Era más fácil jugar que mirar desde el costado de la cancha

Manu Ginóbili
Manu Ginóbili LA NACION
Ginóbili, la noche del último partido contra Golden State, en Oakland
Ginóbili, la noche del último partido contra Golden State, en Oakland
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26 de septiembre de 2018  • 23:59

SAN ANTONIO.- Hace un mes que anuncié que no iba a seguir jugando. Ya llevo 30 días de retirado, aunque en realidad mi último partido fue hace más de cinco meses, por lejos el mayor distanciamiento de la esfera naranja desde que nací. Nunca me había sucedido. Como conté en la columna anterior, al volver de vacaciones toqué la pelota un par de veces, la piqué, la olí, pero ya no era lo mismo. Puede sonar algo ingrata mi postura frente a ese objeto que me dio tantas cosas pero, por el momento, no lo extraño para nada. Es más, estoy más convencido de que hace un mes que tomé la decisión correcta.

Todavía no tuve mucho tiempo para aburrirme o extrañar. La primera semana tras el anuncio del retiro mantuve cierta rutina familiar con la escuela de mis hijos y en las semanas posteriores estuve también bastante ocupado con distintas cosas. Sinceramente, con lo del anuncio fue una especie de caos por unos días, después hicimos un viajecito de novios con mi mujer. De esos que no hacíamos hace rato. La semana siguiente vinieron amigos a visitarme e, inmediatamente después, Pop y sus asistentes me invitaron a unirme junto con ellos a lo que llaman "coaches retreat", un viaje de cinco días donde se reúnen unas siete u ocho horas por día y debaten cómo será la temporada, la forma de entrenamiento, los jugadores, sistemas de juego, etcétera. La verdad es que la pasé muy bien y aprendí mucho. Como vengo reiterando hace un tiempo, no tengo ninguna intención en el futuro cercano de pasar a ser entrenador, pero creo que una oportunidad así, ideal para aprender y ver el básquet desde el otro lado, no se tiene todos los días, por lo que acepté con gusto y fue una gran decisión. Tengo gran aprecio tanto por el jefe, como por sus asistentes, que son todos amigos desde hace mucho tiempo.

Hace un par de días fue la presentación del equipo en el Media Day y es el primero al que falto desde que estoy en San Antonio. Fueron 16 veces consecutivas las que participé de esa actividad, pero no hay nostalgia detrás. Por más que me llevo muy bien con casi todos los periodistas que cubren y cubrieron el equipo en estos años, el Media Day nunca fue uno de los días favoritos de la temporada. Muchas preguntas similares, muchas fotos, muchos anuncios y, en ese momento, lo único que los jugadores quieren es empezar a entrenarse. Ponerse los cortos y empezar a practicar con los nuevos compañeros del equipo y comenzar, de a poco, a sacarse el óxido después de varios meses de inactividad.

Y, en ese contexto, es bueno aclarar que anteayer arrancó oficialmente la pretemporada. Muchos de los jugadores ya estaban en la ciudad desde hace varios días (o semanas, en algunos casos) lo que me permitió conocer a los nuevos, ya que los vi a todos los días que fui a hacer pesas o, simplemente, a presenciar los entrenamientos. Esta semana voy a estar en las prácticas y para ayudar desde afuera al staff técnico. Hay bastantes muchachos nuevos con ganas de adaptarse lo antes posible al sistema de juego y con Tim [Duncan] estamos ahí disponibles tratando de dar una mano en lo que podamos. La idea es ayudar a los jugadores, a Pop y sus asistentes para que el cambio no sea tan brusco y, así, agilizar la transición.

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Llevamos dos días de Training Camp y siento que era más fácil jugar que mirar desde un costado de la cancha. Estar tres o cuatro horas mirando una práctica sin hacer nada, definitivamente, no me seduce. Es que la vida de un atleta es intensidad o descanso total. Ahora la actividad es diferente. Nos mirábamos con Tim después de tres horas y teníamos ganas de ponernos a estirar o hacer algo, porque nos aburríamos. Definitivamente la carrera de coach es mucho más aburrida y por ahora no está entre mis prioridades.

Van solo dos días de prácticas y todavía no hay muchas conclusiones. Todos van moviendo el cuerpo y acomodándose a la nueva configuración de equipo. La ofensiva se tiene que adaptar a otro jugador determinante por DeRozan [DeMar]. Vamos a ser mejores ofensivamente que lo que fuimos el año pasado. También se comienza a trabajar para suplir algunas potenciales deficiencias defensivas porque perdimos personal muy fuerte en ese sentido. Se está tratando de adaptar los sistemas. Hay que ver, por ejemplo, ver cómo funcionan Murry [Dejounte] con DeRozan o DeRozan con Aldridge [LaMarcus]. Vimos entrenamientos de alta intensidad y se notó que Forbes [Bryn], White [Derrick] y también Murray están muy afilados. Los más veteranos van agarrando ritmo poco a poco, saben cómo dosificar las energías a esta altura de la temporada.

Cuando pase esta semana, empezaré a tener más tiempo a disposición y de a poco planearemos con Many el viaje a la Argentina. Estamos muy entusiasmados como familia en pasar nuestro primer verano en el hemisferio sur después de ¡20 años! Tenemos muchas ganas de disfrutar de nuestra gente por allá como corresponde. Con tiempo y sin la responsabilidad de estar entrenándome para una nueva temporada o por solo un par de semanas antes o después de algún Mundial o Juego Olímpico. Nico, Dante y Luca también están felices. El más chiquito, Luca, ya ni se acuerda de la Argentina y nuestra casa en Bahía Blanca, pero los mellizos no ven la hora de viajar para encontrarse con sus primos y amigos.

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