Prevén que una cosecha récord amortigüe, en parte, la caída de la economía

Fuente: Archivo - Crédito: Diego Lima / LA NACION
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, llegaría a 125,9 millones de toneladas de granos; el sector aportará exportaciones adicionales por US$5200 millones
Fernando Bertello
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27 de septiembre de 2018  • 11:05

Tras la última sequía, que en el ciclo 2017/2018 provocó una caída de más de 30 millones de toneladas entre soja y maíz, se prevé una cosecha récord de 125,9 millones de toneladas de los seis principales cultivos (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo). Si el clima no falla, de alcanzarse esa cifra se superaría el anterior récord del ciclo 2016/17 de 121,2 millones de toneladas, según estimó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Así, habría un ingreso de divisas por exportaciones de US$25.900 millones.

La estimación de producción que se dio a conocer ayer en el Tercer Congreso de Perspectivas Agrícolas, organizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, encierra, en realidad, más datos. En rigor, el producto bruto agrícola, en el que se consideran desde los insumos y la producción hasta la recaudación fiscal, crecería un 33%, para alcanzar los US$30.400 millones, unos US$7600 millones más que en la campaña pasada. Si la comparación se hace con el ciclo 2016/2017, que no estuvo influido por la seca, en ese caso la mejora porcentual es del 5,5 por ciento.

También se expandirían las exportaciones de cereales y oleaginosas en US$5200 millones, para llegar a US$25.900 millones. El aporte total al fisco sería de 10.100 millones de dólares, casi 2900 millones de dólares más que en 2018.

Por si fuera poco, según explicó Agustín Tejeda, economista jefe de la Bolsa de Cereales porteña, el aporte del campo para la economía en 2019 será 1,6% del PBI nacional. Es crecimiento puro, pero esto contrastará con una baja del 2,1% que se espera para otros sectores de la economía. Entre la suba del 1,6% en el PBI por el lado del campo y la baja proyectada para otros rubros, al final de las cuentas la economía tendría una retracción de 0,5% en 2019, según el experto.

Todas estas proyecciones son considerando que el clima acompañe. Hace un año, exactamente para este momento de la campaña, se hablaba de un millón de hectáreas que se perderían por excesos hídricos. Después, en cambio, sobrevino la sequía. Ayer, según dijo el especialista en agroclimatología Eduardo Sierra, para la campaña 2018/2019 el escenario posible, con un 70% de probabilidades, es que se mantenga un estado "neutral levemente cálido" o "Niño débil". El Niño suele traer lluvias normales o superiores en la pampa húmeda.

Por lo pronto, para encarar la campaña el campo invertirá, según la entidad, US$10.700 millones de dólares, unos 800 millones más que en el ciclo anterior. Así como habrá récord de producción, también se espera una superficie total sembrada de 33,53 millones de hectáreas, lo que representaría un salto del 3,6% respecto del ciclo anterior. No solo se prevé más superficie, sino que si las condiciones climáticas son favorables, la cosecha crecería un 33,6%, para lograr ese récord de 125,9 millones de toneladas.

Según los expertos, el cambio con las últimas retenciones, que entre otras cosas se reimplantaron para el trigo, el maíz y el girasol, tomó en el caso del primer cultivo a los productores con el cereal ya sembrado y en los otros, con posiciones de siembra ya tomadas. Por eso, salvo que se resientan decisiones de siembra para las fechas más tardías para el maíz, no habría un cambio brusco. Sí, en tanto, en soja ahora se ve una ampliación de área porque recuperó margen, por ejemplo, respecto del maíz.

En el simposio se dejó claro que el impacto de las medidas podría ser más notorio en la próxima campaña, 2019/2020. De todos modos, entre las medidas oficiales y el efecto sobre los precios de los granos de la guerra comercial EE.UU.-China, el producto bruto agrícola podría haber aumentado otros US$1000 millones, que ahora no se contabilizan.

Escenario por cultivos

Por cultivos de verano, la soja del ciclo 2018/2019 avanzaría unas 200.000 hectáreas en la superficie de siembra respecto del año pasado y totalizaría 17,9 millones de hectáreas. Para la oleaginosa, la producción esperada sería de 53 millones de toneladas, una mejora en torno del 50% tras la sequía, que redujo la cosecha a 36 millones de toneladas.

Para el maíz, recientemente la entidad calculó una superficie récord para grano comercial de 5,8 millones de hectáreas (5,5% más respecto de la última campaña), además de una producción de 43 millones de toneladas. En tanto, hace unas semanas la Bolsa de Comercio de Rosario alertó que, si bien el maíz crecería en superficie respecto del ciclo pasado, por las nuevas retenciones ($4 por dólar exportado) el área podría achicarse en 200.000 hectáreas.

En girasol, la estimación es de una cobertura de 1,9 millones de hectáreas y una producción de 3,9 millones de toneladas, 11,4% más versus el ciclo pasado.

Vale recordar que la entidad ya había calculado para el trigo, que se cosechará desde noviembre próximo, una producción récord de 19,7 millones de toneladas. Si se suma esta producción de trigo a la de cebada, que dejará otros 3,8 millones de toneladas, ambos cultivos de invierno aportarán 23,5 millones de toneladas al volumen total, según indicó Esteban Copati, jefe de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales porteña.

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