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Entre la ópera y el tango, Flórez hizo vibrar al Colón

El tenor peruano incorporó la música popular sin ningún capricho comercial
El tenor peruano incorporó la música popular sin ningún capricho comercial Fuente: Archivo - Crédito: Prensa Teatro Colón /Arnaldo Colombaroli.
Virginia Chacon Dorr
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27 de septiembre de 2018  • 19:38

Concierto de Juan Diego Flórez (tenor) y Vincenzo Scalera (piano). Ciclo Grandes Intérpretes Internacionales. Arias de óperas de W. A. Mozart, G. Donizetti, G. Verdi, J. Massenet, C. Gounod, G. Puccini. Teatro Colón (y streaming en vivo a través de la página). Opinión: Excelente.

Los lujos que se permite el primer coliseo porteño alcanzan la talla de una trifecta ejemplar con sus últimos invitados internacionales: Anna Netrebko, Bryn Terfel y Juan Diego Flórez. El concierto del célebre tenor peruano, junto al pianista Vincenzo Scalera, ha sido sin dudas uno de los puntos más altos de la temporada 2018.

Con una voz ágil, una precisa proyección y un fiato prodigioso, Flórez ofreció un programa que permitió redescubrir arias de un variado repertorio. Con esmerada meticulosidad logró mantener la calidad interpretativa durante la noche, complementando voz con actuación. Este equilibrio complejiza la encrucijada imaginaria para encontrar la perla de la noche, aunque vale la pena mencionar el despliegue dramático en "Tombe degli avi miei... Fra poco a me ricovero" ( Lucía de Lammermoor, de Donizetti), y el vasto lirismo explorado en "Pourquoi me réveiller" ( Werther, de Massenet). En este punto es necesario resaltar el oficio de pianista de Scalera, tanto como acompañante como solista, que supo ofrecer una sublime interpretación de Meditación (Thaïs, J. Massenet).

El concierto de Flórez en el Teatro Colón coincide con el lanzamiento de su disco Bésame mucho. Es por eso que las múltiples piezas fuera del programa, ofrecidas con generosidad y gusto, corresponden en su mayoría a la cosecha de la música popular latinoamericana. Sin pretensiones puristas ni afectaciones impostadas, el tenor se sentó con una guitarra y articuló límites entre géneros musicales. Con enorme naturalidad, dada por su propia biografía musical, logró incluir la música popular en el escenario del Teatro, sin recurrir a las caprichosas y comerciales imposiciones a las que estas experiencias nos acostumbraron. Así pasaron, entre otras piezas: "Cucurrucucú paloma" (T. Méndez), "José Antonio" y "La flor de la canela" (C. Granda) y "Granada" (A. Lara). Tocó el momento del tango, y el tenor pidió la colaboración de alguien del público para interpretarla. El guitarrista Arturo Zeballos salió al rescate con pericia y un arreglo que se adaptó a las necesidades de Florez; ambos interpretaron "Volver" . Finalmente el broche de oro fue la infaltable "Nessun dorma" para rematar una noche brillante.

En un concierto audaz Flórez hizo vibrar al Teatro Colón, con una performance que acreditó su excelencia a la altura de intérpretes tan formidables y diferentes como Beniamino Gigli y El morocho del Abasto. Y con este despliegue, Flórez picó una vez más un boleto que lo afirma como uno de los mejores tenores de la actualidad.

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