Suscriptor digital

Superliga: Independiente y Tigre dibujaron un 0-0 que podía esperarse antes de empezar

Sanchez Miño en lucha con Galmarini
Sanchez Miño en lucha con Galmarini Crédito: NA
Rodolfo Chisleanschi
(0)
28 de septiembre de 2018  • 07:45

Hay partidos que vienen marcados, casi condenados, por las circunstancias incluso desde antes del primer silbato del árbitro. Este Independiente-Tigre de un viernes a la tardecita fue el ejemplo perfecto. Y el 0-0 final, en el arranque de la fecha 7 de la Superliga, no hizo más que ratificarlo.

Incómodo para el Rojo, a trasmano de su interés, que por supuesto es el encuentro del martes ante River en el Monumental por la Libertadores. Incómodo para el Matador, con técnico interino luego de la salida tal vez apresurada e injusta del Lobo Ledesma y la mirada siempre puesta en un promedio que lo obliga al milagro semanal para escaparle al descenso.

No era mucho lo que podía esperarse en tales condiciones y fue poco lo que ofreció el choque en el primer tiempo, demasiado acorde con las expectativas. La parte correspondiente a Tigre se resume fácil: un equipo bastante bien parado en la cancha, que arrancó atrevido y se fue retrasando con los minutos, que enseñó los interesantes movimientos de Menossi desde la izquierda hacia el centro, algunas subidas de Caire por derecha y nula eficacia en el área.

Los apuntes relativos a Independiente merecen algunos párrafos más. Con la mayoría de los titulares descansando, el encuentro sirvió para comprobar el valor de algunos apellidos poco y nada conocidos. En ese sentido, no sintió el debut en Primera División el arquero Milton Álvarez. A sus 29 años y con una larga carrera en sus guantes, aunque fuera en el Ascenso, respondió con seguridad y solvencia cuando lo llamaron a intervenir: dos remates de media distancia de Ramírez y Ortiz, un achique apurado al mismo Ramírez tras un resbalón de Franco y algunos centros cortados sin despeinarse.

Gonzalo Asís, un prometedor lateral derecho, fue esta vez volante de ese lado. Le costó acomodarse al principio, fue ganando en presencia más tarde, y con su velocidad y convicción extendió el crédito que viene acumulando desde su presentación. En cambio, no superó un nivel correcto Sergio Barreto, ubicado como central derecho en la elástica defensa de 3 que armó Holan. Lo suyo fue aceptable en la marca, demasiado tímido con la pelota. Y sigue sin redondear una actuación convincente el juvenil uruguayo Carlos Benavídez, tan generoso en el despliegue como errático en los pases.

Gigiotti lucha por la pelota con Canuto.
Gigiotti lucha por la pelota con Canuto. Fuente: FotoBAIRES

En los ratos en los que la pelota rondaba por las áreas dio tiempo para que Prediger le cometiera un grosero penal a Gaibor. Verón se encargó de desperdiciarlo (en la era Holan, Independiente ejecutó 14, solo marcó la mitad) tirándolo suave a las manos de Batalla, que antes le había tapado un mano a mano a Gigliotti y después le sacó un cabezazo a quemarropas a Asís. Suficiente para ser figura.

La lesión del ecuatoriano Gaibor a los 35 ayudó a mejorar al Rey de Copas. Entró Domingo, y desde su pie creció el juego local, cuyo dominio se hizo cada vez más ostensible en el complemento. Tigre fue conformándose con el empate y el Rojo se percató que tenía el triunfo a mano. Levantó Franco en el fondo, amplió su campo de acción Gigliotti (jugó el partido completo, ¿será suplente frente a River?), ganó algo de potencia la ofensiva con los dos Romero, y mientras Álvarez se convirtió en espectador, Batalla vio rondar varias veces el peligro por su área.

Le faltó entonces a Independiente imaginación en el ataque para transformar el control en ocasiones claras, como antes le había faltado eficacia para convertir, evidenciando una falta de gol preocupante pensando en el martes.

De eso, del martes, de la Copa y de River se fue hablando y cantado el hincha Rojo, a quien la Superliga le queda cada vez más lejana. El partido ante Tigre, en realidad, casi que había dejado de interesarle antes de empezar.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?