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Cinco botánicos florecientes, de Londres a Río de Janeiro

En Nueva York, Medellín, Londres, Río de Janeiro o Suiza, cinco jardines botánicos para disfrutar del verde y el aire libre
En Nueva York, Medellín, Londres, Río de Janeiro o Suiza, cinco jardines botánicos para disfrutar del verde y el aire libre
Pierre Dumas
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30 de septiembre de 2018  

1. Kew Gardens, Londres Reino Unido

Este botánico es un mundo vegetal repartido entre jardines e invernaderos en Richmond upon Thames y Kew, en el oeste de Londres. Hay que ir a visitarlo con tiempo -y con zapatos cómodos- porque es inmenso. Cubre más de 120 hectáreas y es la mayor colección de plantas que se puede ver en un solo lugar en el mundo. A pesar del clima fresco de Londres, varias generaciones de jardineros aclimataron 30.000 especies vegetales desde la creación del botánico en 1759.

La afición de los ingleses para los jardines es bien conocida, pero buena parte de los dos millones de visitantes anuales son también extranjeros. Esto sin contar a los científicos que acuden al centro de investigación, al herbario (un repertorio de siete millones de especies), a la biblioteca y sus 750.000 referencias, y al Conservatorio Internacional de Semillas.

Parte de la fauna que convive en el jardín
Parte de la fauna que convive en el jardín Crédito: L.Maninjau

Desde 2003, Kew Gardens forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. Una consagración para lo que empezó siendo un pequeño jardín exótico creado a fines del siglo XVI por una familia de nobles. Con el tiempo se le agregaron pabellones y más espacios, fue residencia real y finalmente se convirtió en espacio público en 1840. La construcción más conocida es la Palm House, un invernadero de la época victoriana que protege plantas tropicales y palmeras.

Para aprovechar la visita, se recomienda pedir un mapa en la entrada y concentrarse sobre algunos puntos de interés porque el predio es muy grande. La forma práctica de llegar es en subte, estación Kew Garden. Las entradas se compran por anticipado en la web. Cuestan AR$ 830 por adulto (hay descuentos para familias). Abierto de 10 a 19, pero la última entrada es a las 18. www.kew.org

2. NYBG, Nueva York

El New York Botanical Garden fue inaugurado en abril 1891, en un predio del Bronx. Ocupa 97 hectáreas divididas en varios jardines y paisajes distintos. Es también el único lugar donde queda un remanente del gran bosque que ocupaba originalmente la región. Esta parte del botánico es como una cápsula del tiempo, a lo largo del río Bronx, que lleva directamente al siglo XVII y los tiempos de la Nueva Amsterdam.

El NYBG está contiguo al zoo y juntos forman un pulmón verde en medio del borough. Originalmente, era una plantación de tabaco fundada por el colono francés Pierre Lorillard (su empresa todavía existe hoy todavía y es una de las principales tabacaleras de Estados Unidos). Sus descendientes vendieron el terreno a la universidad de Columbia, cuyos botánicos querían emular los Kew Gardens de Londres. El molino de los Lorillard todavía existe y es una de las construcciones emblemáticas del sitio junto a un invernadero de 1899. Pero lo más llamativo de sus colecciones de plantas y árboles es el rosedal dedicado a la memoria de Peggy Rockefeller. Las flores se lucen en un jardín de inspiración francesa. Además de la temporada de floración, el otro momento más esperado del año es la Navidad, cuando el botánico se transforma en un parque de luces. Y si hay nieve, mejor aún.

El NYBG cuenta con la mayor colección de libros y publicaciones sobre botánica en Estados Unidos. Es Monumento Histórico Nacional. Está en el 2900 de Southern Blvd. Se llega desde la estación Bedford de las líneas B, D y 4 de subte. La entrada cuesta AR$ 790 para los adultos. Hay descuentos para mayores y niños. Los fines de semana y en ciertos períodos, como en Navidad, la entrada cuesta AR$ 980. Abre de martes a domingo, de 10 a 18 (hasta las 17 en enero y febrero). www.nybg.com

3. Botánico Isla de Brissago Ascona - Suiza

El botánico en la isla de Brissago
El botánico en la isla de Brissago

Fue una aristócrata rusa quien transformó la isla en un jardín exótico a fines del siglo XIX. Antes de ella, las Brissago sirvieron de refugio a un grupo de monjes durante la Edad Media. En los tiempos de la baronesa, San Pancrazio fue un importante centro intelectual que se transformó en una microsociedad naturista y libertaria cuando la propiedad fue comprada por un industrial alemán en 1927. Fue él quien construyó el palacio neoclásico que actualmente sirve de hotel-restaurante y centro de visitantes. También amplió las colecciones de plantas y creó los baños romanos.

