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Del fútbol al rugby: Shannon Frizell, el exarquero de Tonga que jugará contra los Pumas

Shannon Frizell, hoy jugador de los All Blacks y titular el sábado frente a los Pumas
Shannon Frizell, hoy jugador de los All Blacks y titular el sábado frente a los Pumas
Fernando Vergara
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27 de septiembre de 2018  • 18:47

En su niñez en Tongatapu, Tonga, el mundo de Shannon Frizell no tenía forma ovalada, sino redonda. Su vida deportiva podría haber sido absolutamente diferente: le gustaba tomar la pelota con las manos, pero no la de rugby, sino la de fútbol. Su pasión estaba debajo de los postes, pero no de una H, sino del tradicional arco de 7,32 metros de ancho por 2,44 de alto. Al punto que tenía sueños e ilusiones, porque en 2011 llegó a ser el arquero del Sub 17 tongano en la OFC, el principal torneo de dicha categoría en Oceanía, que además brinda plazas para el Mundial. Pero en un puñado de años la vida de Frizell dio un giro de 180 grados: este sábado, el ala de 24 años, con apenas dos partidos en los All Blacks, será titular contra Los Pumas en el Rugby Championship .

En un país donde la pelota ovalada es mucho más popular que la redonda, Frizell siempre se movió con timidez. "Yo no fui delantero, tampoco mediocampista. Lo mío era el arco", responde con una sonrisa ante cada consulta sobre su pasado con la pelota Nº 5. Destacado por la fuerza con la que hoy ataca en cada tackle, Frizell mide 1,95 metro y pesa 108 kilos. Una estatura ideal para desenvolverse debajo de los tres palos. Pero después de aquella experiencia en 2011 decidió darle una oportunidad al rugby, sin siquiera saber por qué. No le encuentra explicación, simplemente se dio así, asegura.

Timote Polovili, ex jugador de la selección de fútbol de Tonga y manager del equipo, sonrió cuando Frizell le contó su decisión. Chau fútbol, hola rugby. "Aquí, mi consejo para los deportistas como Shannon es animarlos a hacer lo que sea mejor para sus familias", dijo Polovili en una entrevista con medios de su país. Aquel certamen de 2011 disputado en Auckland lo tuvo a Tonga en el último lugar del grupo B, con cuatro caídas en igual cantidad de presentaciones. Los tonganos apenas marcaron dos goles y recibieron 46, entre ellos un apabullante 17-0 contra Nueva Caledonia. "Recuerdo bien ese torneo, los chicos se vieron sacudidos por los resultados. Pero también estuvieron felices por competir ante seleccionados más fuertes", añade Polovili.

En el sitio web de la Asociación de Fútbol de Tonga todavía puede verse un recuerdo de aquel evento en 2011, con las síntesis de cada uno de los encuentros, entre ellos la derrota 15-0 ante Islas Salomón y una foto del pequeño Frizell, con un buzo con el Nº 1. Además, le siguen otras goleadas 8-0 frente a Tahití y 6-2 contra las Islas Cook. En todos esos compromisos, Frizell fue el arquero titular. Sería su último torneo como jugador de fútbol, porque al año siguiente su cabeza comenzó a enfocarse en el rugby. En 2014, por ejemplo, representó a Tonga pero en el deporte que lo había adoptado: fue parte del Mundial de Rugby juvenil en Hong Kong.

Shannon Frizell, en tiempos de fútbol, como arquero del seleccionado Sub 17 de Tonga
Shannon Frizell, en tiempos de fútbol, como arquero del seleccionado Sub 17 de Tonga

Al tiempo, Frizell entendió que para desarrollarse debía trasladarse a la tierra predominante. Y en Nueva Zelanda comenzó a través de un contrato de desarrollo en 2015 con la Unión de Rugby de Tasman. Su crecimiento fue paulatino. Un par de temporadas en Tasman Mako, un equipo de la Mitre 10 Cup, lo catapultaron al Super Rugby. Este año, su nombre tomó mayor notoriedad cuando anotó tres tries en la victoria de los Highlanders sobre los Blues.

El avance del tongano resultó permanente. Las lesiones de Liam Squire y Vaea Fifita en los All Blacks le generaron a Steve Hansen algunas ausencias en la tercera línea y el entrenador comenzó a poner el ojo en Frizell. El estreno con los neozelandeses para el jugador nacido el 11 de febrero de 1994 fue el 23 de junio de este año, en Dunedin, contra Francia. Aunque recién fue titular en su partido siguiente, justamente frente a Los Pumas, en Nelson, en la victoria local por 46-24. Esa noche tuvo la mayor alegría en su incipiente carrera con los hombres de negro: cuando faltaban 7 minutos para el cierre, sacó una pelota de un ruck y anotó su primer try. "Es un gran atleta. En todos estos meses demostró que es lo suficientemente bueno como para estar en un equipo de esta magnitud y con este grupo de personas", consideró Hansen.

Los genes, a veces, suelen ser más importantes que los lugares donde un deportista se críe. Con una gran historia de vida detrás, marcada por el sacrificio y la esperanza, Frizell fue adoptado en Tonga cuando era pequeño -una práctica bastante usual en ese país- y creció separado de sus dos hermanos y sus padres biológicos, que se trasladaron a Australia. Tyson, dos años mayor que Shannon, es una estrella de la National Rugby League australiana. Andrew y Sophia sonríen cada vez que les preguntan por sus hijos, que brillan lejos del país que los vio nacer.

Fortaleza mental para dominar sus emociones. Nadie podrá contarle a Frizell lo que es la batalla, el tesón, la lucha por los sueños. Él lo vivió en carne propia, alejado de su familia y con la personalidad necesaria para dar un golpe de timón pasando de un deporte a otro. Los goles en contra no lo frustraron y siempre miró hacia adelante. En Nueva Zelanda, dicen, no hay forma de impedir que Frizell vaya tan lejos como quiera.

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