Solos y en la oscuridad: la charla de los Barros Schelotto en medio de la cancha tras la caída de Boca

Guillermo y Gustavo hablan a solas, en el Kempes, tras la derrota
Guillermo y Gustavo hablan a solas, en el Kempes, tras la derrota
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28 de septiembre de 2018  • 00:30

CORDOBA - El partido ya había terminado, el plantel estaba en el vestuario... pero faltaban los dos referntes mayores del cuerpo técnico. Y es que, durante 15 minutos, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto se quedaron hablando casi a oscuras, en el banco de suplentes del estadio Mario Kempes. Una situación cuanto menos poco habitual, sobre todo después de una caída de estas características, con la eliminación de Boca de la Copa Argentina y un clima interno con carácter de crisis luego de la derrota del domingo pasado en el superclásico.

Más allá de la derrota con Gimnasia, el tema es más de fondo. El semblante de los rostros de ambos cuando dejaron el vestuario para subirse al micro evidenciaron que el clima no está bien. Poco después de esa charla entre hermanos, Guillermo Barros Schelotto fue el último en salir del vestuario y enfiló hacia el ómnibus; sólo se detuvo para posar con unos fanáticos que lo esperaron hasta último momento. No habló con la prensa.

La situación está a la vista: Boca atraviesa una crisis grande, el entrenador no encuentra el equipo y sus dirigidos no parecen captar el mensaje, o la propuesta que tiene en mente el director técnico.

Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, en el banco de suplentes: una charla a solas después de la derrota
Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, en el banco de suplentes: una charla a solas después de la derrota

No solo eso, sino que además los futbolistas ya no se quedan callados y asumen su responsabilidad. No son casuales, en ese contexto, las duras declaraciones de Darío Benedetto (antes de despegar de Aeroparque) y de Carlos Tevez (ya en suelo cordobés), y de Carlos Izquierdoz y Edwin Cardona en pleno vestuario.

Son horas de incertidumbre en Boca, que debe intentar poner paños fríos y enfocarse en Colón, a quien recibirá el domingo por la Superliga, y mucho más importante aún Cruzeiro, el jueves próximo, por el desquite de los cuartos de final de la Copa Libertadores, su máximo objetivo del año. Boca atraviesa su peor semana del año, con dos caídas que levantan la temperatura interna. Lejos está de ser el mejor pronóstico, a una semana del partido que puede renovar el ambiente o hacer saltar todo por los aires.

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