De Freud a Tinder: qué obsesiona a los argentinos en tiempos de WhatsApp

En la era de los algoritmos, los profesionales advierten que no puede convertirse al sujeto en un "organismo matemático"
En la era de los algoritmos, los profesionales advierten que no puede convertirse al sujeto en un "organismo matemático" Crédito: Shutterstock
Federico Acosta Rainis
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27 de septiembre de 2018  • 07:22

Uno de los datos más llamativos sobre los argentinos es la desenfrenada pasión por la psicología . Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud de 2014, el país lidera el ranking mundial de psicólogos per cápita, con casi 200 profesionales cada 100.000 habitantes, un número casi cuatro veces mayor que el segundo del podio, Finlandia .

En el interés nacional por la psicología hay además un fuerte predominio del psicoanálisis. Pero la corriente fundada por Sigmund Freud y continuada por Jacques Lacan tiene más de cien años y en la última década los cambios sociales y culturales, resultado de las nuevas tecnologías y la caída de paradigmas viejos, fueron vertiginosos. ¿Cómo llegan al consultorio?

Irene Kuperwajs y Gabriel Racki son los directores de las XXVII Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana
Irene Kuperwajs y Gabriel Racki son los directores de las XXVII Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana Fuente: LA NACION - Crédito: Manuel Saratella

Para saber qué obsesiona a los argentinos en tiempos de WhatsApp, LA NACION conversó con Irene Kuperwajs y Gabriel Racki, psicoanalistas, miembros de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y directores de las XXVII Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) que se realizarán el 29 y 30 de septiembre en Buenos Aires.

¿Cómo se piensa la identidad desde el psicoanálisis?

I: Los psicoanalistas decimos que está siempre en fuga y como tenemos un vacío necesitamos identificarnos. Las identificaciones son vestidos que buscamos para cubrir ese vacío: hay una pluralidad de identidades.

G: ¿Qué da identidad? ¿El nombre, el DNI, ser varón, ser mujer, ser psicoanalista, ser periodista? Son nombres que dicen algo, pero no totalmente. Es lo que designamos como identidad vacía.

Para Irene Kuperwajs estamos en una época "pospaterna" en la que proliferan las religiones y los fundamentalismos
Para Irene Kuperwajs estamos en una época "pospaterna" en la que proliferan las religiones y los fundamentalismos Fuente: LA NACION - Crédito: Manuel Saratella

¿Hay algo que hoy identifique en general a los argentinos?

I: Es difícil contestar por "los argentinos". Pero en una sociedad acostumbrada a tener una vida no muy lineal, hay algo con la contingencia. Se podría llamar ingenio, espalda ancha: sabés que esto es la Argentina y tenés que encontrarle la vuelta. "Saben atarlo con alambre", eso lo escuchábamos de nuestros abuelos y hay una transmisión de una generación a otra. Hay algunas cosas que uno quisiera que fueran diferentes.

G: El argentino no sabe qué va a pasar mañana. Eso lo singulariza, para lo mejor y lo peor. Tiene las dos caras: la creatividad y la angustia permanentes.

Existe una discusión pública sobre las identidades, por ejemplo, en cuanto al género. ¿Llegan esas tensiones al consultorio?

El argentino no sabe qué va a pasar mañana. Eso lo singulariza, para lo mejor y lo peor. Tiene las dos caras: la creatividad y la angustia permanentes.
Gabriel Racki

I: Es una pregunta clásica que nunca llegaba a efectivizarse tal vez del modo que hoy vemos con las transexualidades. Se ve toda una gama de interrogación en los consultorios, pero el malentendido del sujeto consigo mismo, con su cuerpo, no es nuevo.

G: Antes estaba en el revés de discurso y ahora está expuesto y se ofrece un menú de rápidas respuestas, de muchas identidades posibles. Hay una incitación a una respuesta rápida sobre un tema que estructuralmente es una pregunta y es uno de los lugares que los analistas estamos tratando de abrir. Parar la pelota: donde no hay tiempo, introducir un intervalo para la pregunta.

