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En el año del #MeToo, el magnate se pone del lado de los hombres

Fuente: AFP
Sebastián Smith
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27 de septiembre de 2018  

Con el movimiento #MeToo alentando a millones de mujeres a denunciar el abuso sexual de sus jefes mientras el presidente Donald Trump habitualmente apoya el lado de los acusados, Estados Unidos enfrenta una guerra de sexos antes de las elecciones de medio mandato de noviembre.

Una primera batalla tendrá lugar hoy, cuando el Senado se reúna en el amargo proceso de confirmación del nominado por Trump a la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, acusado de agresión sexual cuando tenía 17 años, y de agitar su pene en la cara de una mujer en la universidad. Además, ayer se conoció una tercera denuncia (ver aparte).

Kavanaugh dice que ninguno de los dos incidentes ocurrió y Trump no solo apoyó a su nominado, sino que lo presentó como una verdadera víctima y a las mujeres que lo acusan de ser peones políticos, insinuando que mintieron.

La posición intransigente de Trump puede parecer políticamente arriesgada. Pero él claramente habla desde la convicción personal. Trump no solo defendió a otros republicanos, sino que también se enfrentó a sus propios escándalos. Estos incluyeron acusaciones de infidelidad, acoso sexual y presumir que era una celebridad tan grande que podía acercarse a las mujeres y "agarrarlas por la c...".

Un político corriente podría haber sido hundido por cualquiera de estos incidentes. Trump los rechazó a todos, asegurando, por ejemplo, que el comentario de "agarrarlas por la c..." era inofensivo como una "charla de vestuario". Funcionó. Fue elegido presidente.

¿Pero funcionará en las elecciones de noviembre, con sondeos que muestran que las mujeres podrían transformar #MeToo en una fuerza política? El estratega republicano Evan Siegfried asegura que hay un método en el que los críticos verán locura en Trump. Después de todo, muchos estadounidenses sienten que #MeToo es corrección política desbordada, que muchas veces destruye la reputación de toda una vida de hombres en base a nada más que acusaciones verbales.

La base republicana considerará la postura de Trump como una bocanada de aire fresco, dijo Siegfried. "Presiona un botón realmente bueno de la base conservadora", agregó. "La vasta mayoría de esa base considera que estas acusaciones son débiles y que en el caso de que fueran ciertas, algunos dicen: 'Bueno, los varones son varones'".

El auténtico problema para los republicanos, dice Siegfried, es que solo con la base no se ganan las elecciones. "Tenemos un gran problema con las votantes mujeres. Ahora, el gobierno refuerza la retórica de que estamos en guerra con ellas. Parece que vamos a ser castigados en noviembre", dijo el estratega.

Larry Sabato, director del Centro de Política de la Universidad de Virginia, indicó que las mujeres "ya estaban eligiendo desproporcionadamente la boleta demócrata". Y "no hay modo en que" la postura de Trump "pueda ayudar a los republicanos".

En el Centro Nacional Legal de las Mujeres, Emily Martin advirtió a los republicanos que se preparen. La elección de Trump abonó el terreno para #MeToo y su posición respecto de Kavanaugh "solo aumenta la energía en torno de estos temas para muchas mujeres", dijo Martin.

Martin reconoció que algunos en la derecha estarán alentados por la posición de Trump, "pero creo serán superados por sus antagonistas".

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