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"Guillermo no va a renunciar": la voz de un dirigente en la larga noche de Boca tras la eliminación

Los hermanos Barros Schelotto en la fatídica noche cordobesa, durante la derrota ante Gimnasia.
Los hermanos Barros Schelotto en la fatídica noche cordobesa, durante la derrota ante Gimnasia. Crédito: Diego Lima
Patricio Insua
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28 de septiembre de 2018  • 07:27

CÓRDOBA.- Los movimientos sigilosos y las caras rígidas entorno a la puerta del vestuario, donde los jugadores trataban de digerir la eliminación de la Copa Argentina ante Gimnasia, daban cuenta de la tensión. Mientras Guillermo y Gustavo Barros Schelotto dialogaban solos y en penumbras en el banco de suplentes, los protagonistas asumían su parte, con los tonos propios del momento pero sin diferencias entre ellos. Antes Carlos Tevez y Darío Bendetto y en esta ocasión Carlos Izquierdoz y Edwin Cardona, los mismos futbolistas se pusieron en el centro de las críticas al reiterar un concepto: la falta de actitud. El diagnóstico también es compartido por parte de la dirigencia.

Con precisa puntualidad, a la medianoche el plantel xeneize dejó los vestidores en fila rumbo al micro. A paso rápido y con miradas de preocupación comenzaban a emprender el regreso. Siete minutos más tarde salieron los Mellizos. El silencio de Guillermo ante la prensa no escondía otra cosa que el fastidió y la desazón por una derrota que dejó a Boca convulsionado por el impacto que arrastraba del superclásico. "No va a renunciar", le aseguró un dirigente presente en el estadio a LA NACIÓN.

Las charlas y los silencios se prolongaron en la madrugada, porque Boca no pasó la noche en Córdoba sino que se fue directamente al aeropuerto Pajas Blancas para abordar el vuelo chárter con el que regresó a Buenos Aires. Por la tarde el plantel deberá reencontrase en el complejo Pedro Pompilio.

Después de haber dejado el campo de juego del Mario Alberto Kempes con un escueto saludo a su público, el domingo Boca volverá a ser local. Lo espera Colón, aunque mucho más que el encuentro frente al Sabalero lo que concentra toda la atención xeneize es lo que se vendrá después, con el lastre de la situación crítica que consolidó la eliminación ante Gimnasia.

Las semifinales de la Copa Libertadores están tan cerca en el resultado (a partir del 2-0 en el partido de ida) como lejos en el rendimiento después las malas actuaciones ante River y Gimnasia. El bicampeonato parece haber quedado demasiado atrás y la sensación es que ante Cruzeiro en Belo Horizonte los Barros Schelotto tendrán una prueba crucial para su ciclo.

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