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Danzar por la Paz, una buena causa en la que todos podemos ser parte del baile

Porque la violencia y la infancia no deberían tener nada que ver, más de ciento cuarenta bailarines participarán de una gala a beneficio de Unicef, el próximo martes, en el Teatro San Martín
Porque la violencia y la infancia no deberían tener nada que ver, más de ciento cuarenta bailarines participarán de una gala a beneficio de Unicef, el próximo martes, en el Teatro San Martín
Constanza Bertolini
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29 de septiembre de 2018  • 01:12

Pasaron diez años desde el día en que lo sorprendieron con una propuesta a la que nadie se animaría a decir que no. Ser un "embajador de la paz" para la cultura no es un título que un artista vaya a rechazar, tampoco cuando ese nombramiento que le hacía la organización Mil Milenios de Paz -un movimiento internacional que trabaja con la Unesco- no implicaba en sí mismo una misión específica.

Leonardo Reale tenía entonces 33 años y su primer impulso fue agarrar la bandera con la que se representa a la no violencia en el mundo entero y llevarla a cada escenario que pisara. Todavía bailaba en el Teatro Colón , aunque era un momento bisagra en su carrera: un disco venía mordiéndole mal la columna en una jugada que -él no lo sabía aún- sería su jaque mate como intérprete.

Coreógrafo y director del Ballet Metropolitano ya a esa altura, Reale llevó la insignia de los tres círculos rojos de gira. Soñaba con plantarla en el Monumento a la Bandera, en Rosario. Cosas imposibles. De alguna manera le habían dado un cheque en blanco que tenía entre las manos, la posibilidad de hacer algo bueno, sin saber del todo bien qué. Montar un espectáculo de gala, con las principales compañías, referentes y también artistas independientes de la escena argentina fue casi una consecuencia natural.

Backstage de la gala Danzar por la paz

01:05
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Con este mismo concepto que viene repitiéndose año tras año, el próximo martes, a las 20, la quinta edición de Danzar por la Paz llevará al Teatro San Martín a más de un centenar de artistas unidos por un mensaje inequívoco en el Día Internacional de la No Violencia. A beneficio de Unicef, bailarines clásicos, contemporáneos y folklóricos harán su voto en esta buena causa para ratificar lo que parece obvio y, sin embargo, no lo es: que infancia y violencia, ni en las palabras ni en las acciones, jamás deberían ir juntas.

"Amo esto. Es un evento que si tuviera apoyo podría convertirse en algo muy grande. La palabra paz y la no violencia, como decir te amo, es algo que está devaluado, que se usa tan fácil, que va perdiendo sentido. Sin embargo yo creo que en actos cotidianos (si me mandás un mail y no te respondo, si me llamás y te ignoro, si me insistís y me siento rechazado) hay formas de violencia. No cobrar el sueldo por meses, por ejemplo, es violencia", señala Reale, y sigue: "Con la danza queremos reforzar esos valores. Y que no haya ni un grito en el San Martín el 2 de octubre, donde en los seis pisos de camarines se van a concentrar 144 artistas, más técnicos. Me siento un hacedor con todo esto. Ahora, trabajo para ver cómo podemos convertir este encuentro en una plataforma cultural, a beneficio de Unicef, entre Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina, donde compañías de diferentes países puedan cruzarse por intercambios".

No está muy lejos de despegar aquella misión. Aunque Danzar por las Paz se mueve a niveles de producción de forma muy artesanal, sostenida por las propias redes tejidas entre teatros y artistas, que donan sus recaudaciones y cachés, este año además de la función en Buenos Aires, se hará una gala en el Teatro Oriente de Santiago de Chile (el 11 de noviembre, en homenaje a Marcia Haydée) y en el Teatro Bicentenario de San Juan (el 1 de diciembre, para recordar a María Ruanova). Y a partir del año próximo se sumarán a la cruzada dos nuevas escalas internacionales: Miami (en febrero) y San Pablo (en septiembre). "Unicef está trabajando con el Teatro Colón para hacerlo allí en 2019", adelanta el motor de esta movida.

Leandro Reale, coreógrafo, director y motor de la movida Danzar por la Paz, que este año cruzará por primera vez las fronteras en su afán de llegar más lejos
Leandro Reale, coreógrafo, director y motor de la movida Danzar por la Paz, que este año cruzará por primera vez las fronteras en su afán de llegar más lejos Crédito: Alicia Sanguinetti

Reale, que ya cumplió los 43, se ve hoy como un artista más ligado a la gestión cultural. Si cuando empezaba toda esta aventura de enarbolar la bandera de la paz deseaba volver a bailar, después de aquella lesión sus intereses fueron cambiando al ritmo de sus posibilidades. "Mi cuerpo fue mutando. Intenté volver, le puse fuerza, pero el cuerpo ya no estaba bien. El fin de semana veía al Mercucio de Romeo y Julieta y pensaba cómo me hubiera gustado hacerlo... Pero ya está. Ahora soy un joven viejo", dice, a la espera de una jubilación del Ballet Estable. Si alguien supone aquí un gesto nostálgico, vaya sorpresa, Reale cuenta lo que hoy hace (y lo que no) con una risa grande y ruidosa.

Quiénes bailan qué

El martes, en la sala Martín Coronado, abrirá la noche el Ballet Solidario Fundación Julio Bocca con el Himno Danzar por la Paz, que será el momento en el que más concretamente se reflejen los dos ejes de esta cruzada: la paz y los chicos.

El Ballet Contemporáneo de Tucumán bailará una obra donde conviven Delibes y Michael Jackson: Ensayo sobre muñecos, con coreografía de Ana María Stekelman. Y un elenco de 17 bailarines proveniente de San Juan hará Momentos, una creación de Diego Poblete, con dirección de Victoria Balanza (dos créditos que desplegaron sus alas del teatro que este año oficia de sede).

Crédito: Alicia Sanguinetti

Numeroso, colorido, potente, el Ballet Folklórico Nacional participará de la noche con Danzar la Paz; el Ballet del Teatro Argentino de La Plata hará un clásico, Paquita; el grupo independiente de Romina Simone presentará Brío; y la flamante Compañia Danza Argentina mostrará Concierto en H, con coreografía de Guido De Benedetti.

Será especial y por partida doble la participación de Iñaki Urlezaga , que está atravesando los últimos meses de su carrera como bailarín. En calidad de coreógrafo, montó una obra propia, Cuentos de Chopin, para la pareja que son en la vida y en el escenario Karina Olmedo y Nahuel Prozzi. Y él mismo, en el último tramo de su gira despedida, interpretará su versión de una de las escenas más emblemáticas de Shakespeare. "Hace mucho que me venía a la cabeza está idea -contó Urlezaga a LA NACION-; si todo hubiera ido bien, me hubiese gustado estrenar mi Romeo y Julieta con el Ballet Nacional [ que disolvió a comienzos de este año el Ministerio de Cultura ]. Entonces, en Danzar por la Paz vamos a hacer la escena del balcón con Gabriela Alberti", anticipa.

Si el año pasado la gala estuvo dedicada, a modo de homenaje en vida, a Oscar Araiz, esta vez se hará en nombre de Mauricio Wainrot. Por eso el gran cierre será con el Himno a la Alegría, interpretado por el Ballet Contemporáneo que tantos años dirigió.

PARA AGENDAR

  • Danzar por la paz. Gala a beneficio de Unicef Argentina. Martes 2 de octubre, a las 20, en el Teatro San Martín, Corrientes 1530. Entradas, entre $ 200 y $ 400.

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