Pero, más allá del género, las identidades de las personas parecen ser más fluidas que antes.

G: Es muy interesante esa fluidez. La discusión por el aborto es un ejemplo de identificación con cierta cristalización. Varones, mujeres, distintos partidos políticos, distintas extracciones sociales: ¿qué amalgamó a los pañuelos verdes? Algo muy fuerte que nosotros llamamos acontecimiento del cuerpo: reivindicar el lugar del cuerpo de la mujer.

I: Por más que esas mujeres se identifiquen a partir de lo que las representa, a cada una le pasa algo diferente en el cuerpo, con un nombre diferente. En una experiencia de análisis tratamos de pescar qué hay de cada uno y de qué manera le toca el cuerpo de manera absolutamente singular.

G: Y las marcas en cuerpo son a su vez un testimonio de los vínculos sociales y de la época. Para nuestra orientación, el síntoma o acontecimiento del cuerpo es lo qué padecés y más singularmente te nombra. Ese síntoma es también el modo en que cada uno se las arregla con la vida.

En la era de los algoritmos, los profesionales advierten que no puede convertirse al sujeto en un "organismo matemático"
En la era de los algoritmos, los profesionales advierten que no puede convertirse al sujeto en un "organismo matemático" Fuente: LA NACION - Crédito: Manuel Saratella

La caída del padre y el poliamor

Esta época de posmodernidad e hiperconexiones, ¿cómo impacta en los sujetos?

I: Como lacanianos trabajamos con los cambios sobre la figura del padre, que en la historia ha tenido una función en relación al deseo y a la ley. Estamos en una época pospaterna, en donde hay una declinación del padre. Y hay efectos que se ven en la clínica, como la proliferación de las religiones y los fundamentalismos.

G: Históricamente uno se encontraba con ideales de familia, religiosos, científicos. Hoy lo que se ve es el objeto de consumo: los niños aprenden a decir papá, mamá, PlayStation, Coca Cola, todo al mismo tiempo. Al consultorio llegan sujetos conectados a la satisfacción rápida. En expresiones como prácticas adictivas, grupos de consumo, tribus urbanas, el analista tiene que hacer una maniobra previa de desconectar al sujeto de esa tendencia a la satisfacción rápida para que tenga la posibilidad de cierta pregunta.

Hoy lo que se ve es el objeto de consumo: los niños aprenden a decir papá, mamá, PlayStation, Coca Cola, todo al mismo tiempo. Al consultorio llegan sujetos conectados a la satisfacción rápida.
Gabriel Racki

También parecen cambiar los vínculos. Por estos días se habla de poliamor, la idea de que una persona puede enamorarse de varias a la vez. ¿Aparecen estas tendencias en el consultorio?

I: Se ven nuevas modalidades. Han caído las formas más tradicionales de formar una familia o de enlazarse con otras personas. Tampoco creo que sea algo que se instala de manera mayoritaria. Quizás lo que sí hay son mayores dificultades para armar lazos amorosos estables.

¿En relación al compromiso?

I: Exacto. Como dice Zygmunt Bauman, un amor más líquido. Se ven estas dicotomías donde algunas mujeres se quejan de la dificultad de establecer lazos amorosos más estables, pero también es cierto que algunas personas lo toman como algo absolutamente natural y no esperan lazos para toda la vida. Van cambiando estas versiones del amor.

G: El otro hilo es la incidencia de la mirada del otro, de la exposición, de la pérdida de intimidad total, muy incitada por la época. Que todo sea dado a ver permanentemente, incita también a la novedad y a la variación permanente. Ver y mostrar.

Se ven estas dicotomías donde algunas mujeres se quejan de la dificultad de establecer lazos amorosos más estables, pero también es cierto que algunas personas lo toman como algo absolutamente natural
Inés Kuperwajs

I: Suponer que ahí está la felicidad. La felicidad que no encuentro en los vínculos clásicos se supone que la voy a encontrar en otro lado, en el poliamor.

