Boca-Gimnasia, Copa Argentina: el Lobo sorprendió y agrandó la herida después del superclásico

Copa Argentina Ronda de 16
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Boca Juniors

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Gimnasia La Plata

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  • Jan Carlos Hurtado
Patricio Insua
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27 de septiembre de 2018  • 23:20

CÓRDOBA.- El agónico gol de Jan Hurtado sobre el final, que le sirvió a Gimnasia para ganar 1 a 0 y clasificarse a los cuartos de final de la Copa Argentina , coronó otra jornada para el olvido de Boca . El equipo de Guillermo Barros Schelotto estuvo absolutamente inconexo. Rígido. Sin juego asociado. Vivió todo el partido con el peso de la reciente derrota superclásica a cuestas, y jamás pudo soltarse. Otro mazazo.

Sería injusto responsabilizar a solo un jugador por la derrota de Boca. El equipo, otra vez, nunca apareció. No se vieron cuatro pases seguidos. Lo poco que pudo hilvanar en ofensiva salió, a cuenta gotas, de los pies de Edwin Cardona. Pero su imagen fue muy floja.

Lo que estaba en juego para Boca en la noche cordobesa era ponerse nuevamente de pie o profundizar el impacto de la caída en el superclásico. Y la eliminación lo colocó ante un escenario demasiado incómodo, de esos que generan muchos nervios y pocas certezas hacia el futuro más cercano. Desarticulado, la actuación xeneize fue desconcertante. Del otro lado, las posibilidades para Gimnasia eran aprovecharse de un grande golpeado. Entonces, con ingenio para equiparar las fuerzas que separan las cotizaciones de uno y otro los de Pedro Troglio se metieron agónicamente entre los ocho mejores de la Copa Argentina.

En un puñado de días, Boca quedó inmerso en el peor panorama posible antes de ir a Brasil para definir la serie de cuartos de final de la Copa Libertadores. Las fisuras que habían quedado expuestas ante River se convirtieron en grietas con el mazazo que le dio Gimnasia. Los jugadores de Boca se fueron casi sin saludar a su gente, con las miradas clavadas en el césped.

Otra decepción para Guillermo Barros Schelotto
Otra decepción para Guillermo Barros Schelotto Fuente: FotoBAIRES

A diferencia del Lobo, Boca necesitaba un triunfo mucho más para desactivar el vendaval que ahora lo espera hasta su partido en Belo Horizonte la semana próxima que por avanzar a la próxima instancia del torneo federal. En la previa del encuentro ante River, Barros Schelotto había augurado que, fuera cual fuese el resultado, no se trataría de un partido que acarrease consecuencias positivas ni negativas. El diagnóstico del entrenador quedó contrastado por una realidad que expuso el impacto que sintió su equipo por la derrota en la Bombonera.

Con el eco del superclásico todavía retumbándole en los oídos, Boca salió a la cancha confundido desde el arranque. Pablo Pérez nunca pudo generar juego desde el eje central y la poca elaboración -apenas un esbozo- estuvo en los pies de Cardona. En las zonas de definición también quedó dominado por la confusión. Y, además, quedó preocupado por la contractura que dejó fuera de acción a Darío Benedetto a los 12 minutos.

Contra los constantes cambios en la formación xeneize, Pedro Troglio paró por tercer encuentro consecutivo la misma alineación titular y ese afianzamiento de un equipo definido le dio buenos resultados. Claro que también fue poco lo que hizo Gimnasia, pero dio la sensación de siempre haberle controlado el pulso a Boca. Y lo esperó con tanta paciencia que la estocada la dio en el final. Si Boca nunca había tenido reacción, el gol fue una sentencia definitiva.

Boca-Gimnasia, Copa Argentina
Boca-Gimnasia, Copa Argentina

Si en esta ocasión Gimnasia llegaba alejado del favoritismo, en los cuartos de final la condición cambiará completamente para el Lobo. Lo espera Central Córdoba de Santiago del Estero, que el miércoles derrotó a Brown de Adrogué, y para el conjunto platense se impondrá conseguir un triunfo.

La derrota en el superclásico lo dejó tambaleante a Boca y la eliminación de la Copa Argentina lo golpeó en sus cimientos. El paso siguiente será de fortalecimiento o crisis, sin opciones intermedias. Porque a pensar de la parada intermedia que el domingo tendrá frente a Colón, todo está concentrado en lo que ocurra ante Cruzeiro. Si el equipo de los Barros Schelotto accede a las semifinales de la Copa Libertadores, las caídas ante River y Gimnasia quedarán amortiguadas. Pero si después de 2-0 en la Bombonera la competencia internacional se le termina en Belo Horizonte, Boca quedará dinamitado y nadie en la Ribera quedará a resguardo de las esquirlas.

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