicas que se disculpa ante una de las primeras preguntas: no puede revelarme todos los nombres detrás de este proyecto ni quienes integran el comité que elige a las nuevas socias. Como en casi todos los clubes, en este, el secreto tiene un peso importante. Hay reglas claras sobre lo que se puede o no revelar. Y es por eso, cada miembro del Alma tiene derecho de solicitar acceso a cuartos privados en caso de que las charlas que ahí se establezcan, adquieran un carácter más confidencial. A cada espacio de socialización, incluso al restaurante, le corresponde al menos un rincón secreto. Dicen que de eso se trata el arte de las buenas relaciones sociales: de saber qué contar y qué callar.

Crédito: Gentileza

"Entre estas paredes se hacen negocios, se cierra acuerdos y se ejerce el 'networking'", me explica. "Pero también puedes prepararte para reuniones importantes con nuestro equipo de belleza o juntarte a tomar tragos con amigas", ahonda. El club es lo que garantiza la afinidad entre las desconocidas: la curaduría de sus miembros solo se contempla en tanto cada miembro llegue avalada por otro miembro. El poder adquisitivo es importante (la membresía sale 1800 euros anuales), pero no es suficiente: el perfil de las socias debe responder a un criterio interno. Desde hace un tiempo, Alma también acepta representantes de corporaciones que compartan sus valores: algunas marcas relacionada al universo femenino, especialmente de cosmética, realizan sus reuniones en estos recintos y ocasionalmente, convocan a miembros selectos de la prensa española. "Al principio se había decido que no iba a haber ningún hombre en el club, pero después nos dimos cuenta de que algunos hombres, los buenos, sumaban. Y a ellos sí les permitimos el ingreso", me explica con una sonrisa. ¿Quiénes son "ellos"? ¿A dónde los encontramos? Alma no revela los nombres de sus socios. Los integrantes de esta cofradía son secretos.

¿Te gustaría pertenecer a una hermandad secreta? ¿Tenés algún círculo donde solo entran mujeres? También leé: Cuáles son las 4 fases de tu ciclo menstrual y cómo aprovechar sus energías

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