Gabriel Racki dice hoy hay un "menú de respuestas rápidas" para las personas, que no da lugar a muchas preguntas
Gabriel Racki dice hoy hay un "menú de respuestas rápidas" para las personas, que no da lugar a muchas preguntas Fuente: LA NACION - Crédito: Manuel Saratella

Tecnología, terapia y la agresión en las redes sociales

¿Cómo cambia la tecnología nuestra forma de pensar y pensarnos?

I: Jacques-Alain Miller dice que lo que hoy comanda al mundo es la ciencia aplicada a la tecnología, como si fuera el amo al que todos respondemos. Se cree en las estadísticas, en la imagen del cerebro que te puede dar la respuesta de lo que te pasa.

G: Nosotros no tenemos nostalgia del padre ni asimilamos el ser a un instrumento científico. En la época de transformar a todas las personas en un algoritmo, el analista busca la manera de no hacer del sujeto un organismo matemático ni tampoco taponarlo de un sentido fanático. Tiene su vida singular, sus representaciones y hay que hacer un esfuerzo para que pueda conectarse con ellas.

Con el auge de las comunicaciones virtuales, ¿cuál es el lugar de la relación personal, el cara a cara?

I: Hay pacientes que cambian un horario por WhatsApp y eso ahorra tiempo. Pero también ocurre que quieren decir algo y te escriben y eso de ninguna manera sustituye la importancia de la presencia, que es fundamental ya sea para analizarse o en un vínculo amoroso. Hay quienes tienen lazos amorosos a través de la web. Es un aspecto, pero no es lo mismo que pasa en un encuentro. Y lo que vemos en la época es que se elude el encuentro entre los cuerpos.

G: Es como la fórmula de Nike, "nada es imposible": por WhatsApp se puede decir cualquier cosa, los más tímidos se animan al Tinder. Tiene su veta interesante, siempre y cuando uno piense hacia dónde va. Justamente el cuerpo del otro introduce lo imposible: no es lo mismo que un paciente hable de modo virtual a que se confronte con la presencia inquietante del analista, que introduce lo imposible. "Nada es imposible" es una ficción que lleva a lo peor.

Hay pacientes que cambian un horario por WhatsApp y eso ahorra tiempo. Pero también ocurre que quieren decir algo y te escriben y eso de ninguna manera sustituye la importancia de la presencia
Inés Kuperwajs

Al mirar al otro también aparece la agresión. En las redes sociales, por ejemplo, se dicen cosas terribles sin ningún tipo de filtro. ¿Nos volvimos más agresivos?

I: El otro es inquietante desde que nos constituimos como sujetos, porque representa algo de la propia diferencia con uno mismo. Hoy hay menos diques que contengan y está todo más expuesto, pero no sé si hay más agresión. Y los mensajes virtuales donde se dice cualquier cosa muchas veces son anónimos. Nosotros creemos que la discordia existe y no se elimina; el asunto es cómo se la trata.

G: El otro día hablábamos de la película El Insulto, que trata sobre dos vecinos, uno libanés y el otro palestino. Uno insulta al otro por un hecho vecinal y entra en una escalda de agresividad que llega a estrados judiciales. Ahí cada uno desarrolla sus argumentos de por qué está tan enojado: ideales, fantasías, identificaciones respecto al pueblo del otro. Con esos argumentos la agresividad va en escalada. Pero al final, cada uno sitúa su propio acontecimiento de cuerpo que lo inyecta de tal manera, que para uno era el conflicto de Septiembre Negro y en el otro era una masacre en una aldea. Cuando cada uno lo sitúa en el cuerpo no es que se amiga, pero arma otro tratamiento de la discordia. Eso es una semblanza del recorrido de un análisis.

XXVII Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana

  • El psicoanálisis y la discordia de las identificaciones
  • 29 y 30 de septiembre
  • Hotel Panamericano, Carlos Pellegrini 551, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
  • Más información: http://www.xxviijornadasanuales.com/

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