Barcelona: un hallazgo gourmet en pleno Paseo de Gracia

En un predio de 2600 metros cuadrados ofrece recetas tradicionales de la Península, calidad y variedad de ingredientes en el barrio de moda de Barcelona
En un predio de 2600 metros cuadrados ofrece recetas tradicionales de la Península, calidad y variedad de ingredientes en el barrio de moda de Barcelona
Delia Alicia Piña
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30 de septiembre de 2018  

Pasa inadvertido para el que no lo conoce y puede seguir de largo sin descubrir el pasillo del 24bis del Paseo de Gracia, donde se esconde el multiespacio gastronómico El Nacional. Ocupa 2600 metros cuadrados en lo que fue primero un café teatro, después una fábrica de tintura, para pasar a un concesionario de autos y luego un garaje hasta 2013. Recuperado y puesto en valor, este rincón del Ensanche barcelonés alberga una brasería, una marisquería, una tapería, una barra de vinos y embutidos, otra de cervezas y conservas, una de cócteles y de ostras, y además ofrece una parada de pastas y ensaladas, y un quiosco de helados. Además, incluye un área privada para celebraciones familiares o empresariales.

Las cocas o el pan tipo focaccia (de 10,75 a 12 euros) crujiente con queso y verdura junto con minipizzas y las pastas son los platos principales de La Paradeta, el primer restó, a la derecha del quiosco de helados, abierto solo en temporada. Entre las pastas más populares están los macarrones con boloñesa, canelones, tallarines frescos con pesto o salsa ibérica, la lasaña de pescado (13 euros) y los ravioles de carne asada con crema de queso.

Para destacar, los panes de El Nacional están hechos por Jordi Morera, panadero de quinta generación de la firma l'Espiga d'Or, de Villanueva y Geltrú (al sur de Barcelona), que acredita ser el mejor del mundo, según la Unión Internacional de Panaderos y Pasteleros. "Es un pan de larga fermentación, exquisito".

La tapería es uno de los rincones más interesantes, ya que cuenta con una exclusividad de la casa: las tapas al canto. "Las tapas salen cantadas cuando el salón está lleno", dice Anais, la encargada del turno. Los mozos recorren el salón con entre 7 y 9 bandejas, y pasan entre las mesas a los gritos; los primeros comensales que levantan la mano consiguen el plato. Lo que más sale son las patatas bravas con salsa picante, los calamares a la andaluza, mollete y chipirón en tempura. Sin cante, se elige a la carta.

La barra de ostras tiene su propia cava. Ofrece cuatro tipos en cuatro sabores, tres franceses y uno de Galicia: "Suave, salado, intenso o hasta metálico. Se abren y se sirven en el momento". Por unidad, el valor va de 3,85 a 5,85 euros; un surtido, a 68, y el caviar de 30 gramos alcanza los 100 euros.

Sigue la Llotya, el espacio de pescados, mariscos y paellas. El pescado sale en lonjas (por kilo a compartir, 75 euros; por persona, 22) y es de pesca salvaje del mar y de crianza. A la carta se destaca la dorada, que es lo que más se sirve, el rodaballo y la llubina o róbalo. Gustan mucho los pescados a la sal, como el rubio y el cabracho a la brasa.

Y para beber...

En el medio espacio abovedado sostenido por columnas industriales con numerosas claraboyas están las barras. La de vinos -blancos, secos, afrutados, rosados, tempranillos y tintos, todos de origen español "y catalán", dice Juan Carlos, encargado de la barra- va con tapas frías de quesos y embutidos. Desde las 19 en adelante el lugar se llena y es difícil conseguir ubicación, sobre todo de 20 a 23. Una botella de syrah o cabernet cuesta entre 51 y 58 euros, aunque las hay desde 19. El menú más común es un surtido de embutidos y quesos de cinco platitos que cuesta 26 euros.

Se suma una barra de cócteles de autor hechos por Luis, un argentino que reside en Barcelona hace un año y cuenta que uno de los tragos favoritos de El Nacional es el que conjuga vermut blanco Yzaguirre (una marca local de calidad), ginebra, lima y azúcar de canela (9 euros). "Prendo la canela, el humo llama la atención y atrae a los clientes; sale mucho Cinzano y también jugos naturales exprimidos. Es tranquilo, pero de noche es difícil caminar".

En la barra de vermutería y de cervezas se tiran cañas y pintas (de 2,50 a 4,75 euros) de Damm y Estrella, que van acompañadas con variedades de quesos, salpicón de mariscos, ensalada rusa, y los encargados recomiendan la queixada de bacalao crudo con cebolla y tomate; también, hablan de tapas frías de jamón y de los pinchos (2,50 euros) de papas y pulpo, de berenjena y sardina, y de pimientos y pollo. ¿El mejor maridaje? "La cerveza negra con notas de chocolate con queso manchego de oveja".

La brasería es fuera de lo común. Es un restaurante de carnes en el que recibe Arnan: "Acá se consigue la carne más sabrosa de la península. Lo que más sale es la vaca vieja madurada a 0 y 3 grados durante 60 días, lo cual hace que los líquidos de la carne se evaporen y se consiga un mejor sabor, más suave". Muestra e impacta con el tamaño de un chuletón de ternera (52 euros), aunque aclara que es para compartir. Señala un entrecot (22 euros), informa que está la opción de un solomillo (25 euros) y dice que todos se venden por kilo. Y, como si fuera poco, salen con guarniciones de papas fritas o al horno, y con pimientos rojos y verdes. Y más, la carta incluye hamburguesas de 250 gramos por 18,50 euros, caracoles guisados por 16,50 y butifarra artesanal por 14,50. El que no quedó satisfecho puede seguir con postres, como una selección de turrones Vicens por 8 euros.

Con capacidad para más de 700 comensales El Nacional abre todos los días, del mediodía a la madrugada, y ofrece una experiencia gourmet única con espacios diferenciados que se complementan. Para no perder la oportunidad de saborear de todo, un poco.

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