"Me paro frente a la TV a escuchar partidos de Del Potro": el tenis para ciegos, una terapia inspiradora

Roberto Rivas, en las prácticas que realiza con su profesor Eduardo Raffetto
Roberto Rivas, en las prácticas que realiza con su profesor Eduardo Raffetto Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Sebastián Torok
(0)
27 de septiembre de 2018  • 23:59

A Eduardo Raffetto el misterio le martilla la mente hasta el día de hoy. Hace siete años dejaba el Centro Burgalés de Buenos Aires, en Caballito, donde daba clases de tenis, cuando una mujer con sus dos hijas no videntes lo abordó y le preguntó si le podía enseñar a las pequeñas. Fue una fracción de segundos: en lugar de negarse a hacerlo, Raffetto le pidió a la señora que le diera unas semanas para instruirse sobre cómo enseñarle el arte de las raquetas a personas con discapacidad visual y que regresara. Allí comenzó una historia que tomaría un camino insospechado. La mujer y las nenas no volvieron a visitarlo. Raffetto hoy es el referente de la enseñanza de tenis para ciegos en el continente americano. "Creo que aquella mujer y sus hijas fueron, verdaderamente, ángeles", dice, con los ojos humedecidos, el hombre de 53 años que desde aquel instante mágico buscó información en Internet, contactó a los creadores de la especialidad en Japón, se formó y hoy, además de ser el presidente de la Asociación Argentina de Tenis para Ciegos (AATC), lidera cinco escuelas en el país (además de Capital Federal, en Tandil, Bahía Blanca, Río Negro y Santa Rosa).

Más allá de su espíritu docente, Raffetto nunca había tratado con personas con discapacidad visual. Empezó a hacer ensayos, se comunicó con profesores de escuelas de gente no vidente, tradujo apuntes de tenis para ciegos en japonés y se colocó el antifaz en la cancha para tratar de empezar a entender muchas circunstancias. "Hay muchas armas que las tenemos escondidas, que no las conocemos y que las encontramos por el destino o porque nos pasa algo. Yo no sé si me tocaron con una varita o qué, pero esto me cambió la vida", apunta Raffetto, agradecido.

El tenis para ciegos explicado por uno de sus jugadores

2:42
Video

"Cuando me hablaron del tenis para ciegos dije: 'No puede ser'. Entré en Youtube, empecé a escuchar cómo era y no entendía mucho. Y el primer día que ya vine a la escuela pensé que me iban a explicar algo, pero Edu me dio la raqueta y me dio mucha risa porque habré pegado unos 80.000 raquetazos y no le acerté a ninguna pelota, pero igual quise seguir viniendo. Fue hace dos años. Después, desarrollando bien el oído y concentrándome en el sonido de la pelota, fue increíble cómo evolucioné. Y cada vez que le pego a la pelota es como ganar una carrera. Es como sentir, ¡guau! Volví a sentir adrenalina como cuando manejaba los autos", relata Roberto Rivas, alumno de Raffetto en Caballito. Expiloto de automovilismo, campeón del TC Pista en 1998, un año después sufrió un asalto en Banfield y como consecuencia de un balazo perdió la vista.

"Los no videntes necesitamos tener actividad, no quedarnos quietos. Cuando tuve el accidente tenía dos caminos: me quedaba en cama y no hacía nada, o salía a la calle. Y hoy que conocí el tenis me dio una fuerza grande que me ayudó a desarrollar otros sentidos como el sonido, el tacto. El tenis me da seguridad, no me hace sentir limitado. Empecé a ponerme frente a la TV a escuchar partidos de Del Potro. Así empecé a entender qué se logra cuando se grita al pegarle a la pelota, cómo uno se desahoga", dice Rivas, uno de los alumnos/jugadores más apasionados de los casi 45 que hay en el país (en Bahía Blanca hay uno de 7 años).

La pelota con municiones que generan sonidos
La pelota con municiones que generan sonidos Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Raffetto asevera que "el corazón" del tenis para ciegos es la pelota. Más grande que la convencional, de goma espuma amarilla o negra (dependiendo el nivel de la discapacidad visual), con una pelotita de ping pong y municiones en su interior, hace un sonido para que los jugadores puedan percibirla y golpearla (es más conveniente jugar con raquetas de tamaño junior). Para los ciegos se permiten tres piques (el primero tiene que ser adentro de los límites, claro) y para los disminuidos visuales, dos. La cancha tiene una medida de ancho de 6,10m, por un largo de 12,8m, la red está a una altura de 80cm del piso y sus líneas perimetrales están marcadas por una soga de 3mm de espesor que va adherida al piso con cinta de estilo pintor.

"Uno de los factores fundamentales de este deporte es el sonido. ¿Cómo se orientan los jugadores para ubicar cuando una pelota sale de la raqueta del rival? Por el ruido. Cuando se inicia el juego, el sacador tiene que decir 'Va', el receptor tiene que responder 'Listo' y nuevamente el sacador tiene que decir 'Juego'", añade Raffetto, que tuvo un acercamiento con la nueva conducción de la Asociación Argentina de Tenis como para empezar a trabajar en conjunto y concretar el que sería el primer torneo Nacional del país (lo planean para diciembre; Japón, por ejemplo, tiene una liga profesional con 200 jugadores). La Argentina, además, es integrante de la Asociación Internacional de Tenis para Ciegos (IBTA; sus siglas en inglés), que regula el deporte y fue creada en 2014. Japón, Corea y España acompañan a la Argentina en la IBTA, aunque también hay escuelas en otros 20 países.

Según datos recogidos por Raffetto, el 3% de la población argentina padece disminución visual. La Fundación Cultural Argentino Japonesa, presidida por Kazunori Kosaka, y el embajador japonés en el país, Noriteru Fukushima, se sumaron al Tenis para Ciegos con apoyo logístico, espiritual y de material (las pelotas solamente se fabrican en el país asiático). Y cada pieza del programa tiene un objetivo: que este deporte adaptado siga evolucionando y que algún día sea incorporado a los Juegos Paralímpicos.

Los límites de la cancha se marcan con sogas
Los límites de la cancha se marcan con sogas Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.