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Giro en la política del Central para evitar fuertes fluctuaciones del dólar

Para moverse "libre" entre 34 y 44 pesos, aunque las referencias no son rígidos y se indexarán al 3% mensual
Para moverse "libre" entre 34 y 44 pesos, aunque las referencias no son rígidos y se indexarán al 3% mensual Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Javier Blanco
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27 de septiembre de 2018  

El Banco Central (BCRA) oficializó ayer que comenzará a aplicar desde el lunes un esquema que, apoyándose en un férreo control monetario y en una flotación más acotada del tipo de cambio (al que solo dejará flotar libremente entre los $34 y los $44), buscará propiciar una fuerte desaceleración de la inflación en el último mes del año.

La confirmación llegó minutos después de que, desde Nueva York, la directora gerente del FMI , Christine Lagarde , y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , anunciaron los términos del nuevo acuerdo entre el Gobierno y el organismo, con énfasis en el acceso asegurado al financiamiento y con menos restricciones que las vigentes hasta ahora que tendrá el país.

El anuncio del programa de shock, que se basa en asegurar una "variación 0" de la base monetaria (hoy crece al 2,2% mensual) hasta junio de 2019, corrió aquí por parte del flamante presidente de la entidad, Guido Sandleris.

El funcionario confirmó que el esquema contempla un cambio en la política cambiaria para tratar de estabilizar el dólar en la zona de los $39, valor que el Gobierno considera de equilibrio, pero permitirá que fluctúe 15% al alza ($44) o a la baja ($34), aunque esas bandas -que se indexarán al 3% mensual hasta fin de año- no serán rígidas. De allí en más, podrían redefinirse.

"Antes que de 'bandas' preferimos hablar de zonas de no intervención y de intervención cambiaria. Mientras el dólar se maneje en zona de no intervención, el BCRA se abstendrá de intervenir en el mercado. Si opera por encima del límite superior, aseguraremos la liquidez de la plaza cambiaria ofreciendo por subastas hasta US$150 millones diarios", explicó Sandleris, confirmando de ese modo que el FMI prohíbe el uso de reservas para influir sobre el precio del billete, lo que definió anteayer por la mañana la eyección del cargo de su antecesor Luis Caputo.

La venta de reservas, en ese caso, ayudaría al organismo a cumplir con su propósito de conseguir una variación nula en los agregados monetarios amplios, en un anuncio marketinero (en línea con el déficit primario 0 que el Gobierno se promete para 2019), pero que no se ajusta a la realidad, ya que la base monetaria podrá crecer un 10% hasta fin de año, tomando en cuenta la ampliación estacional asegurada que la demanda de pesos (hoy en caída libre) tiene en diciembre por los pagos de aguinaldos y vacaciones.

La conducción del BCRA fue enfática en afirmar que el plan persigue un objetivo básico: "Asegurar que no volveremos en adelante a experimentar la volatilidad nominal que vivimos en los meses recientes, dado que genera mucha incertidumbre y daños a la actividad de la economía", dijo Sandleris en la conferencia. "La idea es garantizar a la sociedad que lo que pasó en los últimos meses no se va a repetir más", insistió su vicepresidente primero, Gustavo Cañonero, uno de los arquitectos del plan de estabilización de emergencia, inspirado en experiencias similares llevadas adelante hace varios años por Chile e Israel, y que el mercado pondrá a prueba desde hoy.

Adiós a la tasa de referencia

"El esquema de delimitación de zonas de intervención se asemeja a un crawling peg activo o tablita. El BCRA intenta generar sendero de máximo nivel de devaluación, el cual a su vez se instala como una señal para la formación de precios", explicó a LA NACION el economista Norberto Sosa.

El programa le reconoce una capacidad de intervención al BCRA sobre el mercado cambiario de US$9000 millones hasta fin de año (US$150 millones por 60 días hábiles), de ser necesario. En la entidad creen que es más que suficiente, ya que, de ejecutarse, significaría una contracción algo superior al 25% de la base monetaria. "Al intervenir estaremos retirando pesos, pero creemos que la demanda de dólares va a bajar por la caída que la devaluación provocó en los ingresos y por el ajuste que va a impulsar en importaciones, por caso", explican.

El cambio en la política monetaria trae consigo la desaparición de la tasa de referencia de la economía, hoy fijada en el 60% anual. "Esa tasa se va a mantener como 'piso' para las Letras de Liquidez (Leliq) de los bancos hasta que la demanda de dinero al menos se estabilice", dijeron en el BCRA.

Sandleris confió que el nuevo programa monetario, con sus restricciones, "permitirá a la Argentina reducir la inflación y recuperar la previsibilidad de precios que necesita".

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