La política de intervención cambiaria, el tema tabú para el Fondo

Hubo discusiones entre el Gobierno y el staff del FMI para destrabar el acuerdo
Hubo discusiones entre el Gobierno y el staff del FMI para destrabar el acuerdo Fuente: AP - Crédito: Archivo
Rafael Mathus Ruiz
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27 de septiembre de 2018  

NUEVA YORK.- La política para el dólar plasmada en el nuevo acuerdo entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Argentina -un régimen de tipo de cambio flexible dentro de una "banda" en la cual el Banco Central estará atado de manos para intervenir en el mercado- fue uno de los temas más candentes en las negociaciones entre el Gobierno y el staff del Fondo.

En el organismo que dirige Christine Lagarde reconocen que hubo discusiones -cordiales, transparentes y en un marco de colaboración, pero discusiones al fin- y diferencias con el equipo de Luis Caputo , quien renunció esta semana, respecto de la efectividad de las intervenciones oficiales del Central para marcarle la cancha al mercado y anclar la volatilidad del dólar, una obsesión argentina.

La diferencia central giró en torno a que en el Fondo creen que para anclar las expectativas respecto del dólar es necesario un conjunto de políticas y no alcanza solo con que el Banco Central demuestre que tiene poder de fuego o voluntad para afrontar la volatilidad del mercado , una visión más asociada a Caputo, a quienes algunos en el Gobierno le achacan espíritu de "trader". Así y todo, cerca de Caputo elogiaron el acuerdo, que consideraron "muy sólido".

Las cinco claves del acuerdo con el FMI

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En el Fondo reconocen también que la meta fiscal de "déficit cero" es un esfuerzo muy grande, pero insisten en que el nuevo programa ayudará a apuntalar el crecimiento y la estabilidad. El monto adicional de US$7100 millones surgió de los cálculos del staff. Nunca se pensó en dar más o menos. Fue el número "técnico" que surgió de forma inevitable. Otra modificación central es que ahora los fondos dejan de ser "precautorios" y estarán plenamente disponibles.

Tras el fracaso del primer plan, en el organismo que lidera Lagarde reconocen que la etiqueta de "precautorio" del primer acuerdo, destinada a generar confianza, tuvo el efecto contrario: causó confusión en los inversionistas y en los mercados. El nuevo acuerdo stand-by reforzado debería aportar el tiempo necesario para terminar de hacer los ajustes necesarios para recobrar el acceso a los mercados. Lo mismo se dijo hace tres meses. Esta vez, en el staff creen que el desenlace será distinto.

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