Juegos Nacionales de Invierno: en la nieve, Buenos Aires también existe

Tobías Fernández Cruz, con la bandera de la Ciudad de Buenos Aires, y cuatro bonaerenses: Martín Trumpio (con su carabina a la espalda), Simón Zorraquín, Francisco Fernández Candia y Marcial Pereda
Tobías Fernández Cruz, con la bandera de la Ciudad de Buenos Aires, y cuatro bonaerenses: Martín Trumpio (con su carabina a la espalda), Simón Zorraquín, Francisco Fernández Candia y Marcial Pereda
Xavier Prieto Astigarraga
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26 de septiembre de 2018  • 23:43

La nieve argentina se posa masivamente sobre los territorios de seis provincias: las patagónicas y Mendoza. Pero en los Juegos Nacionales de Invierno, que finalizaron el domingo en Ushuaia, hubo ocho distritos representados. Los otros dos fueron ambas Buenos Aires, que salvo alguna excepción tienen la escarcha como aproximación más cercana a la nieve. La provincia, que posee un par de cadenas de sierras de baja altura (Tandilia y Ventania), aportó a la competencia 11 de los 163 participantes (6,7%), y la ciudad, que el 9 de julio de 2007 se cubrió de copos blancos por segunda vez en la historia y luego de 89 años, estuvo representada por siete deportistas (4,2%).

¿Cómo es que bonaerenses y porteños compiten en Juegos Nacionales de Invierno? ¿Dónde se entrenan? ¿Tienen chances de llevarse medallas? Basta decir que existen esquiadores brasileños para encontrar respuestas...

De hecho, Brasil organiza etapas de la Copa de Sudamérica... en la Argentina y en Chile. Ser visitante y a la vez local. Eso experimentan el país vecino y también los 18 esquiadores y snowboarders bonaerenses y porteños que acudieron a Tierra del Fuego a participar en los Juegos, ganar experiencia y, en lo posible, subir a algún podio.

Lo logró, por ejemplo, Tiziano Gravier, que llama la atención por ser hijo de Valeria Mazza; el chico de 16 años se impuso en la prueba más concurrida, el slalom gigante masculino. Otro bonaerense vencedor fue Martín Trumpio, un muchacho de Olavarría, que ganó la prueba de biatlón (esquí de fondo, tipo cross-country, combinado con tiro al blanco) sprint y salió tercero en la de persecución contra rivales de, por ejemplo, Río Negro, donde él mismo permanece bastante tiempo cada año para entrenarse. Trumpio es corredor de medio fondo en atletismo (1500 y 3000 metros) y en 2014, cuando hizo el cruce de los Andes, conoció al equipo nacional de biatlón, que por sus buenos rendimientos lo invitó a incursionar en esa especialidad. Tiene una ventaja: en Olavarría puede practicar con roller ski, botas y bastones, que le permiten hacer algo muy parecido al esquí de fondo. Y además gestiona apoyo estatal en equipamiento.

Pero su caso es excepcional. Los otros deportistas de Buenos Aires son en general esquiadores ocasionales, de la capital federal y el conurbano, más amateurs en su preparación, que aprendieron a deslizarse en la nieve durante vacaciones en familia, pasan unas pocas semanas por año en Bariloche y no buscan respaldo oficial. "Damos mucha ventaja. Es muy difícil competir contra los de Río Negro, Chubut y demás en la mayoría de las disciplinas, porque están casi toda la temporada esquiando y nosotros estamos una semana, dos o hasta tres. Lo normal es que uno estudie en Buenos Aires y no le dé mucho el tiempo", cuenta Simón Zorraquín, de 19 años, habitante de Beccar e integrante del Club Argentino de Ski (CAS), de Bariloche.