Se llega desde los puertos lacustres de Ascona, Locarno, Brissago y Porto Ronco, en la parte suiza del lago Mayor. La travesía desde Ascona dura apenas 15 minutos y hay unas seis frecuencias por día. Es posible pernoctar en el palacio y almorzar o cenar en su restaurante. Se cobra una entrada de AR$ 325 por adulto. La isla y su botánico abren al turismo desde fines de marzo a octubre. Los chicos pueden participar gratuitamente de una búsqueda del tesoro, pidiendo un mapa con indicaciones al momento de desembarcar. www.isolebrissago.ch

4. Jardim Botânico. Río de Janeiro - Brasil

Un imperdible en Río
Un imperdible en Río

Un auténtico oasis urbano, que admiraron desde Albert Einstein a la reina Isabel II en sus visitas a la Cidade Maravilhosa. No es ninguna exageración cuando se define así al Jardín Botánico carioca, que exhibe y protege unas 6500 especies vegetales en sus 54 hectáreas de verde distribuidas en sectores al aire libre y varios invernaderos. Para los investigadores es una fiesta, porque se conservan especies amenazadas y un herbario con cientos de miles de muestras deshidratadas, mientras para los turistas invita a un respiro rodeado de palmeras, bromelias, plantas carnívoras u orquídeas en medio del incesante vaivén de Río.

El clima de Brasil lo agiganta todo, por eso hasta las plantas que podrían parecer más comunes aquí cobran dimensiones tropicales. Nació como un Jardín de Aclimatación en tiempos de la colonia portuguesa, con el objetivo de adaptar especias asiáticas como la nuez moscada y la canela, y recibió sus primeras plantas desde la remota Isla Mauricio.

Convertido oficialmente en Jardín Botánico a partir de 1890, este pulmón verde de la ciudad -que tuvo en su interior una fabrica de pólvora, de la que quedan algunos antiguos restos- tiene una de las mayores colecciones de cactus de Brasil y numerosas plantas medicinales. Además de la parte natural, abarca edificios históricos como la Casa de la Emperatriz del siglo XVIII, donde funciona la primera Escuela Nacional de Botánica Tropical de América Latina. Hay visitas guiadas gratuitas y un espacio dedicado a Tom Jobim, el inolvidable creador de la Garota de Ipanema.

Abre los lunes de 12 a 18 y de martes a domingo de 8 a 18. La entrada cuesta AR$ 142. Se llega con la línea de bus 584 desde Copacabana e Ipanema (bajar en Rua Jardim Botânico). Abre todos los días salvo 25 de diciembre y 1º de enero. Hay visitas guiadas gratuitas diarias, un café y carritos eléctricos para que lo usen las personas mayores en su recorrido.

5. Jardín Botánico J. A. Uribe, Medellín - Colombia

Colores y variedad en Colombia
Colores y variedad en Colombia

En los años 70 y 80, la ciudad tenía las tasas de desempleo más altas de Colombia, vivía bajo las reglas de Pablo Escobar y fue la ciudad más violenta del mundo. Medellín es el ejemplo patente de que se puede volver del infierno: últimamente fue votada como una de las ciudades más innovadoras del mundo y aquella donde mejor se vive en América latina. Es la capital colombiana de las flores y los espacios verdes forman parte integrante de esta transformación urbana y social asombrosa.

El botánico, que fue abandonado durante mucho tiempo, ha sido rehabilitado y hoy es la vidriera de la diversidad vegetal de Colombia. Empezó siendo un predio con una casa de comidas y fue creciendo con actividades para pasar un día en familia durante los fines de semana a lo largo del siglo XX. En 1972 se lo transformó en un botánico pero hubo que esperar a 2007 para que fuera un verdadero atractivo turístico, cuando se inauguró el espacio semicubierto del Orquideorama. El parque ocupa una docena de hectáreas en pleno centro, al lado de la Universidad, y forma un conjunto de esparcimiento junto a un planetario, un acuario y un museo de ciencias.

El botánico está a 1.500 metros de altura, y la vegetación nativa es la del bosque húmedo premontano tropical. La mejor forma para llegar es en subte (estación Universidad). La entrada es libre y las puertas abren de 9 a 16.30. El parque cierra al público en ciertas ocasiones (cuando hay eventos privados) o cobra una entrada cuando se organizan ferias o festividades. El mayor evento que vincula Medellín a las plantas es la Fiesta de las Flores, que se realiza todos los años a principios de agosto. Se exhiben las obras de los silleteros, artistas que confeccionan cuadros y esculturas con flores. www.botanicomedellin.org

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