"Se sorprenden, por ahí. No nos tienen mucha fe por ser de Buenos Aires", sostiene Zorraquín donde rionegrinos y fueguinos dominaron estos terceros Juegos de Invierno. Ambos distritos rioplatenses no han conseguido otras medallas que las de Gravier y Trumpio, pero merodearon podios, con actuaciones dignas. "No nos tienen fe, pero la gente que me entrenó, gente de montaña y con la que competí, siempre tiene buena onda. Me da una mano, consejos y cosas que me ayudan. Son lo mejor que hay", valora Tobías Benítez Cruz, de 21 años, que posó al pie del cerro Castor con la bandera de la Ciudad de Buenos Aires y, como Zorraquín, es practicante de esquí de montaña y miembro del CAS. Club que, por cierto, no les exige competir por Río Negro a pesar de que deportivamente ellos son más barilochenses que porteños y bonaerenses. "Como vivimos en la provincia, representamos a Buenos Aires. Además, el club está conformado principalmente por gente de Buenos Aires", explica Francisco Fernández Candia, de 17 años y oriundo de Tortuguitas.

Martín Trumpio, con su carabina, y los también bonaerenses Simón Zorraquín, Francisco Fernández Candia y Marcial Pereda; a la derecha, Tobías Fernández Cruz, de la Ciudad de Buenos Aires
Martín Trumpio, con su carabina, y los también bonaerenses Simón Zorraquín, Francisco Fernández Candia y Marcial Pereda; a la derecha, Tobías Fernández Cruz, de la Ciudad de Buenos Aires

Y si bien estos Juegos son nuevos, con apenas dos años de existencia, van formándose el espíritu de equipo y la identidad provincial. "Uno se pone la camiseta. Cuando veo que corren los bonaerenses de otra especialidad, hincho por ellos", menciona Marcial Pereda, de San Isidro, que con sus 15 años está entre los más jóvenes de un acontecimiento que reunió protagonistas de entre 13 y 53 años de edad. Y que a ellos les cierra por todos lados. "Justo este año tocaron carreras internacionales acá y se vio el nivel europeo. Había muchos franceses y de otros países, y se nota que estamos a años luz. Está bueno que esto se haga todos los años, para que la brecha se achique", destaca Zorraquín. "Está muy bueno ver entrenarse a deportistas de España y del equipo nacional argentino y recibir ayudas y consejos de ellos", añade Pereda. "Y motivarse para llegar algún día a su nivel o a algo parecido", agrega Fernández Candia.

El que más cerca está de eso es Trumpio, el olavarriense de 27 años. Que se hace hincha de la bandera bonaerense y quiere más. "Sería lindo llegar a los Juegos Olímpicos; es el objetivo máximo. Está muy bueno que los Juegos Nacionales crezcan. Espero que se mantengan, porque siempre nos dejan de lado en la difusión: es solamente fútbol y fútbol y fútbol... Esto nos sirve para fomentar el deporte, para que los chicos de la provincia no se pongan un límite al ver que no tenemos nieve. Estaría bueno que se sumaran más. Nosotros nos ponemos la camiseta y queremos dejarla lo más alta posible. Acá nos sentíamos como aislados, pero con resultados les hicimos saber que podíamos hacerles fuerza. Más de uno se sorprende. Y esto fue un aviso de que el año que viene vamos a venir con todo a ganar", alude a Esquel 2019, cuando Chubut será local y se fortalecerá. Y seguramente, también ambas Buenos Aires, ya más armadas, que quieren demostrar que aunque no ven caer nieve en su tierra sí la tienen en su ambición deportiva.

Río Negro, siempre campeón.

Venció en Caviahue 2016 y en Bariloche 2017. Y acaba de encadenar Ushuaia 2018: Río Negro ganó las tres realizaciones de los Juegos Nacionales de Invierno. La delegación más numerosa superó a Tierra del Fuego, que quería festejar como anfitriona y resultó escolta.

Los rionegrinos, que tienen a Bariloche como su principal centro de deportes invernales y al cerro Catedral como gran referencia en el país, se impusieron en la suma de las competencias llevadas a cabo en el cerro Castor (esquí alpino, esquí de montaña, esquí freestyle y snowboard) y en el Valle Tierra Mayor (biatlón, esquí de fondo y adaptado). El equipo campeón reunió 265 puntos, contra 157 del local, 116 de Neuquén, 43 de Chubut, 27 de Provincia de Buenos Aires, 9 de Ciudad de Buenos Aires, 3 de Mendoza y ninguno de Santa Cruz.

Los cuartos Juegos Nacionales de Invierno, Esquel 2019, se desarrollarán en Chubut. Y los siguientes tendrán lugar en Mendoza.

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